Hablaba con aquellos chicos como si conociera su lenguaje, como si hubiera sido plenamente aceptado por ellos. Y era extraño, porque nunca antes lo había visto allí, en las canchas. Se preguntó quién sería y por qué había aparecido tan de repente. ¿Conocería a los chicos del barrio porque trabajaba en la zona o acaso tenía familiares allí?
Pero antes de intentar averiguarlo, se dedicó a hacerle varias fotos. Cada vez que disparaba una era como si se fundiera con TOP, embebiéndose de cada matiz, de cada gesto suyo, como si lo estuviera sintiendo. El corazón se le aceleró como si fuera ella la que estuviera jugando al baloncesto. Mientras TOP corría explicándole algo al joven que se había quedado con él en la cancha, ____ no podía apartar la mirada de su cuerpo musculoso, rebosante de energía. La camiseta, empapada de sudor, se le había pegado a la piel. Finalmente bajó la cámara, aspirando profundamente: se había quedado sin aliento.
Hasta ese momento ____ había estado buscando a la mujer que debía de ocultarse debajo de la joven educada y formal que había fabricado su padre juez y su aristocrática madre. Era ahora cuando estaba empezando a descubrir la sensualidad que latía en su interior, esperando a revelarse. Y TOP parecía ser el hombre destinado a guiarla en aquella nueva fase de su proceso de autodescubrimiento.
Todo lo que la hacía sentir era sincero y real, tan distinto al mundo artificial en el que se había criado… un mundo donde la gente escondía sus sentimientos, se casaba por compromiso, se despreocupaba de los niños y reprimía su propia sexualidad. A excepción de su hermano Logan, que había desafiado la tradición familiar para casarse por amor, el mundo de los Montgomery no era más que una farsa. Otra mirada a la cancha y se fijó una vez más en TOP, que con una mano en el hombro del chico parecía explicarle los secretos del baloncesto. No eran muchas las personas que se preocupaban por los críos de aquel vecindario, tan necesitados como estaban de guías y asesores. Entró en la pista y se le acercó por detrás.
Tu: Hola, vecino.
TOP: ¿____? —se volvió hacia ella, sorprendido.
Tu: La misma que viste y calza.
TOP: Sigue trabajando esos tiros en el aire. Dentro de un momento estaré contigo —le dijo al joven, entregándole el balón, antes de volverse nuevamente hacia ____—. ¿Qué estás haciendo aquí?
Preguntándose por el motivo de la irritación que creía detectar en su tono, ____ arqueó una ceja y lo miró significativamente.
Tu: ¡Vaya un recibimiento! Yo podría preguntarte a ti lo mismo. Resulta que yo soy una asidua de estas canchas. ¿Y tú, TOP?
TOP: ¿Y esa cámara?
Tu: Estoy trabajando. ¿Cuál es tu excusa? Porque si no te importa que te lo diga, me parece mucha causalidad que hayamos coincidido en el mismo barrio, con todos los que hay en esta ciudad.TOP le sostuvo la mirada, señal de que no le estaba ocultando nada. Aunque ______ no lo conocía todavía lo suficientemente bien como para poder interpretar sus expresiones.
TOP: No te enfades, _____ —su profunda voz la aplacó, y no pudo evitar derretirse como un helado bajo el abrasador sol del verano—. Sólo estaba preocupado por encontrarte en un barrio como éste.
Tu: Bueno, admito que no es uno de los mejores, pero la gente de aquí se merece disfrutar de las mismas pequeñas alegrías que el resto de los mortales —teniendo en cuenta que su preocupación por ella explicaba su anterior actitud, no le importó darle todas esas explicaciones—. Y para eso son estas fotos —señaló su cámara—, para ayudar a recaudar dinero para los chicos de este vecindario. Además, a sus madres les encantan. Fotografiar a sus hijos es lo menos que puedo hacer por ellas.
TOP: ¿Por qué lo haces? —Su voz sensual parecía envolverla como una tierna caricia—. ¿Es que perteneces a un ambiente más… privilegiado que la media?
Tu: ¿Cómo lo has adivinado? —le preguntó a su vez _____, súbitamente recelosa. Porque solamente se habían visto una sola vez y ella no le había revelado nada sobre su ambiente. Por supuesto que la decoración de su apartamento era muy lujosa, pero en su tono había detectado una certidumbre muy extraña.
De repente TOP la tomó suavemente de la barbilla, alzando su rostro al sol. El calor no tenía nada que ver con el sudor que le corría por la frente.
TOP: Esa manera de hablar tuya tan cultivada es una buena pista. Al igual que este cutis tan exquisitamente cuidado.
«Así que me caló desde el primer día», se dijo _____. Pero ante TOP no quería ser una niña rica y mimada: quería ser simplemente _____. Y aún le quedaba alguna oportunidad de conseguirlo. Aspiró profundamente; el contacto de sus dedos la estaba abrasando por dentro.
Tu: Eres muy observador.
TOP: Dada mi profesión, estoy obligado a serlo —al ver que ella le lanzaba una mirada interrogante, agregó— Soy investigador privado.
Tu: ¿Es eso lo que estás haciendo aquí? ¿Trabajando en algún caso?
TOP: Vaya, _____, tengo la impresión de que estás eludiendo la pregunta que te hice hace unos segundos acerca de tu ambiente…
____ sonrió. Aunque los dos estaban terriblemente interesados el uno por el otro, ninguno parecía interesado en ofrecer información sin recibir nada a cambio.
Tu: Pues no, señor Sherlock Holmes. Digamos que sólo estoy equilibrando el juego. Si tú respondes a una pregunta mía, yo responderé a una tuya.
TOP: No sabía que esto fuera un juego, pero jugaré de todas formas. Dado que soy nuevo en el edificio, le pregunté a la casera qué zonas debía evitar, y me mencionó este barrio. Atracos, tráfico de drogas… y niños desasistidos y necesitados de ayuda. Es por eso por lo que estoy aquí, jugando al baloncesto con ellos.

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