lunes, 17 de junio de 2013

Capitulo 15

___ bajó la cámara y la dejó sobre la cómoda. Estaba sudando y el corazón le latía a toda velocidad, consecuencia tanto de haber estado observando a TOP como de sus cavilaciones sobre el día que se avecinaba. Se desperezó, arqueando la espalda; tenía algunos músculos doloridos después del ataque que había sufrido el día anterior. Se estremeció al recordarlo y decidió que debía recuperar el coraje. Era lo que se imponía.

No podía vivir en Nueva York con miedo a pasear por la ciudad, ni dejar de frecuentar el barrio donde había hecho algunas amistades y encontrado una mina de fotografías perfectas para el folleto de CHANCES. Tenía que volver a aquel barrio, y la primera vez pensaba hacerlo sin cámara. Necesitaba enfrentarse con el problema que tenía, no buscarse más. Y necesitaba ir sola.

Para cuando salió del edificio, TOP todavía tenía el coche lleno de jabón. Así que cuando pasara de largo saludándolo con la mano él no podría hacer nada para detenerla. Pero bastó una sola mirada para que todas sus intenciones se disolvieran como jabón en el agua.

Se había quitado la camisa y lo primero que vio fue su espalda desnuda. Los músculos de sus hombros se tensaban y distendían mientras fregaba el coche con un trapo. ___ no podía seguir caminando y alejarse de él, por mucho que quisiera hacerlo. TOP era un misterio debajo de su exterior de tipo duro. Le había dicho que trabajaba como investigador privado. Una enigmática profesión para un hombre enigmático, un hombre al que admiraba por su capacidad de regresar a los barrios deprimidos como aquél en el que se había criado. Se necesitaban agallas para volver a las raíces; ___ lo sabía muy bien, pues aun seguía huyendo de las suyas. Se detuvo detrás de él.

Tu: ¿Trabajando duro?

TOP se volvió, apoyando una mano en el espejo retrovisor.

TOP: No creo que a esto se le pueda llamar trabajar. Sólo estoy disfrutando de mi día libre.

Tu: Sé lo que quieres decir —hacía una mañana luminosa. ___ pensó que aunque había tenido intención de pasar su día libre haciendo fotos en el parque, también podía permitirse relajarse durante unas horas.

TOP: ¿Adónde vas?

___ sabía que le preocupaba que fuera al parque sola. Apreciaba su preocupación, pero no quería discutir. Además, ya había decidido aplazar su salida, así que alzó las manos a modo de burlona rendición.

Tu: A ningún sitio del que tengas tú que preocuparte —«por el momento», añadió para sí. Rodeó el coche, deslizando una mano por el guardabarros—. Buen trabajo. ¿Ya has empezado con el interior?

TOP: Aún no.

Tu: Permíteme que te ayude —le dijo, arremangándose la camiseta.

TOP: ¿Y tus manos? —le tomó una de ellas, y su cálido contacto la hizo estremecerse.

Tu: Llevo las vendas.

Seguía sin soltarle la mano. _____ no sabía si él era consciente de ello, pero ella sí. Y junto a las deliciosas sensaciones que le suscitaba, una ola de determinación se alzó en su pecho. Había pasado su infancia y adolescencia reprimiendo sus deseos para representar el papel de «chica buena». Pero finalmente había soltado amarras y, gracias a TOP, tenía la oportunidad de probar la experiencia de ser..«mala». Dado que aquella oportunidad tenía un límite de tres semanas, debía obrar con audacia. Así que aspiró profundamente y acarició con el pulgar la callosa palma de TOP.

TOP retiró la mano con un gesto de sorpresa, y se volvió luego hacia el coche.

TOP: Vale, ayúdame si quieres. Si es que estás segura de poder hacerlo.

Tu: Lo estoy.

TOP: Entonces a trabajar —le señaló el montón de artículos de limpieza que estaban en el suelo.

_____ se agachó para recoger un trapo seco y un frasco de líquido limpiador y subió al coche. Aunque había dejado la puerta abierta, se vio envuelta por el aroma de TOP, tan sexy y penetrante. La química sexual, algo que nunca antes había llegado a comprender, estaba funcionando. Y, como había llegado a ser habitual siempre que estaba cerca de él, empezó a arder por dentro.

¿Qué podría acabar con el rígido control de un hombre como TOP?, se preguntó mientras limpiaba el parabrisas. Se atrevió a mirarlo por la ventana y, para su diversión, lo sorprendió observándola. No era la primera vez que sucedía y, al cabo de algunos minutos, se dio cuenta de que tampoco fue la última. Finalmente bajó del coche.

Tu: Hace mucho calor. Todavía estamos en primavera, pero debe de hacer casi treinta grados.

TOP: Un día perfecto para lavar un coche —comentó desde el otro lado, donde estaba limpiando los tapacubos.

Tu: Aja. Una chica puede agarrar una buena sudada si no toma precauciones —haciendo acopio de coraje, se fue enrollando el borde de la camiseta para hacerse un nudo bajo los senos, como si fuera una especie de top—. Así está mejor —comentó, abanicándose con una mano.

TOP la miró detenidamente de arriba abajo, tal y como ella había esperado. Luego se quitó las gafas de sol.

tu: ¿Interesante? —le preguntó ___ con una sonrisa.

Vio que tensaba la mandíbula. Habría jurado incluso que aquel rígido control suyo se estaba resquebrajando.TOP aspiró profundamente.

Capitulo 14

Tu: ¿Sabes? Lo estás haciendo otra vez —le dijo ella—. Estás cambiando de tema.

TOP: Tú estás haciendo lo mismo.

Tu:Pero es de ti de quien estamos hablando —sonrió, acercándosele—. Y estás eludiendo la peticion que te he hecho antes. Quiero saber cosas de ti.

TOP meneó la cabeza, exasperado. Emma tenía razón. ___ necesitaba que alguien velara por ella. Tanto si le gustaba como si no, tendría que vigilarla de cerca hasta que supiera más de las amenazas que le había mencionado, y hasta descubrir lo que había detrás del asalto de aquel día. De repente aquel ataque no le parecía tan casual como le había parecido en un principio.

TOP: Pregunta. Soy un libro abierto.

Tu: Bien, entonces no te importará decirme cuánto tiempo vas a quedarte en ese apartamento que está enfrente del mío.

TOP: No me importaría decírtelo si no sospechara que albergas algún motivo oculto. ¿Qué estás tramando, ___?

___ se le acercó todavía más, hasta que TOP pudo aspirar su aroma y prácticamente saborear sus labios brillantes.

Tu:Sólo quiero saber cuánto tiempo dispongo para seducirte.

Seducirlo. ___ había pronunciado aquella única palabra con tanta certidumbre que incluso veinticuatro horas después TOP todavía seguía excitado. Y lo peor de todo era que no creía que pudiera resistirse a un ataque frontal, abierto. Un ataque que se produciría más tarde o más temprano. Ahora ___ sabía que disponía de tres semanas para actuar… o no actuar, si él se salía con la suya.

Después de aquella declaración de intenciones, TOP había respondido a su pregunta para después retirarse a toda prisa. ____ debería haber captado la indirecta. Pero en vez de eso se había reído de él, indicio de que no contemplaba aquella retirada como un fracaso. Y teniendo en cuenta los sentimientos que se le estaban amotinando en su interior, tenía motivos más que suficientes para considerarse victoriosa.

Si solamente se hubiera tratado de su sexualidad, TOP estaba convencido de que habría podido mantener su distancia profesional. Pero en lugar de ello se encontraba frente a una mujer hermosa a la que respetaba tanto como admiraba. Renunciar a la cuenta que le había abierto su familia cuando le habría resultado mucho más fácil llevar una vida cómoda y regalada, o dedicar su tiempo libre a tareas solidarias, confirmaba que era una mujer valiente y generosa. Y aunque la noche anterior había logrado retirarse a tiempo, no estaba nada seguro de tener la fuerza de voluntad necesaria para volver a hacerlo.

Lo que ___ ni sabía ni comprendía eran las razones de aquella retirada. No se lo había preguntado aún, pero lo haría. Y TOP no podría explicárselo sin revelarle que le habían pagado para investigarla: algo que jamás sucedería, ya que estaba obligado a no traicionar la confianza de un cliente. La confianza que Emma había depositado en él estaba antes que sus sentimientos personales.

Sin embargo,tampoco queria enfrentarse a la colera de ____ cuando descubriera que la habia engañado. Ya se sentia bastante culpable en aquellos momentos, y la culpa era un sentimiento que le era ajeno siempre que estaba investigando algun caso. Otro indicio de que se habia errado en el camino. En aquel instante descolgo la manguera de la boca de riego del extintor del edificio y se acerco asu coche. Alli en la zona de aparcamiento , habia suficiente sitio libre para lavarlo. Era una forma de distraerse. y TOP necesitaba aquella distraccion mas que su viejo Mustang un buen lavado.

Abrió el grifo y empezó a regar el coche con la manguera. Mientras se agachaba para levantar el cubo con el agua jabonosa, experimentó la incómoda sensación de que lo estaban observando. Intentó ignorarla, pero era imposible. Era una sensación que crecía por momentos.

Capitulo 13

Tu: Lo siento —pronunció con voz temblorosa—. Emma, mi abuela, sigue conservando el don de la oportunidad.

TOP: Parece una mujer de carácter.

Tu: Oh, desde luego. La verdad es que es encantadora, y se preocupa mucho por mí.

TOP: ¿Qué quería decir? ¿Que fue ella la que te crió?

Tu: Sí. Ella era la única persona adulta de mi casa que se interesaba continuamente por mi hermano y por mí. La adoro —añadió con conmovedora ternura.

TOP pensó que la relación que ___ mantenía con Emma era semejante a la que él tenía con su madre, por lo que podía entender muy bien sus sentimientos hacia aquella mujer.

TOP: Entonces yo diría que tienes mucha suerte de poder contar con ella.

Tu: Pues, en las presentes circunstancias, no diría yo tanto… —rió ___.

Teniendo en cuenta que Emma le había devuelto a la realidad, recordándole su trabajo y la relación que debería mantener con ___, TOP se alegraba terriblemente de que hubiera recibido aquella llamada.

TOP: Pero tu abuela tiene una buena razón para preocuparse, ¿no te parece? —intentó llevar la conversación al tema de la llamada de Emma.

Tu: La verdad es que, hasta hoy, no había tenido ninguna —pronunció con tono ligero.

Su desenfadada risa no logró engañarlo. El ataque de aquella tarde la había afectado más de lo que le habría gustado admitir. ¿Por qué si no habría querido liberar su adrenalina con aquel maravilloso beso que le había dado?

TOP: ¿Por qué no la visitas de cuando en cuando para tranquilizarla? —le preguntó, siguiendo el curso de la conversación. Detestaba mentirle, aunque fuera de una manera tan sutil.

Tu: Vive en Boston.

TOP: Ah, claro. Tú eres de Nueva Inglaterra. Eso explica tu acento.

Tu: Nacida y criada en Hampshire, Massachusetts. Pero la verdad es que no tengo ganas de hablar de mí.

TOP: ¿Entonces de qué te gustaría que hablemos? —le preguntó, arqueando una ceja—. Y no me digas que de ese beso, porque nunca debió haber sucedido —«por muy fantástico que haya sido», añadió para sí. Ser sincero con ___ era la única manera que tenía de evitar caer de nuevo en una situación tan comprometida.

Tu: ¿Ah, sí? —Cruzó las manos sobre el pecho—. ¿Puedes explicarme el motivo?

TOP: Porque me aproveché de que estabas herida.

Tu: Más bien fui yo quien se aprovechó de ti —sonrió—. Pero en lugar de andarme con rodeos, voy a decirte exactamente de qué quiero que hablemos. Quiero que hablemos de ti —apoyándose con ambas manos en el mostrador, saltó el suelo. Y en seguida esbozó una mueca de dolor.

TOP: ¿Estás bien?

Tu: Sí. Tendré que tener un poco de cuidado durante los próximos días.

TOP: Dispones del fin de semana. A no ser que también tengas que trabajar.

Tu: Trabajo en un estudio fotográfico de retratos, pero libro el sábado y el estudio cierra los domingos… lo que me recuerda que necesito avisarlos de que no iré a trabajar esta tarde.

TOP: Adelante —le señaló el teléfono. Mientras ella hacía la llamada, una oleada de alivio lo inundó. Durante los dos días siguientes ya no tendría que seguirla y vigilar sus movimientos, porque se quedaría en casa.

Tu: El dueño del estudio es muy comprensivo —le informó ___ cuando colgó el auricular—. Hoy me quedaré descansando. Mi otro compromiso es un proyecto autónomo al que dedico mi tiempo libre, así que puedo permitirme relajarme un poco por estos días.

TOP sentía curiosidad por el proyecto que le había mencionado, pero era su bienestar lo que más le preocupaba.

TOP: ¿No estarás pensando en volver a ese parque, verdad?___ cuadró los hombros y alzó la barbilla con gesto decidido.

Tu: ¿Existe alguna razón por la que no debiera hacerlo?

TOP: ¿No es obvia?

Tu: No pienso dejarme asustar por ningún pequeño maleante. Yo no cedo a amenazas.

TOP: ¿Amenazas? —inquirió, alarmado—. ¿Hay algo que no me has contado, __?

Abrió la boca para hablar, pero la cerró al momento, tensando la mandíbula. Al parecer estaba decidida a esconderle lo que no le había dicho en el parque. TOP se dijo que si pretendía ocultarle algún secreto, estaba muy equivocada.

TOP: ¿__?

Se mordió el labio inferior, el mismo que había besado con tanta pasión apenas unos minutos antes. TOP reprimió un gemido para concentrarse en lo más importante de todo: su seguridad.
 

Capitulo 12

Tu: Menos mal que te tengo a ti para que me asesores —se interrumpió ____—. A no ser que haya por ahí una esposa o una novia de la que yo no sepa nada… —una mezcla de curiosidad y esperanza se dibujó en sus ojos castaños.

TOP: No hay ninguna, e hijos tampoco. Pero con la palabra «ensayar» me refería a métodos más sutiles de conseguir información —abrió el paquete de vendas..., de aspecto ridículo con tantos colores y dibujos de dinosaurios, y le protegió las heridas lo mejor que pudo—. Después iré a la farmacia de guardia para conseguirte unas vendas mejores.

Tu: Oh, no es necesario. Podré sobrevivir con estas hasta mañana.

TOP ignoró sus protestas. Un viaje a la farmacia era su único medio para escapar a aquella situación.

TOP: Vale, veamos ahora ese cuello…____ esbozó una mueca ante la perspectiva de que repitiera la misma operación con la quemadura que le había dejado la correa de la cámara en la piel.

TOP: Creo que prescindiremos del antiséptico y pasaremos directamente a la pomada.

Tu: Menos mal —suspiró de alivio.

TOP: A ver…

Mientras se apartaba la melena para descubrirle el cuello, ___ abrió las piernas para que se acercara más a ella.

Seducido por su fragante aroma, TOP comprendió que se hallaba en serios problemas e intentó tocarla lo menos posible.De repente ____ cerró las piernas, envolviéndolo con su calor. Pudo sentir cómo se estremecía. TOP se vio obligado a aclararse la garganta antes de hablar, e incluso entonces su voz sonó como un ronco murmullo.

TOP: ¿Prescindimos también de las vendas?

___ volvió la cabeza de manera que su rostro quedó a sólo unos milímetros del suyo, con sus labios peligrosamente cerca. Una voz interior le ordenaba a TOP que se apartara, pero su cuerpo se negaba a obedecer. Ya había abierto la boca para hablar, para prevenir lo inevitable, cuando ella se aprovechó de su indecisión y le acarició los labios con los suyos.Ardiente, dulce, exigente, generosa… TOP se vio asaltado por un inmenso remolino de emociones y sentimientos en el preciso instante en que sintió la caricia de su lengua. «Al diablo con la prudencia», se dijo mientras atendía aquel tácito ruego, besándola al fin en los labios. ___ gimió y él se embebió de aquel sonido, enterrando los dedos en su cabello de seda.

Pero todavía le quedaba una veta de cordura: su buen sentido le aconsejaba que se detuviera antes de que las cosas llegaran demasiado lejos. Y la sujetó de la muñeca, reclamando su atención. ___ echó hacia atrás la cabeza; con un brillo de deseo en los ojos lo miró fijamente, como si quisiera hipnotizarlo… hasta que el timbre del teléfono lo devolvió a la realidad. TOP intentó apartarse, pero ella seguía reteniéndolo con las piernas.

Tu: Déjalo. Tengo contestador —pronunció, sin dejar de mirarlo y respirando tan aceleradamente como él.

Tres timbrazos después y se escuchó la voz de ___ pidiendo al autor de la llamada que dejara el mensaje, seguida de un pitido. La voz que pudieron oír a continuación era la de Emma, y TOP no pudo sentirse más culpable.

Emma: Hola, ___. Hace mucho tiempo que no sé nada de ti. Me gustaría saber cómo te las estás arreglando en esa inmensa ciudad. ¿Has conocido últimamente a alguien interesante? Ya sabes que no me importaría que me dieras un nieto antes de que me vaya al otro mundo. Y si eso es mucho pedir, ¿por qué no me das, en vez de eso, alguna pizca de información sobre tu vida? Después de todo, la mujer que te crió debería… —un pitido interrumpió el mensaje de Emma, ya que se había pasado del tiempo establecido.

___ aflojó la presión de sus piernas en torno a su cintura y TOP aprovechó la oportunidad para apartarse. Vio que ella señalaba el teléfono.

Capitulo 11

___ le entregó las llaves a TOP para que abriera la puerta del apartamento. Estaba demasiado cansada para hacerlo ella y, además, le escocían terriblemente las magulladuras que tenía en las palmas de las manos. No estaba preparada para analizar detenidamente la prueba que había tenido que pasar ese día: el asalto del que había sido víctima antes de que TOP ahuyentara a su agresor. De repente recordó la amenaza que había recibido: «Mantente alejada de ese barrio, o de cualquier otra». Cuadró los hombros. No iba a ceder a ninguna amenaza sólo porque se hubiera llevado un susto de muerte.

____ procedía de una familia compuesta por personas voluntariosas que lograban lo que se proponían, costara lo que costara. Esa tal vez fuera su única virtud. Decidió que, después de curarse esos arañazos, se desembarazaría de TOP. Su fuerte presencia la tentaba a apoyarse demasiado en él, a perder la independencia que había empezado a ganarse a pulso. TOP entró y se hizo a un lado para dejarla pasar. Estaba despeinado y hacía bastante que no pisaba una peluquería, pero aun así seguía siendo el hombre más guapo que había conocido en su vida… Al diablo con su independencia. Apoyarse en TOP no le haría ningún daño. De hecho, eso era algo que probablemente le encantaría, y evidentemente la compañía de TOP hacía parecer mucho menos real la amenaza de peligro.

Tu: Puedes dejar las llaves y la cámara encima de esa estantería.

TOP: Tienes que curarte esas heridas —al ver que asentía, le preguntó—: ¿Dónde tienes el antiséptico?

Que alguien cuidara de esa forma de ella era una novedosa experiencia, lo cual probablemente aumentaba su atractivo. A excepción de su abuela, nadie de su familia la había hecho sentirse querida y valorada por lo que era. Su madre lo había intentado, pero siempre había fracasado por la intervención de su padre. Y salvo su hermano Logan, ningún hombre de su familia la había hecho sentirse mimada o apreciada. De hecho, su padre, con sus imposibles exigencias y expectativas, había conseguido rebajarle la autoestima e incrementar su inseguridad. Pero TOP la había ayudado a levantarse y la había llevado hasta su coche, haciéndola sentirse a salvo, segura. Después de haberlo visto con los chicos en el parque y de la preocupación que le había demostrado, ahora estaba segura de que no solamente se sentía atraída hacia él desde un punto de vista sexual. TOP le suscitaba una inmensa gama de sentimientos, y ninguno de ellos platónico: todos eran bien sólidos y reales.

TOP: ¿___? El antiséptico.

Tu: Está en la cocina. En el armario, a la izquierda del microondas.

TOP rebuscó en el armario y encontró un frasco de antiséptico para los arañazos, algodón, pomada con antibiótico y un curioso paquete de vendas, que examinó con atención

TOP: ¿Vendas para niños? ¿De colores y con dibujos? —inquirió, extrañado.

Tu: Bueno, tenía que comprar material de botiquín para casa y… —se ruborizó—… eso era lo único que tenían en la tienda.

TOP se echó a reír, suavizada de repente su expresión, y un delicioso hoyuelo se dibujó en su mejilla derecha. En un impulso, ___ extendió una mano para tocárselo. Sintió el tacto cálido de su piel, áspera por la barba de varios días. TOP suspiró profundamente y ella dejó caer la mano.

TOP: No juegues con fuego, ___. A no ser que quieras…

Tu: ¿Quemarme? —le sostuvo la mirada—. Admito que me gusta la idea. Siempre tuve que ser una niña buena, nunca crucé ninguna calle sin un adulto al lado y jamás jugaba con cerillas. Estoy harta de ser buena. Quiero jugar con fuego.

Algo en él la impulsaba a mostrarse atrevida, a perder el pudor: era un sentimiento muy placentero. TOP apoyó entonces delicadamente las manos en sus caderas. Y antes de que ella pudiera adivinar lo que pretendía, la alzó en vilo y la sentó en el mostrador de la cocina.

TOP: Primero vamos a ver esas manos y ese cuello.

___ sonrió.

tu: Sí

primero le permitiría que le curara las magulladuras. Así tendría oportunidad de preguntarle quién era y a qué se dedicaba. Se moría de curiosidad.

TOP: Enséñame las palmas de las manos —TOP necesitaba desesperadamente distraerse de la proposición tan tentadora como inocente que había recibido unos minutos antes.

___ hizo lo que le pedía. TOP se lavó antes las manos en el fregadero y le limpió cuidadosamente los arañazos con algodón empapado en antiséptico.

Tu: Se te dan bien estas cosas. ¿Tienes mucha práctica?

TOP reconoció aquel intento de ___ por distraerse del dolor que debía de estar sintiendo, al tiempo que procuraba sacarle alguna información.

TOP: No tuve hermanos pequeños a los que curar y cuidar, si es eso lo que me estás preguntando.

Con los pulgares le extendió cuidadosamente la pomada por las palmas de las manos. El impulso de besárselas resultó abrumador. Sentía la necesidad de envolverla en sus brazos y protegerla de todo daño: algo que no tenía nada que ver con el caso que le habían encargado…

Tu: ¿Qué me dices de los niños? —le preguntó ella.

Sorprendido por aquella pregunta tan directa, TOP le presionó una mano sin darse cuenta, arrancándole un gemido de protesta.

TOP: Perdona. ___, si quieres saber algo, sólo tienes que preguntármelo.

Tu: Supongo que tienes razón —reconoció, azorada.

TOP: Digamos que necesitas ensayar más tu talento para la investigación —rió él.
 

Capitulo 10

TOP: ¡Hey!

Al oír el grito de TOP, el chico soltó la correa, haciendo que ____ cayera nuevamente al suelo, de espaldas. Entre perseguir al atacante o atender a la víctima, TOP prefirió lo último. Se arrodilló a su lado.

TOP: ¿Estás bien? —le retiró delicadamente las largas guedejas rubias que le caían sobre el rostro. Ignorar aquel delicioso contacto de seda no ...le resultó fácil.

tu: Lo estaré siempre y cuando no me sueltes un «ya te lo había dicho yo» —forzó una sonrisa.

TOP: No tengo que hacerlo. Ya lo has hecho tú —le tendió la mano para ayudarla a levantarse.____ aceptó su ayuda, pero esbozó una mueca. Sujetándola de la muñeca, TOP le volvió el dorso de la mano para descubrir unas magulladuras en su palma.

TOP: ¿Cómo está la otra?

____le enseñó la mano derecha, que tenía unas heridas similares.

tu: Nada que no pueda curarse con un poco de antiséptico.

TOP: Sí —pero por dentro no se sentía tan tranquilo como aparentaba. Una incómoda sensación se alojó en su estómago a la vista de aquellas magulladuras, y era auténtico terror lo que sentía al imaginar lo que hubiera podido ocurrirle.

Vio que se pasaba una mano por los ojos, como si estuviera a punto de llorar. Así que no era tan valiente como había querido hacerle creer. Bien. En ese caso no tenía que preocuparse de que volviera a aquel barrio cuando él no estuviera presente. Eso aliviaba un tanto la dolorosa tensión que seguía sintiendo.

TOP: No ibas a entregarle la cámara, ¿verdad?

tu: ¡Pues claro que no! Esa cámara cuesta una fortuna. No puedo permitirme comprar otra y, además, ese chico no tenía ningún derecho a tomar lo que no le pertenecía.

TOP se echó a reír ante aquella inocente proclamación del derecho a la propiedad.

TOP: ¿Y cómo pensabas impedírselo?

Tu: Si me hubiera agarrado la cámara, no habría podido dar dos pasos sin que yo le hubiera puesto la zancadilla. Pero tú me evitaste tener que hacerlo. Y, además, yo no solté la cámara, ¿no?

TOP: Podía haberte partido el cuello.

Tu: Pero no lo hizo, ¿ves? —se apartó la melena rubia de un hombro, mostrándole su delicado cuello de cisne.

Pero TOP no se dejó engañar, y le retiró la correa de la cámara para examinarle el cuello con atención.

TOP: No parece tener mucho mejor aspecto que tus manos, ____. ¿Has pensado alguna vez en hacer un curso de defensa personal?

Tu: Todavía no he tenido la oportunidad, pero encontraré tiempo… pronto.

Evidentemente le había mentido a su abuela. TOP no pudo menos que preguntarse en qué otras cosas le habría mentido, y qué más podía estar haciendo en aquel barrio.

Tu: Gracias por tu ayuda, TOP —hundiendo los hombros, gran parte de su bravucona actitud desapareció con el temblor que sacudió por un instante su menuda figura. Para su sorpresa, dio media vuelta y se marchó.

TOP: Hey.

Tu: Así es como se habla a los caballos —pronunció ella sin volverse.

La alcanzó en dos zancadas. Aunque admiraba su carácter independiente, estaba demasiado preocupado como para dejarla sola. Diablos, quería estar con ella después de lo que acababa de suceder. Con las manos en los bolsillos, se puso a caminar a su paso. Podía percibir la necesidad que sentía de moverse, de dejar de pensar en el asalto que había sufrido. Probablemente todavía estaba bajo sus efectos, lo cual no era extraño. Pero aquel aturdimiento no tardaría en desaparecer, y TOP quería estar allí cuando recibiera plenamente el impacto de lo sucedido.

TOP: ¿Adonde vas? —le preguntó.

Tu: Al metro.

TOP sacudió la cabeza. No podía dejarla sola. Las otras veces que la había seguido, había tenido que meterse en un atestado vagón de metro y mantenerse a una prudente distancia. Ese día, para guardar las apariencias, había tomado su coche para ir al barrio.

TOP: El metro no es seguro.

___ se detuvo en seco y se volvió para mirarlo con expresión decidida.

Tu: Siempre lo ha sido, al menos desde que tengo por costumbre venir aquí.

TOP: También era seguro el barrio hasta hoy. Permíteme que te lleve yo. Tengo el coche en la esquina.

La gratitud relumbró por un instante en sus ojos, pero negó con la cabeza.

Tu: No, gracias. Puedo volver a casa sola.

TOP: Claro que puedes —incapaz de contenerse, extendió una mano para tocarle delicadamente una mejilla. ___ no sólo no se apartó, sino que ladeó la cabeza para dejarse acariciar.Era tan suave… Su piel, su voz… pero no lo que albergaba dentro. Emma conocía bien a su nieta. ____ era dura. Y por mucho que se sintiera tentada de ceder, no se permitiría la debilidad de apoyarse en él.

TOP: No hay nada malo en aceptar un poco de ayuda de vez en cuando.

Tu: Ya lo sé.

TOP: Entonces acepta la mía ahora —esbozó la más seductora de sus sonrisas—, y te prometo que no me quejaré si me dejas plantado más tarde.TOP esperaba que lo hiciera. Porque no estaba seguro de contar con la fuerza de voluntad necesaria para alejarse de ella.

Capitulo 9

Tu: Qué sorpresa, TOP. Nunca habría sospechado que tuvieras una vena tan altruista.

TOP: No voy por ahí proclamándolo a los cuatro vientos —se echó a reír—, pero lo cierto es que yo crecí en un barrio como éste. Siempre que me mudo a otro, me gusta volver a mis raíces. Tu turno.

_____ estaba conmovida. No sólo tenía el físico del hombre de sus sueños, sino que además... poseía un gran corazón.

TOP: Vamos, contesta ya. ¿Procedes de un ambiente privilegiado? ¿Es por eso por lo que sientes la necesidad de visitar zonas como ésta sin ninguna… protección?

Tu: No creo que necesite protección alguna —río ella—. ¿Quién estaría interesado en molestarme?

TOP: No subestimes tu valor, _____.

Se estremeció, consciente de que acababa de tocar un punto débil. Ése era su mayor temor: que su valor como persona descansara solamente en su dinero y en su apellido familiar.

Tu: Quiero decir que no podría llamar la atención de nadie, vestida con estos vaqueros y esta camiseta. Sin maquillaje ni joyas de ningún tipo —se encogió de hombros, esperando haber disimulado cualquier tipo de inseguridad que pudiera haber revelado.

TOP: Para empezar, esa cámara podría venderse a buen precio en el mercado negro. Luego está ese cutis que antes te he mencionado —con un dedo le acarició suavemente una mejilla, haciéndola estremecerse.

Tu: Puedo cuidar de mí misma.

TOP: Sé que tal vez lo creas, pero…

Tu: No lo creo, lo sé —le sujetó el dedo. De repente el deseo de sentir la caricia de aquellas manos en sus senos le resultó abrumadora. De alguna forma, sin embargo, consiguió encontrar la fuerza de voluntad necesaria para añadir—: Aprecio tu preocupación, pero la verdad es que tengo que irme. Quiero sacar algunas fotos antes de volver al trabajo.

TOP: Todavía me debes algunas respuestas, ____—le recordó TOP, apartándose.Se echó a reír, agradecida de haber salido con bien de aquel pasó.

Tu: Descuida —riendo, se dio media vuelta y salió de la cancha.

No había hablado en broma. TOP era la clave que necesitaba para descubrir su propia sensualidad, y ella tenía intención de intimar con él. Muy pronto.

TOP sacudió la cabeza mientras la veía alejarse, contoneando graciosamente las caderas. Su nombre le sentaba perfectamente. Y era por esa misma razón por la que no pintaba nada en aquel barrio. Diablos, a él no le apetecía nada frecuentar aquella réplica del problemático barrio en el que se había criado. Durante su infancia y adolescencia, siempre falto de dinero, las canchas de baloncesto habían sido su vía de escape. Cuantos más botes había dado al balón más posibilidades había tenido de olvidarse de que, al anochecer, tenía que volver a un apartamento vacío: sin padre, con una madre que trabajaba demasiado y con los vecinos discutiendo a gritos al otro lado de los tabiques de papel.

Había entablado amistad con los chicos que había conocido esa mañana, mientras esperaba allí a que apareciera ____. Se había fijado especialmente en uno, León: si se concentraba lo suficiente en el juego y no en las calles, aquel crío muy bien podría salir de aquel lodazal. Pensó que ésa era una manera muy adecuada de ocupar su tiempo mientras duraba su misión, para no hablar de que ayudando a esos chicos se distraía de ___. Por cierto, que la chica todavía no le había dado una razón convincente que justificara su recurrente presencia en aquel barrio. La admiraba por sus buenas intenciones. La respetaba por sus esfuerzos. Pero detestaría ver sus buenas obras recompensadas con problemas y disgustos.

« ¿Y qué te importa a ti eso?», se preguntó de repente, dejando escapar un gruñido. Era eso precisamente lo que no quería: enredarse en su vida. Su trabajo consistía en investigar para su cliente. En lugar de ello estaba pensando demasiado en ___; palabras como admiración y respeto asaltaban su mente cada vez que lo hacía. Pero no tenía sentido negar la verdad. Lejos del distanciamiento que se había prometido mantener, estaba empezando a preocuparse por ella. Y eso podía poner en riesgo su corazón, algo que no le gustaba en absoluto.

Lo mejor era concentrarse en su trabajo, había conseguido respuestas para todas las preguntas de Emma, y en un tiempo récord. Conocía la ocupación profesional de ___ y cómo empleaba su tiempo libre. Su abuela podía estar contenta: era una mujer adulta, inteligente, que podía cuidar perfectamente de sí misma. «Distanciamiento», se recordó una vez más mientras volvía a la pista. León le lanzó el balón, tomándolo por sorpresa, y TOP se puso a jugar. La palabra «distanciamiento» resonaba en su mente cada vez que efectuaba un disparo a cesta.

Pero de repente un agudo chillido femenino cortó el aire, elevándose por encima de las voces de la cancha. TOP sintió un doloroso nudo en el estómago. Soltando el balón, corrió hacia el lugar del que procedía la voz de ___. La vio derribada en el suelo sujetando la correa de su cámara, que llevaba colgada del cuello, y de la que estaba tirando un chico alto, con una camiseta roja y raída, sin mangas. Tiraba de ella con tanta fuerza que había conseguido levantarla del suelo, mientras ____, pequeña pero tenaz, no se resignaba a soltar su preciosa posesión.
 

Capitulo 8

Hablaba con aquellos chicos como si conociera su lenguaje, como si hubiera sido plenamente aceptado por ellos. Y era extraño, porque nunca antes lo había visto allí, en las canchas. Se preguntó quién sería y por qué había aparecido tan de repente. ¿Conocería a los chicos del barrio porque trabajaba en la zona o acaso tenía familiares allí?

Pero antes de intentar averiguarlo, se dedicó a hacerle varias fotos. Cada vez que disparaba una era como si se fundiera con TOP, embebiéndose de cada matiz, de cada gesto suyo, como si lo estuviera sintiendo. El corazón se le aceleró como si fuera ella la que estuviera jugando al baloncesto. Mientras TOP corría explicándole algo al joven que se había quedado con él en la cancha, ____ no podía apartar la mirada de su cuerpo musculoso, rebosante de energía. La camiseta, empapada de sudor, se le había pegado a la piel. Finalmente bajó la cámara, aspirando profundamente: se había quedado sin aliento.

Hasta ese momento ____ había estado buscando a la mujer que debía de ocultarse debajo de la joven educada y formal que había fabricado su padre juez y su aristocrática madre. Era ahora cuando estaba empezando a descubrir la sensualidad que latía en su interior, esperando a revelarse. Y TOP parecía ser el hombre destinado a guiarla en aquella nueva fase de su proceso de autodescubrimiento.

Todo lo que la hacía sentir era sincero y real, tan distinto al mundo artificial en el que se había criado… un mundo donde la gente escondía sus sentimientos, se casaba por compromiso, se despreocupaba de los niños y reprimía su propia sexualidad. A excepción de su hermano Logan, que había desafiado la tradición familiar para casarse por amor, el mundo de los Montgomery no era más que una farsa. Otra mirada a la cancha y se fijó una vez más en TOP, que con una mano en el hombro del chico parecía explicarle los secretos del baloncesto. No eran muchas las personas que se preocupaban por los críos de aquel vecindario, tan necesitados como estaban de guías y asesores. Entró en la pista y se le acercó por detrás.

Tu: Hola, vecino.

TOP: ¿____? —se volvió hacia ella, sorprendido.

Tu: La misma que viste y calza.

TOP: Sigue trabajando esos tiros en el aire. Dentro de un momento estaré contigo —le dijo al joven, entregándole el balón, antes de volverse nuevamente hacia ____—. ¿Qué estás haciendo aquí?

Preguntándose por el motivo de la irritación que creía detectar en su tono, ____ arqueó una ceja y lo miró significativamente.

Tu: ¡Vaya un recibimiento! Yo podría preguntarte a ti lo mismo. Resulta que yo soy una asidua de estas canchas. ¿Y tú, TOP?

TOP: ¿Y esa cámara?

Tu: Estoy trabajando. ¿Cuál es tu excusa? Porque si no te importa que te lo diga, me parece mucha causalidad que hayamos coincidido en el mismo barrio, con todos los que hay en esta ciudad.TOP le sostuvo la mirada, señal de que no le estaba ocultando nada. Aunque ______ no lo conocía todavía lo suficientemente bien como para poder interpretar sus expresiones.

TOP: No te enfades, _____ —su profunda voz la aplacó, y no pudo evitar derretirse como un helado bajo el abrasador sol del verano—. Sólo estaba preocupado por encontrarte en un barrio como éste.

Tu: Bueno, admito que no es uno de los mejores, pero la gente de aquí se merece disfrutar de las mismas pequeñas alegrías que el resto de los mortales —teniendo en cuenta que su preocupación por ella explicaba su anterior actitud, no le importó darle todas esas explicaciones—. Y para eso son estas fotos —señaló su cámara—, para ayudar a recaudar dinero para los chicos de este vecindario. Además, a sus madres les encantan. Fotografiar a sus hijos es lo menos que puedo hacer por ellas.

TOP: ¿Por qué lo haces? —Su voz sensual parecía envolverla como una tierna caricia—. ¿Es que perteneces a un ambiente más… privilegiado que la media?

Tu: ¿Cómo lo has adivinado? —le preguntó a su vez _____, súbitamente recelosa. Porque solamente se habían visto una sola vez y ella no le había revelado nada sobre su ambiente. Por supuesto que la decoración de su apartamento era muy lujosa, pero en su tono había detectado una certidumbre muy extraña.

De repente TOP la tomó suavemente de la barbilla, alzando su rostro al sol. El calor no tenía nada que ver con el sudor que le corría por la frente.

TOP: Esa manera de hablar tuya tan cultivada es una buena pista. Al igual que este cutis tan exquisitamente cuidado.

«Así que me caló desde el primer día», se dijo _____. Pero ante TOP no quería ser una niña rica y mimada: quería ser simplemente _____. Y aún le quedaba alguna oportunidad de conseguirlo. Aspiró profundamente; el contacto de sus dedos la estaba abrasando por dentro.

Tu: Eres muy observador.

TOP: Dada mi profesión, estoy obligado a serlo —al ver que ella le lanzaba una mirada interrogante, agregó— Soy investigador privado.

Tu: ¿Es eso lo que estás haciendo aquí? ¿Trabajando en algún caso?

TOP: Vaya, _____, tengo la impresión de que estás eludiendo la pregunta que te hice hace unos segundos acerca de tu ambiente…

____ sonrió. Aunque los dos estaban terriblemente interesados el uno por el otro, ninguno parecía interesado en ofrecer información sin recibir nada a cambio.

Tu: Pues no, señor Sherlock Holmes. Digamos que sólo estoy equilibrando el juego. Si tú respondes a una pregunta mía, yo responderé a una tuya.

TOP: No sabía que esto fuera un juego, pero jugaré de todas formas. Dado que soy nuevo en el edificio, le pregunté a la casera qué zonas debía evitar, y me mencionó este barrio. Atracos, tráfico de drogas… y niños desasistidos y necesitados de ayuda. Es por eso por lo que estoy aquí, jugando al baloncesto con ellos.