domingo, 19 de mayo de 2013

Capitulo 7



«Me gustaría llegar a conocerte mejor, ____». TOP recordó aquellas palabras que había pronunciado mientras descargaba un puñetazo contra la pared. ¿En qué diablos había estado pensando para haber dejado hablar a su instinto en vez de a su cerebro? Había pasado los cinco últimos días observándola de lejos, pero aun así había subestimado el impacto que acababa de sufrir de resultas de su primer encuentro. Solamente había querido mostrarse amable para empezar a ganarse su confianza, pero en lugar de ello se había sentido abrumado, desbordado. Sus luminosos ojos castaños le habían cautivado al instante.

La adrenalina había empezado a circular por sus venas desde el mismo momento en que escuchó su tierna voz y se vio envuelto en su fragante perfume. Se había retirado, pero no lo suficientemente a tiempo. Ni siquiera una ducha helada había logrado atenuar el efecto que le había producido _____ Montgomery.

Era un pequeño consuelo, pero al menos había realizado un progreso sustancial en su misión, y eso que apenas había transcurrido una semana. Cuando Emma le telefoneara para escuchar de sus labios su informe diario, lo cual se produciría en unos cinco minutos, sería capaz de anunciarle que ya había conocido a su nieta.

TOP paseó por el apartamento, pensativo. No había necesidad de que la anciana supiera que se había dejado seducir y cautivar por sorpresa. La descripción que Emma le había hecho de _____ no le había hecho justicia, y estaba absolutamente convencido de que si no llevaba cuidado, acabaría enamorándose perdidamente de su nieta: una mujer procedente de un mundo completamente distinto del suyo y, además, el objeto de su investigación.

La ética laboral de TOP era muy rígida.

Trabajaba duro, mantenía a su madre, ahorraba siempre que podía y se aseguraba de que sus clientes quedaran contentos para que pudieran solicitarle nuevos servicios. Y era esa ética la que no le permitía enredarse con la nieta de una cliente. Lo que tenía que hacer era concentrarse en su trabajo, en el que había adelantado ya mucho. Conocía la rutina habitual de ____. No sólo sabía que tenía un trabajo a tiempo completo en un estudio de fotografía, sino también que dedicaba el tiempo de la comida y los fines de semana a frecuentar un parque que hacía frontera con una serie de barrios muy deprimidos de la ciudad.

TOP conocía bien aquellos barrios: se había criado en uno de ellos y sabía lo muy tentadora que podría resultar _____ para los delincuentes de aquel entorno. No le había importado en absoluto poner a Emma al tanto de lo que hacía su nieta para ganarse la vida, pero se contenía de revelarle el resto. Necesitaba investigar un poco más en otros aspectos de la vida de ____ para descubrir por qué frecuentaba aquella zona de la ciudad, con cámara en mano. Cuanto antes consiguiera aquella información, antes terminaría con el caso… evitando así que su corazón se viera dañado por una mujer que, indudablemente, terminaría por cansarse de su nueva vida.

Porque tal vez _____ Montgomery había conseguido independizarse, pero más tarde o más temprano echaría de menos a la familia que había dejado atrás y ansiaría volver a su antiguo y cómodo estilo de vida. La lujosa decoración de su apartamento demostraba que no había renunciado por completo a su pasado. Y TOP no la envidiaba por pertenecer a aquel mundo. Simplemente no tenía ninguna intención de salir perdiendo cuando la novedad de aquella forma de vida perdiera todo interés para ____.

_____ salió de la oscura estación de metro. La libertad que sentía al caminar a cielo abierto, disfrutando deleitada de la caricia de la brisa y del sol en la cara, era maravillosamente estimulante. Pasó al lado de la casa cerrada que antaño había sido un restaurante, saludó al puñado de niños que siempre solía ver en sus visitas al parque y rodeó la esquina que llevaba a su zona de juegos y deportes preferida.

Como era habitual a la hora de la comida, las canchas de baloncesto estaban llenas de chicos, y se detuvo frente a la verja de hierro forjado. Cerrando los dedos en torno a los fríos barrotes de metal, se dedicó a observar los partidos. Los rebotes de la pelota contra el aro se mezclaban con la algarabía de voces masculinas. Todos los jugadores iban vestidos con camisetas blancas, de modo que no resultó extraño que llamara su atención el único que iba de gris… y que no era otro que TOP. No podía equivocarse: era él, con aquella melena negra al viento mientras corría y aquel cuerpo que había memorizado desde el primer día que lo vio.

No sabía qué podía estar haciendo allí, y decidió averiguarlo. Pero no antes de haber inmortalizado aquel instante en una foto. Hacía una semana entera que no lo veía, y no tenía intención de dejar pasar la oportunidad de darse un verdadero festín viéndolo, admirándolo a placer. Enfocó la cámara, pero en aquel preciso instante todo el mundo dejó de jugar y se acercó al banco para tomarse un descanso… todo el mundo excepto TOP y un solitario jugador que permanecía bajo el aro.

A pleno sol, TOP se enjugó el sudor de la frente con el dorso del brazo. Un gesto típicamente masculino, pero no había nada de típico en TOP. Su poderosa presencia y la sensualidad de sus movimientos lo diferenciaban de los demás hombres. Y _____ estaba apreciando todo eso mientras se disponía a fotografiarlo.

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