martes, 9 de julio de 2013

Capitulo 20

El tren del que habían bajado arrancó. En el andén, TOP le tomó una mano. Le sudaba la palma, lo que significaba que la había puesto nerviosa aquel pequeño ejercicio de seducción. El deseo que latía entre ellos era recíproco, pero podía adivinar, por la pregunta que acababa de hacerle, que no estaba tan segura y decidida como aparentaba. La única manera de convencerla era demostrárselo. Sin vacilar, la levantó en brazos.
Tu: ¿Qué crees que estás haciendo? —le preguntó, indignada pero sonriendo.
TOP no podía apartar la mirada de aquellos labios, rojos y húmedos.
TOP: Estoy respondiendo a tu pregunta. Diablos, claro que te quiero en mi cama —le dijo, y bajó la cabeza para besarla.
Fue un beso en un principio cálido y cariñoso, que pronto se tornó ávido y ardiente. Había ansiado tanto saborear aquella boca… Ahora que lo había hecho, era como si nunca pudiera saciarse de ella. Pero estaban en un lugar público, donde muy probablemente debían de estar ofreciendo un bonito espectáculo gratis. Haciendo un supremo esfuerzo, dio por terminado el beso y apoyó la frente contra la suya.
Tu: No está mal —comentó ___, sin aliento y aparentemente muy complacida.
TOP: Ya, bueno, he hecho lo que he podido.
Tu: Diablos. Ha funcionado —sonrió.
TOP: ¿A qué te refieres?
Tu: Me he comprado este lápiz de labios especialmente para ti. El eslogan decía: «el carmín se queda en tus labios, no en los de él». Y es cierto —le acarició provocativamente el labio inferior.
TOP no pudo resistirse y le mordisqueó el dedo, gimiendo de deseo.
Tu: Tenemos que salir de aquí —murmuró ella.
TOP: No me digas —se dirigió a la salida de la estación, con ella en brazos, ignorando las miradas de los curiosos.
Tu: Puedo andar, ¿sabes?
TOP: Claro que lo sé —empezó a subir las escaleras.
Tu: ¿Es que no piensas bajarme al suelo?
TOP le contestó con un corto gruñido y siguió andando. Ella ya le había dado suficientes muestras de su maestría en el arte de la seducción. No había duda: había intentado despertar sus instintos más primarios, y lo había conseguido. Sólo estaban a una manzana del edificio de apartamentos. Cuanto antes la llevara a casa, antes estarían donde tenían que estar.
Tu: ¿Sabes? Creo que estoy disfrutando de esto. Me refiero a que me lleves en brazos.
TOP: Adelante. Es tu disfrute lo que tengo precisamente en mente.
___ apoyó la cabeza en su hombro, y el fragante aroma de su cabello asaltó sus sentidos. El suave contacto de su piel y su cálido aliento contra su cuello era como un preludio de lo que estaba por llegar. TOP en el portal y pasó delante del portero, que los observó sonriente. Pulsó el botón del ascensor; afortunadamente se abrió en seguida, sin mayor demora.
Nada más entrar y pulsar el botón de su piso, sintió que ___ comenzaba a mordisquearle el lóbulo de la oreja, alterando en esa ocasión todo su sistema nervioso. El corazón le latía a toda velocidad. Y para cuando salieron al pasillo, apenas podía esperar de lo excitado que estaba.
Tu: ¿Te va bien mi apartamento? —le preguntó ella, también sin aliento.
TOP: Dado que el mío no es realmente mío, el tuyo me vale perfectamente —prefería mil veces estar en un lugar en el que ___ hubiera dejado su huella antes que en un apartamento tan poco acogedor como su residencia provisional.
TOP: ¿Las llaves? —le pidió.
___ se mordió el labio inferior, avergonzada, como si acabara de sorprenderla en una mala acción.
Tu: La puerta está abierta —al ver que estaba a punto de recriminarle su actitud, se le adelantó—: No me eches sermones, TOP. No suelo llevar conmigo nada donde pueda guardar las llaves. Además, tú has estado observando mis movimientos. Probablemente incluso hayas instalado cámaras de video-vigilancia en mi puerta.
TOP: No vuelvas a hacerlo —se limitó a decirle, y se dispuso a abrir.
Tu: Espera.
La miró. En sus ojos, muy abiertos, brillaba una emoción que no conseguía interpretar.
TOP: ¿Has cambiado de idea? —le preguntó él.
Tu: No. Evidentemente yo he planeado esto, es cierto, pero no es una cosa que haga todos los días. Y sólo quería asegurarme… quiero decir que sé que todo esto te va a parecer estúpido, pero… ¿me respetarás por la mañana? —inquirió, ruborizándose.
TOP: Haré algo más que respetarte, ____ —aquél era precisamente su mayor miedo: la profundidad de la atracción que sentía hacia ella.
Abrió la puerta y entró con ___ todavía en brazos. Se sorprendió al ver las velas, todas ellas encendidas. Estaban estratégicamente distribuidas, conformando un espacio ideal para la seducción. Un estimulante aroma que no pudo precisar excitaba sus sentidos, envolviéndolo por completo. Ahora sabía a qué se había referido cuando le dijo que había planeado aquello deliberadamente, y se sintió conmovido por el esfuerzo y el interés que había puesto en aquel primer encuentro.

TOP: Increíble —le susurró al oído. La bajó lentamente al suelo de modo que su cuerpo resbaló contra el suyo, dejándole sentir lo mucho que la deseaba—. Te has tomado un montón de molestias por nosotros, ___.
Tu: Me alegro de que lo hayas notado. Le pedí al portero que encendiera las velas mientras estábamos fuera. ¿Ves ahora por qué no necesitaba llaves?
El resplandor de las velas creaba una atmósfera de calor e intimidad que nunca antes había experimentado TOP. Las luces del ocaso se filtraban por la ventana. Aspiró profundamente aquel embriagador aroma que sabía nunca olvidaría. ___ se acercó a la mesa, donde había desplegado un surtido de artículos sensuales, para que pudieran elegir. Al lado de un florero con un ramo de rosas frescas, había una rica selección de frascos de cremas y aceites.
Tu: Bienvenido a mi mundo de seducción.
TOP se dijo que en realidad ___ había estado seduciéndolo desde el primer día que se conocieron, y aun así se sentía como si hubiera estado esperando aquel momento desde mucho tiempo atrás. Toda una vida. Se le acercó y no perdió el tiempo en acunarle el rostro con las manos y en darle un profundo y apasionado beso, como si quisiera sellar el destino de la noche que iban a compartir. Su boca era tan dulce, tan cálida y tan invitadora que estuvo a punto de volverse loco de deseo.
Interrumpió el beso el tiempo suficiente para bajarle la cremallera del top. Luego deslizó la prenda por sus hombros, yendo a caer al suelo. Sin aliento, admiró la vista que se le ofrecía. Un sostén de fina lencería, de color carne, cubría sus cremosos y redondeados senos. Y como si aquello no hubiera bastado para hacerle caer de rodillas ante ella, la tela era transparente; através se vislumbraban los oscuros pezones, endurecidos y excitados bajo su ávida mirada. Con el pulgar siguió delicadamente su contorno, saboreando aquella maravillosa textura.
La miró a los ojos, y pudo ver cómo se dilataban sus pupilas a cada caricia. Optó por no precipitarse, conteniéndose, ansiando saborear aquello que compartían: no sólo su atracción física, sino también la emocional. Porque el juego de expresiones que estaba viendo en su rostro, desde el éxtasis hasta el deseo, lo conmovían más profundamente de lo que ninguna otra mujer había hecho antes.
TOP: ¿Te gusta así? —le preguntó, extendiendo una mano y acariciándole un seno.
Tu: Sí —suspiró lentamente—. Y esto también me gusta —añadió mientras tocaba su erección.
Movió las caderas hacia delante, estremecido por aquella caricia. Una maliciosa sonrisa asomó a los labios de ___ en el momento en que le sacó la camiseta de debajo de los vaqueros. TOP sabía lo mucho que ella estaba disfrutando con su control, pero caro le estaba costando. Había empezado a sudar copiosamente.
Terminó de despojarle de la camiseta, que salió volando hacia el otro extremo de la habitación. Luego bajó la cabeza y se dedicó a sembrarle el pecho de estratégicos besos; de húmedos besos con aquellos labios tan rojos… No tardó en sentir la caricia de su ágil lengua en el vello de su torso, en sus pequeños pezones, siguiendo un curso descendente hacia su sexo. TOP ya no podía soportar aquel tormento tan sensual; enganchando los dedos en los tirantes de su sostén, se los deslizó por los hombros. De inmediato le soltó el broche delantero y expuso sus desnudos senos a su mirada, a su contacto, a su boca. Bajó la cabeza y capturó un pezón entre sus labios, lamiéndoselo y mordisqueándolo hasta que la sintió temblar bajo la fuerza de su deseo.
Aunque su propio cuerpo se resistía, TOP quería que ____ estuviera plenamente preparada y dispuesta para cuando llegara el momento de la unión. Y aparentemente ella estaba disfrutando de aquellas caricias previas, porque llegó a agarrarle la cabeza para acercarla a sus senos, suplicándole más.
TOP: Tranquila —murmuró, alzándola de nuevo en vilo.
Tu: Oye, esto se está convirtiendo en una costumbre —bromeó.
TOP: Me encanta. ¿Adónde?
____ le echó los brazos al cuello y se acurrucó en su regazo. La sensación de sus senos desnudos contra su torso la excitó todavía más.
Tu: El preservativo estaba sobre la mesa. Podríamos ir al dormitorio… si es que quieres ir tan lejos. Personalmente no quiero esperar.
De pronto TOP soltó un gruñido.
TOP: Finalmente lo has conseguido, ____… —acto seguido la tumbó de espaldas en la alfombra del salón y se inclinó sobre ella, con las manos a cada lado de sus hombros, contemplándola con avidez—. Acabas de hacer trizas el poco autocontrol que me quedaba.
Tu: Bueno, ya era hora —suspiró de alivio, sonriendo, y se apresuró a desabrocharle los vaqueros, impaciente. No sin cierta dificultad TOP terminó de despojarse de ellos, junto con los calzoncillos, y toda aquella ropa fue a reunirse con el top de ____.
____ temblaba de anticipación. Había sentido antes la presión del cuerpo de TOP contra el suyo, pero siempre había habido alguna barrera de ropa de por medio, eso cuando no se habían encontrado comprimidos en el asiento trasero de un coche. Nunca lo había visto tan excitado como ahora. El corazón empezó a latirle acelerado, consciente de que la deseaba con la misma desesperación con que ella lo deseaba a él. Porque jamás antes había sentido tanto deseo por un hombre.
Por aquel hombre.

Vio que recogía un preservativo de la mesa y lo dejaba en la alfombra, a su lado. Luego se arrodilló en el suelo, y sin dejar de mirarla a los ojos, le bajó la minifalda hasta las rodillas y más abajo, hasta que ella pudo librarse de la prenda con una patada.
TOP la contempló, admirado. Y ____ contuvo el aliento mientras él se embebía de su desnudez apenas cubierta por su diminuta braga.
TOP: Si hubiera sabido que llevabas esto, me temo que ni siquiera habríamos llegado a salir del metro.
Deslizó una mano debajo de la prenda, apoderándose de su sexo. Con su palma grande y cálida la acarició lentamente al principio, arriba y abajo, hasta que una inmensa ola de placer la barrió sin previo aviso y sus caricias se tornaron más violentas e insistentes. ____ alzó las caderas, perdida en aquellas exquisitas sensaciones, y soltó un estremecedor suspiro de frustración y necesidad.
TOP aumentó el ritmo de sus caricias. La cascada de contracciones empezaba en el punto de presión y se extendía en círculos concéntricos, abrasándola por entero: era como si todo su ser girara en torno al eje de su mano. ____ escuchaba sus propios gemidos y gritos, sabía que procedían de su garganta, y no le importaba. No mientras duraran aquellas asombrosas ondas…
Justo cuando el orgasmo estaba llegando a su fin y ella empezaba a recobrar la consciencia, TOP realizó un movimiento circular con su palma, una maravillosa rotación que desencadenó un nuevo éxtasis. ___ no creía ya que pudiera soportarlo. Al menos no por una segunda vez, sin que lo sintiera enterrado profundamente en el interior de su cuerpo… Pero él no le dejaba otra elección, y continuó proporcionándole un placer que nunca antes había experimentado. Su mano despedía pura magia mientras sus dedos la acariciaban íntimamente a través de la fina y húmeda barrera de seda. Su segundo clímax fue tan violento como el anterior, igual de rápido, con la pura fuerza de pasión asaltándola por sorpresa.
Poco a poco su mente empezó a aclararse. La mirada de TOP seguía clavada en sus ojos. Una tensa pero complacida expresión se dibujaba en su rostro mientras su mano seguía descansando entre sus muslos.
TOP: Estás tan húmeda, tan receptiva —su voz ronca penetró a través de la niebla de su todavía aturdido cerebro.
Tu: Toda para ti —murmuró, apenas capaz de hablar. Pero finalmente pudo pensar, y se concentró en el hombre que acababa de regalarle aquel placer tan intenso y singular. Un nudo de emoción se le formó en la garganta una emoción que se negaba a analizar o a nombrar.
Los dedos de TOP empezaron a moverse otra vez, presionando nuevamente contra la seda de su braga. Un nuevo placer, más reposado esta vez, se abrió paso.
Tu: ¿Otra vez? —___ no creía que eso fuera posible.
TOP: Pero esta vez juntos.
Se inclinó para depositar un beso en el triángulo de tela que todavía cubría su sexo. Su aliento era cálido, su boca quemaba, y ____ se abrasó nuevamente de deseo.
Tu: TOP —le estalló el nombre en los labios.
Él comprendió lo que quería, porque de inmediato la despojó de la braga, liberando sus femeninos secretos y exponiéndolos a su mirada. Estaba caliente y húmeda.
TOP: ¿Tienes alguna idea de lo que me estás haciendo? —le preguntó, embebido con ella, respirando aceleradamente.
Tu: Muéstramelo.
Recogió el preservativo, rasgó el sobre con los dientes y se lo puso rápidamente. Un estremecimiento de placer la recorrió mientras lo contemplaba, y segundos después las manos de TOP ya estaban sobre sus muslos, ascendiendo hacia su sexo. Con exacta precisión, apartó con los pulgares los húmedos pliegues. Acercó luego su erección y entró en ella, con un único y fluido movimiento.
Mientras él la penetraba, ____ podía sentir cada ardiente centímetro de su miembro. Y cuando se inclinó sobre ella para darle un cálido y tierno beso, un beso lleno de la mezcla de su maravilloso sabor y de su propio y femenino aroma, una inesperada emoción la barrió por completo. Se dio cuenta entonces… de que acababa de llenarle también el corazón.
Un poderoso torrente de deseo corría por las venas de TOP. Sujetándola de las muñecas, le alzó los brazos por encima de la cabeza. Aquel movimiento provocó un contacto todavía más íntimo de sus cuerpos, sellando sus pieles desnudas, obligándolo a entrar más profundamente en ella.
Envuelta en su calor, ____ experimentó un nuevo y definitivo orgasmo.
TOP apretó los dientes, sabiendo que sólo le quedaban algunos segundos para que se desahogara por completo. ____ no dejaba de temblar, presa de un enfebrecido estado idéntico al suyo. Necesitado de un mayor espacio de maniobra le soltó las manos, pero antes de que pudiera moverse, ella le agarró de los hombros.
Tu: Siéntate —le susurró, con su ardiente aliento acariciándole la oreja. Al ver que la miraba con curiosidad, añadió—: Confía en mí.
Consiguió quedarse dentro de ella mientras se colocaban en la posición que le había ordenado. Finalmente se sentó en la alfombra, con ella en su regazo, enredadas sus piernas en su cintura. Sus cuerpos encajaban perfectamente el uno en el otro, la penetración se profundizaba, sus senos se apretaban contra su musculoso pecho. El resultado fue la más abrasadora intimidad que TOP había experimentado en su vida con una mujer.
Los ojos de ____, muy abiertos, se encontraron con los suyos, diciéndole sin palabras que ella estaba experimentando justamente lo mismo.
Tu: Vaya. Supongo que ese artículo no engañaba…
TOP: Eres mala, ____ —pronunció, retirándole delicadamente el cabello de la cara—. ¿Es que has estado leyendo sobre esto?
Tu: ¿Me creerías si te dijera que descubrí ese artículo por accidente? —inquirió, humedeciéndose los labios con la lengua.
TOP: Por supuesto que no, corazón —se inclinó para besar aquella humedad que había creado, mordisqueándole el labio inferior—. Me siento más inclinado a pensar que te estabas preparando para mí.
____ le tomó los brazos para que la abrazara de la cintura, y aquella amenazadora ola se levantó de nuevo para anegarlo. TOP estaba temblando de pies a cabeza por el esfuerzo de contención que estaba haciendo, y ya no lo dudó: ella estaba más que preparada, y él también.
Juntó las piernas bajo sus nalgas, presionando las caderas contra las suyas. Arqueando la espalda, ella se adaptó a sus movimientos, cada vez más rápidos e intensos. TOP se llenó las manos de sus senos, los pezones aplastados bajo sus palmas. Sin previo aviso, ____ echó la cabeza hacia atrás y gimió. La pulsante erección se desplazó un poco más, penetrando más profunda, más violentamente que antes. Sus sinuosos movimientos le estaban enloqueciendo por momentos.
Quería verla alcanzar el orgasmo, deseaba ver su rostro antes de explotar en su interior, pero ella lo tomó desprevenido. El clímax la asaltó sin previo aviso, anegando su cuerpo en una estremecedora liberación que lo afectó también a él, contagiándolo con su abrumador poder. Cuando todo terminó, se encontró perdido en la contemplación de sus ojos castaños, oscurecidos por la pasión y el asombro.
Tu: Esto ha sido… increíble —murmuró ____.
«Mucho más que eso», pensó TOP. En aquel instante, hundido todavía en su húmeda suavidad, con su rostro tan cerca del suyo, estaba experimentando un remolino de emociones que temía identificar y precisar.
TOP: Me alegro de que te haya gustado —forzó un tono ligero que no sentía en absoluto.
Había llegado la hora de retirarse, de poner fin a aquella situación. Se dispuso a apartarse, pero ____ lo mantuvo cautivo con las piernas enredadas en torno a su cintura, provocándole nuevas punzadas de excitación.
Tu: No tienes por qué irte a ninguna parte. Ni física ni emocionalmente necesitas apartarte de mí… —pronunció ella, acunándole el rostro entre las manos—. No voy a pedirte ni exigirte nada más que lo que tenemos aquí y ahora. Y si tengo que darte mi opinión, esto ha sido absolutamente maravilloso —y empezó a mover provocativamente las caderas, excitándolo aun más.
TOP: Sí que lo ha sido —convino, gimiendo de deseo.
Y aunque habría debido sentirse aliviado por su respetuosa aceptación de lo poco que había querido de ella, de lo poco que estaba dispuesto a ofrecerle, no fue así. Ni mucho menos. Y sintió en sus entrañas una ridícula punzada de remordimiento.
Tu: Desde luego —____ se inclinó hacia él, rozándole el pecho con los senos— Y no tienes nada de qué preocuparte. Francamente, no veo a mi padre por aquí persiguiéndote con una escopeta, así que… ¿por qué no te relajas y disfrutas del resto de la noche?
TOP se echó a reír. Pero fue una risa quebradiza y triste, porque sus palabras confirmaban lo que él siempre había sabido. Que no era digno de ____ Montgomery ni de su privilegiado y selecto mundo. Su padre nunca saldría en su persecución exigiéndole que se casara con su hija. Pertenecían a universos distintos… para no hablar de que TOP había entrado en su vida bajo falsas pretensiones, engañándola. Ni él podía reparar esas mentiras ni ella perdonárselas cuando descubriera la verdad.
Sacudió la cabeza. No era propio de su carácter pensar tanto. Tenía que dejar de hacerlo. Tomaría lo que pudiera en el menor tiempo posible y desaparecería. Sin análisis ni lamentaciones.
Tu: ¿TOP?
La tomó de la cintura, deslizando las manos por sus caderas y por su vientre plano, hasta llegar a la mata de vello que escondía su sexo.
TOP: Lo de disfrutar del aquí y el ahora me parece muy bien,____.
Tu: Sabía que te convencería.
TOP señaló con la cabeza los frascos de gel y artículos de baño que había sobre la mesa.
TOP: ¿Qué te parecería si continuamos la diversión en la ducha?
Tu: Estupendo. Perversamente estupendo —sonrió ____.
Si advirtió que su sonrisa no llegaba hasta su mirada, no quiso reconocerlo. Si descubrió una sombra de preocupación en sus ojos castaños, se negó a preguntarle por su origen. «Aquí y ahora», se recordó. Eso era lo único que tenían.

Capitulo 19

TOP pensó que ___significaba problemas. Pero no más problemas de los que se merecía, en orden a su valor como persona, y ése era el principal problema. Acababa de tomar una ducha fría cuando el portero del edificio le llamó para informarle de que ___ había salido de su apartamento. Detestaba tener que recurrir a tácticas de estrecha vigilancia, pero ella no le había dejado otra opción.
Así que esperó a que ___ entrara en el ascensor para bajar a toda velocidad las escaleras.

Portero: Ha girado a la izquierda —le señaló el portero, con una enorme sonrisa pintada en el rostro.

TOP: Me alegro de que encuentre tan gracioso todo esto —musitó, irónico.

La siguió fuera del edificio, incapaz de desviar la mirada del hipnótico movimiento de sus caderas, enfundadas en unos vaqueros blancos. Esperó detrás de una esquina cuando ella entró en el metro, y nada más perderla de vista paró un taxi y se dirigió al parque.

No pretendía tener una confrontación, por lo que intentaría que no lo descubriera. De esa forma podría vigilarla a ella y a cualquier otro que se le ocurriera hacer lo mismo. Su único consuelo descansaba en el hecho de que no se había llevado la cámara y, por tanto, no era un objetivo tan llamativo. Pero tan pronto como la vio acercándose a las canchas de baloncesto, con su melena brillando al sol, comprendió que habría llamado la atención incluso en medio de una multitud. ___, sólo por ser quien era, era un objetivo andante.

___ entró en la zona de deportes, donde un grupo de mujeres estaba sentado en un banco mientras sus hijos jugaban en los columpios. No había ningún asiento libre, pero no vaciló; se reunió con ellas, sentándose en el suelo al lado de una mujer morena, sin importarle mancharse los vaqueros blancos. Dado que estaba de espaldas a él, TOP se desplazó hasta quedarse apoyado en la valla.

Vio que estiraba las piernas, recostándose con los codos apoyados en el suelo: una actitud absolutamente relajada que no podía contrastar más con la de TOP. No le había mentido cuando le dijo que las mujeres dominantes le excitaban. Pero había omitido algo: que era el dominio que ella ejercía sobre él lo que le producía ese efecto. Jamás antes había tropezado con una mezcla tan erótica de seducción e inocencia, y en un envoltorio tan deseable.

Un grito infantil cortó el aire, sacando a TOP de sus reflexiones. Un niño había quedado colgado por los pies de uno de los columpios. En seguida se levantó una joven madre, pero ___ la detuvo poniéndole una mano en el brazo. La mujer asintió y fue ___ la que corrió a rescatar al crío, que en lugar de marcharse apresurado a jugar, le dio un cariñoso abrazo. Aparentemente se conocían, y ___ lo levantó en brazos para llevarlo con su madre.

Un inesperado nudo de emoción se formó en la garganta de TOP. Se resistió, intentó tragárselo, pero aquel condenado nudo se obstinaba en permanecer. Aquel incidente le recordaba otros similares durante su infancia: habitualmente los domingos, el único día libre de su madre. Por muy cansada que estuviera, siempre preparaba una comida de picnic y se lo llevaba al parque. Una vez allí se reía con él, lo observaba, jugaban juntos, lo consolaba y curaba de las ocasionales heridas que se hacía… Justo lo que estaba haciendo ___ en aquel mismo instante. Estaba convencido de que tenía instintos maternales, incluso aunque no le hubiera mencionado su deseo de formar una familia. Diablos, se estaba alejando tanto de su propia familia que no le extrañaba que no tuviera muchas ganas de formar otra. Pero ese deseo existía. Eso era seguro.

El trabajo de TOP estaba basado en la observación, el instinto y la intuición. Y, ahora mismo, los tres le estaban alertando del peligro que aquella mujer poseía. Peligro para su vida, para su cordura… para su corazón. Había visto ya muchos aspectos de ___, pero ___ Montgomery con un crío abrazado a su cuello era mucho más amenazadora que la sirena desnuda que se le había sentado encima.
Sintiéndose como un intruso en su vida tanto como en la suya propia, dio media vuelta para marcharse. Pero no antes de que ___ mirara en su dirección. No podía estar seguro de que lo hubiera visto. De todas formas, si ése era el caso, no tardaría en saberlo.

___ releyó la nota que sostenía en la mano: Sé una chica lista. No vuelvas. Temblando, la lanzó a la papelera. Quien quiera que fuese, el autor de aquella nota había caído lo suficientemente bajo como para manipular a un niño con el fin de que le transmitiera sus amenazas. ___ recordó el instante en que Kurt le había entregado aquel papel de apariencia inocente… casi al mismo tiempo que descubría a TOP. Y era en TOP en quien quería concentrarse ahora. Las amenazas no desaparecerían por el momento, así que ya se ocuparía de ellas más tarde.

Salió del edificio. Sabía que no estaba jugando limpio. Pero… ¿acaso TOP había jugado limpio cuando antes la estuvo siguiendo? No estaba tan furiosa con él como debería haberlo estado, teniendo en cuenta que no había confiado en ella lo suficiente para que saliera sola a la calle. Si la había seguido era porque estaba preocupado. Y cuando recibió aquella nota, lo cierto era que había sentido la necesidad de recurrir a él. Pero se la había ocultado porque sabía que habría reaccionado de manera exagerada. Se habría opuesto seguramente a su necesidad de volver al lugar que tanto amaba, al lugar que tanto la había ayudado a reencontrarse a sí misma.

No estaba furiosa porque TOP hubiera sentido la necesidad de seguirla; de hecho, comprendía sus razones… pero estaba decidida a darle una buena lección: una que tardara mucho tiempo en olvidar. Después de lo ocurrido en el parque, había concentrado todas sus energías en prepararle una sorpresa para la tarde. Tomó otra ducha y se arregló, asegurándose de utilizar las sales de baño y los perfumes que le había regalado Emma, y cuyos poderes afrodisíacos ella le había dado por garantizados. Por último, se puso un precioso vestido diseñado para encender a TOP y salió del apartamento.

«Otra vez no». TOP no se había recuperado de los efectos de la última salida de ___ cuando el portero volvió a avisarle de que salía de nuevo. Variando en esa ocasión su rutina habitual, esperó a que bajara en el ascensor para bajar a su vez en el siguiente. El portero le había prometido que no la perdería de vista, y cuando llegó al vestíbulo, le señaló la dirección que había tomado: hacia el centro de la ciudad, tal y como temía.
Salió del edificio. ¿Por qué diablos había tenido que elegir aquellos barrios para pasear? ¿Y además vestida de esa manera?
Estaba más bella que nunca, con aquella melena derramándose sobre sus hombros, aquellas piernas largas y bien torneadas y aquella esbelta figura… que resultaba perfectamente visible gracias al ajustado top y a la minifalda que llevaba. Suspiró profundamente. No tenía ni idea de adonde se dirigía, pero no iba a ir sola a ninguna parte…
La siguió al metro, incapaz de dejar de mirarla. Incapaz de dejar de fantasear con aquellas largas piernas y con las ganas que tenía de sentirlas de nuevo en torno a su cintura, sin ninguna barrera de ropa de por medio… Pero vestida como iba no podía imaginarse otro destino para aquel paseo que la cita con un hombre. TOP maldijo entre dientes. Se hubiera citado con ella o no, ningún otro hombre se interpondría entre ellos. Jamás.
Perlaron su frente unas gotas de sudor que nada tenían que ver con la alta temperatura del vagón de metro en el que entraron. Escondido entre la multitud, la observó mientras se sujetaba delicadamente un mechón de cabello en la oreja, ansiando hundir los dedos en su melena de seda. Sudaba cada vez más. Se le aceleró la respiración al recordar el episodio de aquella mañana en su coche, cuando…
El chirrido de los frenos lo devolvió de repente a la realidad y siguió a ___ fuera del vagón. Vio que subía las escaleras pero, para su sorpresa, antes de salir a la calle, dio media vuelta y volvió a internarse en la estación de metro que la llevaría de regreso a Murray Hill, donde residía.
Y en el preciso instante en que se sentó en el vagón y se volvió de repente para saludarlo con la mano, entre la multitud, TOP lo comprendió todo. Lo había cazado. Le devolvió el saludo. ¿Qué otra cosa podía hacer?
Los labios de ___, brillantes de carmín, esbozaron una sonrisa divertida. TOP ansió besarlos y saborear el dulce interior de su boca, pero dado que estaba jugando con él, dudaba que pudiera llegar a hacerlo pronto. De todas formas ya había aceptado que una relación íntima entre los dos era algo inevitable. Era su culpa lo que seguía torturándolo.
___ se levantó de su asiento para acercársele. De pie frente a él, se agarró a la barra a la que él estaba agarrado. Y TOP ya no pudo hacer otra cosa que aspirar su fragante aroma.
TOP: Supongo que no irás a ningún sitio en concreto.
Tu: Has acertado —pronunció ella.
TOP: Dando un paseo por puro placer, ¿no? —como no respondió, la miró atentamente, deteniéndose en sus zapatos de tacón alto, en sus largas piernas y en su fantástico y seductor vestido—. ¿Nada de citas con algún tipo… sexy?
Tu: Eso depende —contestó, provocativa.
TOP: ¿De qué depende?
Tu: Bueno, lo cierto es que tú eres bastante sexy cuando no me estás siguiendo como si fuera una niña en la que no se puede confiar para que salga sola a la calle.
TOP era demasiado precavido para sumergirse en el debate que ella le estaba proponiendo. En lugar de ello, se concentró en el asunto que más le importaba.
TOP: ¿Entonces piensas que soy sexy?
Tu: Hum… —ladeó la cabeza—. Creo que no me gusta mucho esa sonrisa de gallito que estás poniendo —se echó a reír—. Eres muy masculino: eso te lo concedo.
El vagón se detuvo y la mayoría de los pasajeros bajó en aquella estación, dejándolos prácticamente solos.
TOP: ¿Quieres sentarte?
Tu: No —__ sacudió la cabeza—, gracias. Prefiero quedarme de pie. Así estoy más cerca de ti —le rozó con la cadera cuando el vagón volvió a ponerse en marcha.
Tanto le estaban sudando a TOP las palmas de las manos que la barra de sujeción se le escurría entre los dedos.
Tu: ¿Por dónde íbamos? Ah, sí, estábamos hablando de ti, de lo muy masculino que eres —sonrió—. Con esa boca y esos ojos, eres un hombre extremadamente sexy —con gesto seductor, le delineó con un dedo el contorno de los labios.

El solo hecho de mirar aquellas uñas pintadas de un rojo a juego con sus labios le hacía estremecerse de deseo. Aquel tono de rojo era lo suficientemente sexy como para derretir a un hombre. De hecho, ya se estaba excitando.
TOP: Este es el precio que me estás haciendo pagar por haberte seguido, ¿verdad? —le preguntó con voz ronca.
Tu: Si lo fuera, sería un precio insignificante, ¿no te parece?
Una respuesta de lo más evasiva, pensó TOP. Y dado que aquel viaje en metro había sido cuidadosamente planeado, no podía evitar preguntarse por lo que debía de haber estado tramando. Aparte de que no había respondido a su pregunta.
TOP: ¿Estás insinuando que yo podría ser tu cita?
Tu: Es una posibilidad… —le brillaron los ojos mientras se acercaba más hacia él—… si es que no estás dispuesto a tratarme como si fuera una chiquilla.
TOP bajó la mirada a su escote, claramente visible desde su aventajada posición dada su mayor altura, y vislumbró sus redondeados senos, enfundados en un sostén de encaje, color crema.
TOP: Tú no eres ninguna chiquilla, ___.
Tu: Me alegro de que lo hayas notado.
TOP: Sabes que no tenía otra elección que seguirte, por si acaso volvía a sucederte algo.
___ desvió la mirada por un instante antes de acariciarle una mejilla.
Tu: Sí, lo sé. Eres un hombre bueno, TOP. Te preocupas por mí y yo te lo agradezco. Pero quiero que me trates como la mujer que soy. Y para eso quizá tenga que recordarte lo muy mujer que puedo llegar a ser.
TOP miró a su alrededor. Los únicos pasajeros que quedaban en el vagón estaban sentados, conversando o leyendo el periódico. Era casi como si __ y él estuvieran absolutamente solos.
TOP: Confía en mí. No tengo ninguna duda sobre lo muy mujer que eres —la adrenalina corría a toda velocidad por sus venas.
Tu: La pregunta es: ¿sabrás tratarme como me merezco?
TOP: Oh, creo que podría aceptar el desafío —dado que ella se estaba aprovechando de su situación… ¿por qué no habría de hacer él lo mismo?—. Fíjate en el efecto que me provocas —se le acercó más, rozándola y asegurándose de que sintiera la dureza de su erección presionando insistente contra su pierna.
___ ahogó un jadeo. A TOP le encantó que las tornas hubieran cambiado: estaba disfrutando tremendamente con aquella situación. Sabía muy bien adonde los llevaba todo aquello. Y ella también lo sabía, a no ser que su asombrado silencio significara que había cambiado de idea.
___ tragó saliva. Un ardor se extendía por su muslo allí donde seguía presionando su erección, como ilustrando lo que ella misma había desencadenado.
TOP: No es demasiado tarde para que cambies de idea —la ronca voz de TOP reverberó en su oído—. Por supuesto que me llevaré una gran decepción, pero lo entenderé. Mi madre me educó para ser un caballero.
Tu: ¿Ah, sí?
TOP: No tanto como para que lo adivinaras a primera vista, pero sí.
Tu: Bueno, pues entonces dile que hizo contigo un buen trabajo.
TOP: Lo haré. Y a ella le encantará. Ya no recibe muchas noticias del exterior.
Aquél era el primer fragmento de información personal que le ofrecía, y de manera voluntaria. ___ se sintió agradecida por ello.
Tu: Suena como si estuviera viviendo en una cárcel.
TOP: Se llama centro residencial privado para la tercera edad, pero está a la vista de todo el mundo, así que lo de «privado» no tiene mucho sentido. No sale mucho de allí.
A ___ no le pasó desapercibido el tono de amor y de cariño con que había hablado de su madre. Un motivo más para admirarlo.

Tu: Pero apuesto a que te ve con frecuencia.
TOP: Todos los domingos por la tarde y siempre que puedo dejarme caer por allí.
Tu: ¿Sabes? Eres un tipo muy especial —murmuró.
Se sentía profundamente conmovida de saber que tenía un punto débil. Aquel hombre, el único al que había elegido para que la ayudara a descubrir y liberar su verdadera identidad, era mucho más que un vecino atractivo y sexy.
TOP: Tú también eres muy especial.
Tu: ¿Por qué?
TOP: Bueno, has desarrollado en muy poco tiempo un talento muy especial como investigadora privada.
___ se echó a reír, sabiendo que la había sorprendido investigando sobre su vida. Y además no le importaba que lo hubiera hecho. Ya había decidido dejar la vergüenza y el pudor a un lado, por lo que se refería a TOP. ¿Por qué no buscar más cumplidos?
Podrían servirle para estimular su coraje.
TOP: Eres una mujer increíble —tomándole una mano, se la apretó.
Aquel simple gesto, junto con su apoyo, admiración y respeto, consolidaron definitivamente sus sentimientos por él. TOP era exactamente lo que ella veía de él, ni más ni menos. Pero lo más importante, y lo único que lo convertía en el hombre perfecto en aquella fase de su vida, era que la respetaba como persona, más allá de su apellido o del dinero de su familia. TOP era un hombre sincero, que escapaba a la influencia de los Montgomery.
Sin previo aviso, el vagón frenó de golpe. ___ perdió el equilibrio y TOP la sujetó de la cintura. Envuelta en su calor, en su aroma, no pudo menos que preguntarse quién era el seductor y quién el seducido.
TOP: Creo que ésta es nuestra parada.
Tu: Sí —repuso ___, irguiéndose.
Las puertas se abrieron y ___ salió del vagón. Con las manos temblorosas y el corazón acelerado, esperó a que se reuniera con ella en el vagón. Con su barba de varios días, sus vaqueros viejos y su gastada sudadera, él era su rebelde. Antítesis de todos aquellos a quienes había dado la espalda, TOP representaba todo lo que había querido ser y no había tenido el coraje de alcanzar… hasta ahora.
Se humedeció los labios, que ya ansiaban sus besos. A pesar de su promesa de no establecer con él lazos de ningún tipo, sabía que no había escogido a TOP sólo porque pudiera ayudarla a descubrir el lado apasionado de su personalidad. Podía ofrecerle mucho, muchísimo más.
Tu: Cuando quieras —le dijo ella.
TOP: Ya me has invitado a entrar en tu casa, así que…
Tu: Así que supongo que la pregunta es ésta —suspiró profundamente—: ¿Estás listo para recibirme en la tuya, esto es, en tu cama?

¿Quién era aquella mujer que tan descaradamente acababa de pedirle relaciones a TOP? No se reconocía a sí misma. Pero le gustaba. Mucho.
Tenía que estarle agradecida a TOP por haberle ayudado a descubrir aquel aspecto de su personalidad. Por haberle presentado a la verdadera ___ Montgomery. Y sabía exactamente cómo recompensarlo…

Capítulo 18

___captó el desafío que destilaban las palabras de TOP. No la creía capaz de llevar la iniciativa. Pero sabía que si no actuaba ahora, rápido, ya no habría un después. De repente sintió un escalofrío, quieta como estaba en el asiento con la camiseta empapada.

TOP: ¿Tienes frío? —le preguntó él, guardando las distancias.

Tu: Sí. Menos mal que sé cómo entrar en calor.

Se movió con rapidez, antes de perder el coraje y con la esperanza de tomarlo desprevenido. En un santiamén, se sentó en su regazo. Frente a él, colocó las piernas a ambos lados de sus muslos y se sentó a horcajadas. TOP dejó escapar un gruñido.

Tu: Calor corporal —le explicó ella.

Pero lo que estaba sintiendo en aquel instante era mucho más que calor corporal. Era más bien una ardiente llamarada que no se parecía a nada de lo que hubiera sentido antes.Al acomodarse mejor, pudo percibir el abultamiento de sus vaqueros. Estaban tan mojados como los suyos, pero eso no le importó. TOP tensó la mandíbula, luchando contra el evidente placer que le provocaba aquel contacto tan íntimo.

TOP: ¿Siempre consigues lo que quieres, princesa?

Tu: Buen intento, pero no voy a morder el anzuelo —___ reconoció aquel truco. No le permitiría que se aprovechara nuevamente de su debilidad para ahuyentarla.

TOP: ¿Y bien? —arqueó una ceja, intentando aparentar indiferencia.Pero a ___ no la engañaba. Había captado una sombra de remordimiento en sus ojos oscuros.

Tu: Digamos que aunque sí que he nacido en un ambiente privilegiado, raramente he conseguido lo que he querido. Por otro lado, tengo la sensación de que tú sí tiendes a lograr lo que deseas.

TOP: No cuando era niño o adolescente. No pertenecemos al mismo mundo.

Tu: Ya lo sé, pero creo que deberías considerarte afortunado. ¿Te dieron amor? —Al ver que asentía, ___ añadió—: Entonces tuviste mucha más suerte que yo. Y TOP, quiero advertírtelo: puede que no consiguiera en aquel entonces lo que quería, pero…

TOP: ¿Pero estás decidida a conseguirlo ahora?

Tu: Pues sí. Puedes estar seguro de ello.

Un fulgor de deseo apareció en los ojos de TOP, pero en lugar de atraerla hacia sí para besarla, cerró los puños a los costados. ___ soltó un suspiro exasperado.

Tu: Puedo hacer esto de la manera fácil o de la difícil. Con tu colaboración o sin ella. En cualquier caso, no tengo la menor duda de que al fin tendremos lo que los dos queremos —alzó las manos y las apoyó sobre su pecho desnudo.Aquel movimiento inicial fue difícil, pero una vez que hubo tocado su piel, el resto fue mucho más fácil. ___ cerró los ojos por un instante para saborear su textura bajo sus palmas. Luego pasó a acariciarle los pezones con los pulgares, endureciéndoselos. Fue entonces cuando una inesperada ola de puro deseo barrió todo su ser. Las sensaciones que Michael le despertaba eran nuevas y excitantes. Se humedeció los labios con la punta de la lengua.

Tu: Antes de que pase a una táctica más agresiva, vas a tener que explicarme por qué te estás conteniendo tanto.

TOP: ¿Quieres decir que todavía puedes ser más agresiva? —una sonrisa bailó en sus labios.___ bajó la mirada y descubrió que sus cuerpos estaban muy juntos, casi entrelazados.

Tu: Bueno, sí, me temo que me estoy mostrando un poquito… dominante.

TOP deslizó entonces las manos por debajo de su camiseta, hasta que sus pulgares hicieron contacto con el nacimiento de sus senos. ___ sabía que estaba intentando ahuyentarla de nuevo.

TOP: Me excitan las mujeres dominantes —fue subiendo cada vez más las manos hasta rozarle los pezones, en una leve y fugaz caricia que la inflamó por dentro.

Tu:¿Ah, sí?

TOP: Desde luego.___ cambió entonces de postura, moviendo las caderas hacia delante y rozando su potente erección. Bien emitió un gemido.

Tu: Puedo jugar al mismo juego que tú. Puedo seducirte y atormentarte tanto como tú a mí, quizá más. Y lo haré. Lo haré hasta que me digas por qué te has resistido y resistes tanto a la atracción que sentimos el uno por el otro.

A esas alturas, los movimientos de la pelvis de ___ lo estaban excitando casi hasta el orgasmo. La parte más racional de su cerebro no la culpaba, sino que comprendía la necesidad que había tenido de recurrir a unas tácticas tan agresivas. Unas tácticas en las que era una verdadera maestra. Tan buena maestra que a punto estaba de arrancarle todos sus secretos…

Tu: Te deseo, TOP—pronunció.

A pesar de su tono de seguridad, TOP pudo leer un brillo de incertidumbre en las profundidades de sus ojos, como si todo aquello fuera obviamente nuevo para ella. Le temblaba el cuerpo del esfuerzo que estaba haciendo por contenerse, para no estrecharla en sus brazos y besarla hasta hacerle perder el sentido, para no desgarrarle la ropa y enterrarse profundamente en su ser…Se obligó a reflexionar sobre las implicaciones de aquella declaración. Ella lo deseaba, pero no sabía quién era realmente. Deseaba saber por qué se contenía, pero TOP no podía revelarle que estaba guardando las distancias debido a la naturaleza de su trabajo. Y por su abuela. Así que optó por el camino más seguro.

TOP: Yo no me comprometo con nadie.

Al menos así había sido hasta ahora. Ninguna mujer le había durado más de un mes. Entre el trabajo y las atenciones a su madre, nunca había tenido tiempo para intentar que una relación le durara. O tal vez porque ninguna mujer le había interesado o fascinado lo suficiente.

Tu: Oh, hace mucho tiempo que a mí me pasa lo mismo —comentó___, encogiéndose de hombros—. Y no recuerdo haberte pedido ningún compromiso por tu parte —deslizó un dedo a lo largo de su pecho, descendiendo lentamente hasta la línea de vello que desaparecía en la cintura de sus vaqueros.Aquella deliciosa sensación estaba acabando con todas sus defensas. Tragó saliva, nervioso.

TOP: Puede que no me lo hayas pedido, pero tienes derecho a hacerlo.

Tu: Creo que yo sé mejor que nadie lo que quiero, lo que necesito… —le soltó el botón de los vaqueros—… y lo que me merezco.

TOP le sujetó las muñecas. Su cuerpo estaba soportando una terrible tensión mientras su mente vagaba en variadas direcciones. Podía ceder, tanto por su propia necesidad como por la de ___, y, al final, desaparecer de su vida como estaba previsto. Pero se lo impedía su conciencia.Podía incluso engañarse a sí mismo, diciéndose que una relación provisional con ___ le permitiría protegerla con mayor eficacia en todo momento. Ella se había negado a que la acompañara; en cambio, siendo pareja suya, podría vigilarla de cerca mientras durara el encargo de Emma…¿Pero qué sentido tenía mentir? Quería protegerla, tanto si eso figuraba dentro de sus tareas profesionales como si no. Cuando desapareciera al cabo de unas semanas, querría dejarla sana y salva, a toda costa. Y el hecho de que se dejara seducir en aquel instante podría contribuir a ese objetivo, a esa causa. Eso era lo prioritario.

TOP: Te mereces lo mejor.

___ arqueó la espalda, y el efecto fue un más íntimo contacto corporal, si acaso eso era posible. Su pubis descansaba ahora sobre su tensa erección. Bajó la mirada a sus muñecas, que él aun mantenía prisioneras.

Tu: Pues entonces tendrás que soltarme —murmuró.

Así lo hizo TOP. Pero tenía que tocarla; lo necesitaba desesperadamente. Extendió una mano para soltarle la cola de caballo con que se había recogido el pelo, liberando su melena de seda.

TOP: Soy todo tuyo, princesa —se apartó un poco para observarla mejor.

Tenía las mejillas ruborizadas y en sus ojos castaños había un brillo de deleite… y determinación.Por un instante vaciló, y TOP percibió su indecisión. Esperó, dejándole a ella la iniciativa.Y entonces lo hizo: le bajó la cremallera de la bragueta con insoportable lentitud, acariciando su miembro excitado a través de la tela del vaquero, a cada movimiento. TOP creía saberlo todo sobre la seducción erótica. Creía que sabía dominarse, pero aquellas peligrosas maniobras le estaban arrastrando inconteniblemente hacia el orgasmo, sin que pudiera hacer nada para evitarlo…

TOP: Será mejor que sepas lo que estás haciendo —murmuró, con los dientes apretados.

Tu: ¿Estás poniendo en duda mi destreza? —sonrió, provocativa.

TOP: Sería un loco si negara lo evidente.

Como si sus palabras le hubieran concedido carta blanca, terminó de bajarle la cremallera. Hundió una mano en su bragueta y liberó su erección. TOP soltó un gemido.

TOP: Sólo quiero asegurarme de que sabes en lo que te estás metiendo…

Tu: Como tú mismo has dicho, sería ridículo negar lo evidente —empezó a deslizar la palma de la mano arriba y abajo por su rígido miembro—. Además, estamos en un lugar muy discreto. Nadie nos está viendo.

TOP dejó escapar otro gemido. Evidentemente estaba muy segura de lo que decía. Quería jugar con fuego. Y dado que ya había tomado la decisión de no echarse atrás, el control del que antes había hecho gala estalló en mil pedazos. El siguiente movimiento consistió en despojarla de los vaqueros. Lo consiguieron a pesar del estrecho espacio en el que se movían, y la prenda no tardó en salir volando hacia el otro lado del coche.Vestida únicamente con su camiseta mojada y la ropa interior, se sentó sobre sus talones, a su lado. Cuando TOP contempló su piel cremosa y los perfectos senos que se traslucían bajo la tela, silbó de admiración. Las mejillas de ___ ardieron de vergüenza. Puro fuego.

Tu: ¿Tengo que suponer que te gusta lo que ves? —le preguntó, con un brillo de esperanza en los ojos.

Aquella pregunta era mucho más elocuente que los audaces gestos que había estado exhibiendo. Tal vez sabía lo que estaba haciendo, pero de lo que no estaba segura era de su aprobación. No estaba segura de él. Quizá TOP no fuera capaz de revelarle toda la verdad, pero al menos sí podía darle esa seguridad que no tenía.Mike: Ven aquí, ___.

Tu: ¿Ya no me llamas «princesa»? —preguntó con tono ligero. Tan ligero que resultaba sospechoso.

Hasta entonces TOP no se había dado cuenta de lo importante que resultaba aquella distinción para ella.

TOP: Te deseo —sin dejar de mirarla a los ojos, añadió—: Creo que sabes cuánto te deseo. Y también que a quien deseo es a ___, y no a nadie que haya imaginado que eres. A mi vecina, mi maravillosa e insoportablemente sexy vecina. ¿Y bien? ¿Me vas a tener esperando durante mucho tiempo?

Su expresión resplandeció de alegría antes de sentarse a horcajadas en su regazo, sólo que en esa ocasión sólo una ligera barrera de seda separaba sus cuerpos desnudos. TOP la sentía. Su erección estaba arropada por completo en aquel húmedo calor, en aquella deliciosa suavidad.

TOP: Dios mío, esto es el paraíso.

Tu: Tú tampoco estás mal.

TOP la tomó suavemente de la nuca.

TOP: Aunque sólo sea por esta vez, espero que no te importara que tome yo la iniciativa —y sin esperar su respuesta, la acercó hacia sí y la besó en los labios.Antes de seguir adelante, había querido saborear la dulzura de su boca y la promesa de lo que vendría. Había necesitado la intimidad de aquel beso. De pronto, unos golpes en la ventanilla del coche los sobresaltaron; ___ dio un respingo, y habría caído hacia atrás si TOP no la hubiera sujetado de las caderas. Afortunadamente, quien quiera que estuviera allí no podía verlos debido a que los cristales eran ahumados.

******: ¿Es que no podéis hacerlo dentro de casa?

TOP reconoció la voz de su casera y su risa estridente. Y ___ también.Avergonzada, recogió sus pantalones. TOP maldijo entre dientes y se recostó en el asiento. Por mucho que hubiera estado disfrutando, no podía negar que una parte de su ser agradecía aquella interrupción. Porque cuando las campanas de alarma resonaron en su cerebro… no había escuchado el menor eco.

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___ abrió el grifo de la ducha. No sabía si elegir el agua caliente para que se le quitaran los escalofríos o la fría para apagar el fuego que la quemaba por dentro. Tenía el cuerpo sensibilizado, especialmente vivo, y no había nada que pudiera cambiar eso… excepto TOP. Y TOP había desaparecido en su apartamento con la estúpida excusa de que tenía que tomar una ducha. A ___ le habría encantado que tomaran una juntos.Para ella habría sido la primera experiencia de ese tipo, y seguro que le habría gustado…Salió y se envolvió en una toalla, consciente de que todavía no estaba preparada para dar ese paso. Por mucho que hubiera estado buscando una experiencia sexual, había encontrado más… mucho más. Aparte de descubrir su propia capacidad para seducir y excitar a un hombre, había aprendido muchísimas cosas sobre TOP, y también sobre sí misma.Buscaba cariño, y él sabía cómo proporcionárselo. El problema era que su tiempo con TOP era limitado. Tenía solamente un mes de duración, y por propio consentimiento, se habían enredado nada más que en una simple aventura, sin lazos ni compromisos de ningún tipo. Y era una verdadera pena, sobre todo cuando lo comparaba con la relación de su hermano Logan con Catherine… Pero debía dejar de pensar en esas cosas. TOP no tenía ninguna intención de entrar a formar parte de su vida y, además, ¿qué le hacía pensar que ella sí lo deseaba? El timbre del teléfono la evitó seguir profundizando en aquellos análisis. Descolgó el teléfono portátil que había dejado al lado del lavabo.

Tu: ¿Diga?

Emma: Al fin. ¿Tienes alguna idea de lo que me ha costado dar contigo?

Tu: Hola, abuela. Perdona por no haberte devuelto la llamada. He estado… —«intentando seducir a un hombre», añadió para sí, sonriendo—. Muy ocupada.

Emma: ¿Tan ocupada que no podías llamar a tu abuela para hacerle saber que estabas bien?

Tu: Tienes toda la razón. Perdóname.

Emma: Bueno —suspiró Emma—, ese tono de arrepentimiento tuyo me ha ablandado.

Tu: Realmente te echo mucho de menos, abuela.

Emma: Entonces ven a verme.

Tu: Yo… lo haré. Sólo dame un poco de tiempo para ajustar mi agenda —«apenas un par de semanas, hasta que se vaya el», pensó. Tenía la sensación de que, para entonces, iba a necesitar más que nunca a su abuela.

Emma: Claro. Eso es lo que llevas diciéndome desde la boda de Logan, y ha pasado un año desde entonces.

Tu: Mi vida está cambiando mucho. No puedo explicártelo por ahora, pero, en muchos aspectos, me siento mejor.

Emma: No hay razón por la que no debieras sentirte así. Eres la más grande. Y ahora, dime, ¿a qué se debe el cambio? ¿Algún nuevo empleo?

Tu: En parte sí.

Emma: ¿Un hombre?

Tu: Quizá.

Emma: Bueno, muy bien. Guárdatelo todo, como es tu costumbre. Sólo asegúrate de que te trate bien el día de tu cumpleaños. Y antes de que protestes, no estoy hablando de regalos caros. Hay muchísimas cosas que se pueden hacer con un presupuesto reducido. Por cierto, tengo entendido que en Nueva York hay muchas s e x shops con precios muy asequibles…

Tu: ¡Abuela! —a pesar de todo lo que había hecho aquel día con TOP, se ruborizó al escuchar aquel comentario.

Emma: ¿Desde cuándo tú y tu hermano os habéis vuelto tan puritanos? Tendré que suponer que no has usado las sales de baño y las velas que te envié por tu cumpleaños, ¿verdad?___ se echó a reír, negándose a responder. Años atrás, tanto Logan como ella se habían acostumbrado a las extravagancias de su abuela. Era su padre, el juez, quien no había comprendido nunca a su propia madre y constantemente la había amenazado con enviarla a un asilo. Pero dado que ni Logan ni ___ se habían mostrado inclinados a consentir tal cosa, había tenido que dar marcha atrás. Y mientras Emma no montara un escándalo público, el juez Montgomery se daba por satisfecho.

Tu: ¿Cómo les va a Logan, a Cat y a la princesita? —inquirió ___.

Emma: Perfectamente, por supuesto. Y dado que tampoco irás a verlos, están pensando en visitarte. Aunque como acabas de decirme que tienes intención de venir a verme…

Tu: Cada cosa a su tiempo, ¿vale, abuela? Oye, ahora tengo que dejarte. Te quiero.

Emma: Yo también te quiero. Y sea quien sea ese tipo, no te muestres remilgada y puritana con él. Eso no los excita. Adiós, querida.

___ alzó los ojos al cielo y colgó el teléfono. Se imaginó a sí misma un par de horas antes, en el asiento trasero del Mustang de TOP. Sin pantalones, sentada a horcajadas en el regazo de TOP, con su erección en contacto con su húmedo sexo y aquella expresión de puro éxtasis en los ojos. Un temblor de excitación la recorría de sólo recordarlo, un temblor que quedó alojado en su sexo, en el preciso lugar que tanto ansiaba llenarse… de TOP.Aquella tarde no se había mostrado ni remilgada ni puritana. En absoluto. Había representado el papel de «chica mala». Y quería repetir la experiencia. Resultaba sorprendente que una anciana de ochenta y pico años le hubiera dado a ___ un consejo tan oportuno respecto a su vida sexual.Y era un consejo que ya estaba siguiendo. Si no supiera que era un absurdo, casi podría asegurar que su abuela conocía personalmente a TOP…

Capitulo 17

TOP: Te lo he llamado de la manera más amable y respetuosa posible —incluso a sus propios oídos aquella excusa sonaba de lo más patético.

Tu: Ya, claro —gruñó, disgustada—. Mira, ésta no es la primera vez que me lo has llamado o que me lo has insinuado, así que voy a hablarte de mi ambiente, ¿vale? Procedo de una rica y aristocrática familia de Nueva Inglaterra, tal y como tú suponías. Pertenecemos a una tradición política ininterrumpida desde comienzos de siglo y no contamos con un solo caso de divorcio en nuestro historial. ¿Quieres saber por qué?

Al detectar la amargura de su tono, TOP se arrepintió de haber sacado a colación aquel tema. Detestaba la idea de haberle producido incluso el más leve dolor.

TOP: ¿Por qué?

Tu: Porque los Montgomery no se divorcian: lo aguantan todo —explicó disgustada—. Durante las cinco o seis últimas generaciones, los Montgomery siempre han hecho lo que se ha esperado de ellos. Siempre se han casado con la gente apropiada, por utilizar su palabra preferida. Como resultado ha habido matrimonios desgraciados, infidelidades, niños traumatizados… pero nada de eso tenía importancia mientras se guardaran las apariencias —sacudió la cabeza, consternada—. Mi hermano Logan fue el primero en romper el esquema, y yo me siento orgullosa de él. No porque haya traicionado su patrimonio, sino porque es feliz. En cuanto a mí, estoy trabajando en ello. Mientras tanto, sí, he aprendido el arte de parecer perfecta en público y quizá sea en eso donde encaje esa imagen de princesa que me has atribuido. Lo llevo tan dentro de mí que ni siquiera soy consciente de que me comporto así —le confesó suspirando de alivio, como si acabara de librarse de una enorme carga.

TOP no se engañaba.. Que Logan hubiera sido capaz de liberarse no significaba que ___ pudiera hacer lo mismo. Aquella imagen de perfección que ella había aludido estaba presente en sus gestos, pero no tanto en su comportamiento, en sus actos. Lo cual no era precisamente lo único que le atraía de ella. Era asombroso que un mundo y un ambiente que siempre había sido objeto de su desdén hubiera formado a la mujer que tanto deseaba y admiraba. En aquel momento había una sombra de tristeza en sus ojos. Ansiaba estrecharla en sus brazos y ahuyentar los malos recuerdos que él mismo le había provocado.

Tu: Y hay más —le dijo___.

TOP: Te agradezco la sinceridad, pero no tienes por qué decirme nada.

Tu: Claro que sí. Tienes que saberlo todo. Todo el dinero que posee mi familia no vale nada si terminas siendo una desgraciada o te pierdes a ti misma en el proceso —se ruborizó, aparentemente avergonzada por aquella confesión.

TOP estaba al tanto de los hechos por _____. Y, por lo que sabía, casi podía llegar a creer que afortunadamente había escapado de aquel mundo. Casi. _____estaba convencida de todo lo que le había dicho. Pero una vez que se encontrara a sí misma y consiguiera todo lo que estaba buscando, volver a la vida cómoda y regalada que había dejado atrás no sería tan difícil como podía parecerle. Era como una segunda naturaleza.

Sin embargo, en aquel instante ese mundo estaba lejos. Y lo que TOP tenía delante de sí era una mujer vulnerable. Una mujer que había hecho lo imposible: despertarle una emoción terriblemente profunda. Una razón más para dar marcha atrás. Le tomó una mano, apretándosela fugazmente. Por puro consuelo. Por una necesidad egoísta.

TOP: Será mejor que sigamos trabajando.

___ dejó escapar un profundo suspiro, como alegrándose de cerrar aquel tema, aunque sólo fuera por el momento.

Tu: ¿Alguien te ha dicho alguna vez que eres un verdadero negrero?

TOP forzó una carcajada.

TOP: Creo que me han dicho cosas peores —«mentiroso, por ejemplo», pensó disgustado, arrepintiéndose de haber elegido un oficio como el suyo.

Durante la siguiente hora trabajaron codo a codo. O, más bien, ella se dedicó a trabajar y él a admirarla. Admiraba la atención que ponía en los menores detalles, su diligencia al limpiar la guantera, la manera que tenía de balancear el trasero mientras eliminaba las manchas de la consola central… Sacudió la cabeza… Sin duda alguna, todos aquellos movimientos estaban calculados para llamar su atención. Y que el diablo se lo llevara, de todas formas, no se sentía igualmente hipnotizado.

Tu: Misión cumplida.

___ salió del coche despeinada, desarreglada, nada que ver con la imagen de Grace Kelly con la que él había intentado describirla. Era tan hermosa, aristocrática e impresionante como lo había sido la joven princesa de Mónaco, pero, en aquel momento, tenía la ropa sucia y arrugada. Su ___ no era una princesa. Era real. Lo suficiente como para hacerle olvidarse del mundo al que pertenecía, así como del caso que tenía entre manos… si es que estaba buscando problemas. Y no lo estaba. Pero su cuerpo no parecía pensar lo mismo. Así como aquella parte de su cerebro que tanto apreciaba y admiraba a ___ Montgomery.

Tu: Ya está. Huele a limpio que da gusto —le hizo una reverencia, como animándolo a que se asomara al interior del coche.

Pero lo que vio, cuando se inclinó ___, fue el escote de su camiseta: dos redondeados y cremosos montículos encerrados en un delicado sostén de encaje. Sacudió la cabeza para distraerse antes de asomarse al interior del vehículo. Los viejos asientos brillaban de puro limpios, pero su cerebro seguía aferrado a ___.

TOP: Buen trabajo, ___.

Tu: ¿De verdad? ¿Tú crees? Gracias —esbozó una radiante sonrisa.

TOP: ¿Cuándo fue la última vez que te dijeron que habías hecho algo bien? — TOP estaba seguro de que su resentimiento con el ambiente del que procedía estaba relacionado con sus ocasionales accesos de inseguridad.

Tu: Demasiado. Sobre todo procediendo de alguien que… me importa —admitió, ruborizándose.

Así que su instinto no le había fallado. TOP no tenía ninguna duda de que Emma había favorecido en todo lo posible la autoestima de ___, pero a buen seguro que sus padres no habían hecho lo mismo. A juzgar por lo que le había dicho, la estrategia de su padre debió de haber dado resultado. TOP había tenido la inmensa suerte de que sus padres lo apoyaran emocionalmente y le expresaran siempre su amor. Pero al parecer ___ no había sido tan afortunada. Mientras admiraba su hermoso rostro, se alegró de haber podido contribuir en algo positivo a su vida, después de todo. Incluso aunque ella misma no se hubiera dado cuenta de ello.

Tu: Bueno, tengo que marcharme ya.

TOP: ¿Adónde? —le preguntó. Como si no lo supiera.

Tu: Al parque. Y a las canchas de baloncesto. Hace sol y han anunciado lluvia para mañana —retrocedió un paso, impaciente por marcharse.

TOP: Vale, dame diez minutos para cambiarme y te acompaño.

Tu: No —negó con la cabeza—. Absolutamente no —volvió a retroceder—. Necesito hacer esto sola. Y sé que tú lo comprendes, o al menos que lo respetas. Si por lo menos pudieras hacer a un lado esos instintos de cavernícola y confiar en mí en esto…

TOP: No puedo, ___ —le habría gustado complacerla, aunque sólo fuera por lo mucho que ella lo deseaba, pero tanto su propia conciencia como su responsabilidad ante Emma se lo impedían. Debía y quería vigilarla, velar por ella.

Tu: Ya suponía que no. Adiós, TOP.

TOP dejó escapar un gruñido. No había querido llegar a eso, pero ___ no le había dejado otra elección. Descolgó la manguera que estaba a su espalda.

TOP: ___ —la llamó.

Tu: ¿Qué? —le preguntó ella, volviéndose para mirarlo—. TOP, tengo que enfrentarme a mis miedos. Y no puedo hacerlo con un guardaespaldas al lado.

Tenía razón. Pero aun así no podía dejar que se marchara sola.

TOP: ¿No me dijiste antes que solías lavar a mano coches con tu hermano?

Tu: Pues… sí. ¿A qué viene eso?

TOP: Oh, sólo quería recordarte los momentos divertidos de tu infancia —y, dicho eso, abrió el grifo del agua y la enchufó con la manguera.

_____ Soltó un chillido al sentir el impacto del agua fría en el pecho y de inmediato se apresuró a arrebatarle la manguera, sólo que TOP fue más rápido. Tuvo más suerte la siguiente vez, ya que consiguió agarrar el tubo y tirar de él. El resultado fue que TOP se quedó con el grifo en la mano y la manguera cayó al suelo, moviéndose como una serpiente enloquecida y mojándolos a los dos.___ sabía que debería sentirse furiosa, pero lo cierto era que estaba demasiado ocupada riéndose a carcajadas. Durante aquellos breves instantes se sintió joven y libre; más libre de lo que se había sentido nunca. TOP cerró el grifo y se agachó para recoger la manguera del suelo.

Tu: No creas que no sé que esto ha sido deliberado.

TOP se volvió hacia ella, con un malicioso brillo de diversión en los ojos.

TOP: No me has dejado más opción.

La miró a los ojos antes de bajar la mirada, cuya dirección siguió ___ para descubrir que su sostén de encaje resultaba completamente visible a través de la tela de la camiseta. Se levantó una ligera brisa que la hizo estremecerse. La sombra de sus pezones se dibujaba con nitidez, destacando las dos erectas puntas, bajo la estupefacta mirada de uno y de otra. En aquel momento ___habría apostado cualquier cosa a que el rígido control de TOP estaba a punto de estallar en mil pedazos. Y no podía decir que lo lamentara. Evidentemente había llamado su atención, y por muy incómoda y violenta que se sintiera, no tenía ninguna intención de cruzar los brazos sobre el pecho y arruinar aquel momento. Una «chica mala» jamás habría desaprovechado una oportunidad como aquélla.

Tu: Hay una opción para todo, TOP—ambos sabían que se estaba refiriendo a la innegable atracción que existía entre ellos.

TOP: Y yo voy a escoger la opción de marcharme antes de que esto se salga de control—pronunció, volviéndose hacia el coche.Pero ___ no estaba dispuesta a renunciar. No ahora. Lo agarró de una muñeca.

Tu:¿De qué huyes? —le espetó.Pero varios vecinos habían empezado a entrar y a salir del edificio, así que TOP le propuso, mirando deliberadamente el frente de su camiseta.

TOP: ¿No podríamos hablar de esto en un lugar más… discreto?

Tu: Claro -___ abrió entonces la puerta del coche. Había dejado plegado el asiento delantero, y se acomodó atrás. Y esperó.

TOP la miraba estupefacto.

Tu:¿Vas a reunirte conmigo o no? Porque me siento como una estúpida sentada aquí sola.La expresión de TOP le indicó que no le divertían lo más mínimo sus bromas.

Tu: Si no quieres, no hay problema —añadió ella—. Tú puedes entrar a casa a secarte mientras yo me voy al parque como tenía planeado.

TOP: No vestida como si… como si no lo estuvieras.

Tu:¿Quieres ponerme a prueba? —le regaló la más dulce de sus sonrisas. Mojada como estaba, no tenía intención de ir a ninguna parte que no fuera su apartamento, y sólo si TOP la acompañaba. Pero con tal de que él acabara cediendo y se reuniera con ella en la intimidad del coche, estaba dispuesta a forzar un poco la mano. Finalmente, gruñendo, TOP se sentó al volante y encendió el motor.

Tu:¿Adónde vamos?

No le contestó. En lugar de ello arrancó y dobló la esquina del edificio hasta detenerse en el callejón que estaba justo detrás, tranquilo y solitario.

Tu: Ya entiendo. Un sitio discreto —sonrió ___—. Quizá me haya equivocado contigo y, después de todo, no estuvieras huyendo de mí…TOP apagó el motor, salió del coche y se reunió con ella en el asiento trasero.

TOP: De acuerdo, princesa. Jugaremos a tu manera. Ya tienes lo que querías. Ya me tienes solo para ti —la miró a los ojos—. Y ahora, ¿qué es lo que piensas hacer conmigo?

Capitulo 16

TOP: Anda, sigue trabajando antes de que la casera del edificio me retire el permiso de lavar aquí el coche por escándalo público —musitó.

«Misión cumplida»,se dijo _____, con un suspiro de alivio. Estaba disfrutando seduciéndolo. Volvió a subir al coche.

Tu: Hacía tiempo que no tenía la oportunidad de hacer algo así —le comentó—. Cuando mi hermano cumplió dieciséis años, le regalaron su primer coche. Un último modelo..—de repente se interrumpió. Había hablado sin pensar y se maldijo entre dientes.

¿Por qué todos aquellos pequeños sucesos de su infancia y adolescencia la avergonzaban ahora, después de haber conocido a TOP? Incluso después de haber renunciado a la cuenta que sus padres le habían abierto desde que era niña, seguía avergonzándose de su pasado, de su ambiente. Sacudió la cabeza. Bueno, al fin y al cabo la vergüenza no era algo tan malo, de hecho, era positiva. La enseñaría a ser humilde y a valorar todas aquellas cosas que ahora se estaba esforzando por conseguir.

TOP: ¿Ultimo modelo de qué marca? —le preguntó .

Tu: Porsche —respondió con voz débil.

TOP: Guau —silbó, admirado—. ¿Y qué le regalaron a la princesa cuando cumplió los dieciséis años?

Tu:¿La princesa? -exclamó _____,como si no comprendiera la implicación de sus palabras.

TOP: Sí, tú —se apoyó en el techo del coche-. La princesa _____.

Tenía el rostro tan cerca del suyo que _____ sintió el impulso de acariciarle una mejilla, de saborear el tacto de su barba de varios días. De jugar con el fuego que él había avivado. Pero de pronto deseó que hubiera entre ellos algo más que una simple atracción sexual. Quería que TOP la apreciara y respetara tanto como ella le apreciaba y respetaba a él. Tal vez no supiera mucho de su vida, pero su carácter era lo suficientemente elocuente. Era como un caballero de brillante armadura, siempre dispuesto a ayudar a los débiles y a socorrer a las damiselas en apuros. Reprimió una carcajada, sabiendo como sabía que a TOP no le gustaría nada esa descripción. Por lo demás, ella no quería ser una inalcanzable princesa encerrada en una torre…

Tu: ¿Es así como me ves?

TOP captó el tono de decepción de su voz y se sintió como un verdadero canalla por servirse de un tema tan delicado como aquél en su propio beneficio. Lo que no comprendía era por qué se avergonzaba tanto _____ del ambiente al que pertenecía, sobre todo cuando ya se había labrado una vida independiente.

TOP: Princesa-murmuró, repitiendo la palabra-.¿Es tan malo que te llamen eso?

Tu: Si eso me pone fuera de tu alcance..-extendió una mano para acariciarle una mejilla-..sí que lo es.Pero era allí precisamente donde tenía que estar TOP fuera de su alcance. Por eso había utilizado a propósito el término «princesa».