lunes, 17 de junio de 2013

Capitulo 12

Tu: Menos mal que te tengo a ti para que me asesores —se interrumpió ____—. A no ser que haya por ahí una esposa o una novia de la que yo no sepa nada… —una mezcla de curiosidad y esperanza se dibujó en sus ojos castaños.

TOP: No hay ninguna, e hijos tampoco. Pero con la palabra «ensayar» me refería a métodos más sutiles de conseguir información —abrió el paquete de vendas..., de aspecto ridículo con tantos colores y dibujos de dinosaurios, y le protegió las heridas lo mejor que pudo—. Después iré a la farmacia de guardia para conseguirte unas vendas mejores.

Tu: Oh, no es necesario. Podré sobrevivir con estas hasta mañana.

TOP ignoró sus protestas. Un viaje a la farmacia era su único medio para escapar a aquella situación.

TOP: Vale, veamos ahora ese cuello…____ esbozó una mueca ante la perspectiva de que repitiera la misma operación con la quemadura que le había dejado la correa de la cámara en la piel.

TOP: Creo que prescindiremos del antiséptico y pasaremos directamente a la pomada.

Tu: Menos mal —suspiró de alivio.

TOP: A ver…

Mientras se apartaba la melena para descubrirle el cuello, ___ abrió las piernas para que se acercara más a ella.

Seducido por su fragante aroma, TOP comprendió que se hallaba en serios problemas e intentó tocarla lo menos posible.De repente ____ cerró las piernas, envolviéndolo con su calor. Pudo sentir cómo se estremecía. TOP se vio obligado a aclararse la garganta antes de hablar, e incluso entonces su voz sonó como un ronco murmullo.

TOP: ¿Prescindimos también de las vendas?

___ volvió la cabeza de manera que su rostro quedó a sólo unos milímetros del suyo, con sus labios peligrosamente cerca. Una voz interior le ordenaba a TOP que se apartara, pero su cuerpo se negaba a obedecer. Ya había abierto la boca para hablar, para prevenir lo inevitable, cuando ella se aprovechó de su indecisión y le acarició los labios con los suyos.Ardiente, dulce, exigente, generosa… TOP se vio asaltado por un inmenso remolino de emociones y sentimientos en el preciso instante en que sintió la caricia de su lengua. «Al diablo con la prudencia», se dijo mientras atendía aquel tácito ruego, besándola al fin en los labios. ___ gimió y él se embebió de aquel sonido, enterrando los dedos en su cabello de seda.

Pero todavía le quedaba una veta de cordura: su buen sentido le aconsejaba que se detuviera antes de que las cosas llegaran demasiado lejos. Y la sujetó de la muñeca, reclamando su atención. ___ echó hacia atrás la cabeza; con un brillo de deseo en los ojos lo miró fijamente, como si quisiera hipnotizarlo… hasta que el timbre del teléfono lo devolvió a la realidad. TOP intentó apartarse, pero ella seguía reteniéndolo con las piernas.

Tu: Déjalo. Tengo contestador —pronunció, sin dejar de mirarlo y respirando tan aceleradamente como él.

Tres timbrazos después y se escuchó la voz de ___ pidiendo al autor de la llamada que dejara el mensaje, seguida de un pitido. La voz que pudieron oír a continuación era la de Emma, y TOP no pudo sentirse más culpable.

Emma: Hola, ___. Hace mucho tiempo que no sé nada de ti. Me gustaría saber cómo te las estás arreglando en esa inmensa ciudad. ¿Has conocido últimamente a alguien interesante? Ya sabes que no me importaría que me dieras un nieto antes de que me vaya al otro mundo. Y si eso es mucho pedir, ¿por qué no me das, en vez de eso, alguna pizca de información sobre tu vida? Después de todo, la mujer que te crió debería… —un pitido interrumpió el mensaje de Emma, ya que se había pasado del tiempo establecido.

___ aflojó la presión de sus piernas en torno a su cintura y TOP aprovechó la oportunidad para apartarse. Vio que ella señalaba el teléfono.

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