domingo, 29 de septiembre de 2013

Capitulo 27

Tu: ¡TOP! —gritó su nombre, alzando las caderas.
Una inmensa satisfacción asomó a sus ojos un instante antes de agarrarla de los hombros para hundirse nuevamente en ella. A partir de entonces nada pudo detener el clímax que tanto habían estado demorando. Mientras se movía en interior, hacia dentro y hacia fuera, cada embate la hacía sentir más, ansiar más… Hasta que el orgasmo estalló como una explosión, destrozando todo aquello que creía seguro y fiable y dejándola más expuesta y vulnerable que nunca.
Pero no estaba sola. TOP estaba con ella, estrechándola entre sus brazos y alcanzando su propio orgasmo en aquel preciso instante, con igual intensidad que el suyo. Cuando las convulsiones de ____ empezaron a atenuarse, sin desaparecer por completo, TOP le apartó el cabello de la cara y la besó en los labios. No fue un beso suave ni tierno, sino posesivo y exigente que la emocionó hasta hacerla llorar.
Finalmente se derrumbó en sus brazos, tan agotado como ella.
TOP: Feliz cumpleaños, ____ —le murmuró al oído.
«Te amo», pensó ella, pero se guardó aquellas dos palabras en lo más profundo de su corazón, intuyendo que TOP no querría escucharlas.

TOP desató los nudos de los pañuelos, liberándola. Le dio un masaje en cada muñeca, dándose cuenta por primera vez de la magnitud de la confianza que ____ había depositado en él. ____ valoraba sobre todas las cosas su independencia y su libertad, y aun así le había permitido que le hiciera aquello… sin hacerle preguntas.
TOP: ¿Estás bien?
Tu: Nunca he estado mejor —se acurrucó en su regazo.

TOP se relajó, lleno de una felicidad tan inmensa que le daba miedo. El, un hombre que no necesitaba a nadie, necesitaba a aquella mujer tanto como el oxígeno para respirar. No era algo fácil de admitir. Y no veía ninguna solución a la vista… excepto la verdad. Y eso era algo que todavía no estaba preparado para revelar. No mientras no hubiera arreglado antes algunas cosas, y celebrado el cumpleaños que le había prometido a ____: un cumpleaños que nunca olvidaría… por buenos motivos, y no malos.
TOP: ____, tenemos que hablar.

Tu: No es necesario hablar —deslizó una mano por su vientre plano, descendiendo cada vez más.
Su erección parecía estar conforme con ella. De nuevo volvía a desearla.
TOP: No cuando se trata de tu seguridad. Hoy has corrido un gran riesgo. Un riesgo enorme.

Tu: Tienes razón. Lamento haberte preocupado tanto y te agradezco que fueras a buscarme. ¿Sabes? He pensado mucho últimamente. Me he liberado de mi familia, del dinero y de los compromisos que entrañaba. Para conseguirlo, necesitaba demostrarme a mí misma que podía ser independiente. Lo único que lamento es haberte asustado a ti en el proceso.
TOP: Bueno, supongo que eso puedo perdonártelo —bromeó, besándola en el pelo.

Capitulo 26

TOP se tumbó a su lado en la cama y la acarició íntimamente.
TOP: Tan caliente y húmeda… para mí —murmuró. Deslizaba los dedos por sus sensibles pliegues, excitándola cada vez más.
Con un suspiro, ____ cerró los ojos y se dedicó a disfrutar plenamente de aquellas sensaciones. De TOP. Con las manos atadas y las piernas abiertas, plenamente expuesta, en la oscuridad, lo encontraba tododoblemente erótico. Aun así, se llevó una sorpresa cuando sintió de repente sus labios en la cara interna de sus muslos, y más todavía cuando aquellos labios encontraron sus más femeninos secretos y empezaron a embeberse en ellos. Sus fuertes manos le separaron aun más las piernas mientras su boca obraba una magia que nunca antes había sentido ____. Su lengua delineaba todos los contornos de su sexo, memorizando su sabor y descubriendo lo que la hacía gemir y convulsionarse de placer.
____ descubrió que si gemía de una determinada forma, aquella perversa lengua profundizaba sus caricias, y si alzaba las caderas, sus dedos le separaban mejor los finísimos pliegues, facilitando un mejor acceso a su boca. Su contacto siempre era tierno y suave, incrementándose cada vez en ritmo y presión. Su cuerpo se estremecía al borde del orgasmo. Olas de placer empezaban a anegarla por dentro, acercándola al clímax mientras se aferraba con fuerza a los barrotes de la cabecera de la cama. Hasta que ya no pudo soportar ni un minuto más de aquella deliciosa tortura.
Tu: ¡Oh, por favor! Por favor… —sollozaba, con los ojos todavía cerrados y el cuerpo tenso de deseo y anhelo como la cuerda de un arco.
Sin previo aviso TOP se colocó encima de ella y se hundió en su interior, concediéndole exactamente lo que le había rogado. Su magnífica erección alivió maravillosamente su agonía, hasta que de pronto se retiró, dejándola vacía e inerme.
Tu: Otra vez — ____ apenas reconocía aquella voz suplicante como propia. ¿Cómo habría podido hacerlo cuando su hipersensible y tembloroso cuerpo tampoco le resultaba familiar? Jamás antes había sentido tanto en tan poco tiempo.
La mirada de TOP contenía una intensidad de sentimientos que reflejaba la suya propia, provocándole un nudo de emoción en el pecho que amenazaba con ahogarla. Y aun así, esperó. ¿A qué? ____ lo ignoraba.

Capitulo 25

TOP: Porque me estás distrayendo con esas manos tuyas, y ha llegado la hora de que descubras lo que significa sentirse absolutamente indefenso… como me sentí yo cuando te fuiste hoy al parque.
Se había preocupado terriblemente. Habría sido capaz de cortarse un brazo con tal de que nada le sucediera. El único motivo por el cual todavía no se lo había echado en cara no era otro que aquella inesperada celebración de cumpleaños. Se estiró a un lado para abrir el cajón de la mesilla y sacar el par de pañuelos de cuello que había guardado allí antes.
____ abrió mucho los ojos, pero no protestó. De hecho, parecía estar gozando de cada instante. TOP le alzó una muñeca y empezó a hacerle un ligero masaje con las dos manos.
TOP: Quiero que me des el visto bueno para hacer esto.
Tu: Te lo doy.
Casi podía leerle el pensamiento, y de repente ansió poder ser todo aquello que ella creía que era. Ató la punta de un pañuelo a una de las barras de la cabecera de bronce y le aseguró la otra a la muñeca, antes de hacer lo mismo con la otra mano.
TOP: ¿Estás cómoda?
Tu: Excitada —murmuró.
TOP: De eso se trata.
Al mirarlo, comprendió que le estaba diciendo la verdad. No había ninguna otra persona en el mundo en quien confiara tanto como para entregarle su cuerpo, su corazón y su alma. Con las manos atadas de aquella forma, nunca se había sentido más vulnerable ante nadie. Ni más excitada.
Tu: Necesito que hagas algo por mí.
TOP: Me temo que no estás en situación de pedir favores —repuso con una sonrisa.
Tu: Desnúdate. Una vez que estemos los dos desnudos, podrás hacer conmigo lo que desees.
TOP se desabrochó el botón superior de la camisa y se la sacó limpiamente por encima de la cabeza para dejarla caer al suelo. Los pantalones siguieron el mismo camino, de modo que finalmente quedó ante ella completamente desnudo. Desnudo y excitado.
Tu: ¿No llevas ropa interior?
TOP: Sé de cierta persona que me ha mantenido demasiado ocupado como para ponerme a pensar en cosas tan básicas como lavar la ropa.
____ se echó a reír, pero no podía apartar la mirada de su erección. Aunque habían hecho el amor más de una vez, su tamaño y fortaleza seguían asombrándola. Los pezones se le endurecían, y su sexo comenzó a humedecerse. No había nada que pudiera hacer para esconder aquellas femeninas reacciones a su mirada, en el caso de que hubiera querido hacerlo. Y no quería porque abrirse a él de todas las formas imaginables era su única oportunidad de retenerlo junto a sí cuando todo terminara.
 

Capitulo 24

TOP: Tenías razón. Sí que puedo —pronunció, levantándola de la camilla para tumbarla en la cama—. Dado que no me enteré hasta esta mañana de que era tu cumpleaños, no he tenido tiempo de prepararme. No quiero que te lleves una decepción.
Sabía que su tiempo de estar juntos tenía que llegar a su fin, pero se negaba a renunciar a ____ sin oponer resistencia. Por el momento no había nada que pudiera hacer para evitarlo; sin embargo, lo primero que haría al día siguiente sería desenredar aquel cúmulo de mentiras. Mientras tanto, se concentraría en ella con la esperanza de que algún día llegara a perdonarlo. Y de que pudiera existir un futuro para su relación.
Tu: Tú nunca podrías decepcionarme.
Si supiera lo muy falsa que era aquella frase… TOP tuvo que obligarse a dejar de pensar en sus propias mentiras. Los grandes ojos castaños de ____ buscaron su mirada, llenos de emoción y necesidad, cautivándolo.
Tu: No quiero regalos. Sólo te quiero a ti.
TOP: Entonces estábamos pensando en lo mismo, corazón —porque lo que le tenía reservado era un regalo procedente de lo más profundo de su ser—. Pero necesito tu cooperación. Y también tu confianza.
Tu: La tienes —declaró sin vacilar.
«Así de fácil», pensó TOP. «Y así de complicado». Estaba a punto de demostrarle lo que se sentía al perder el control… de la misma manera que ella le había hecho perder el suyo. Se inclinó para besarla ligeramente en los labios, y ____ le echó los brazos al cuello, atrayéndolo hacia sí.
TOP: No, no —pronunció, apartándole las manos y colocándoselas a los costados.
____lo miró curiosa. TOP le abrió la sábana en la que todavía seguía envuelta, desnudándola por delante y revelando sus senos a su hambrienta mirada. Quería que no olvidara jamás ese cumpleaños. Comenzó a lamerle un pezón, humedeciéndole la punta y la aureola. Olía y sabía tan maravillosamente bien… Sólo el hecho de concentrarse en su placer podía capacitarlo para conservar el control, y se detuvo un momento para soplar ligeramente sobre la zona que acababa de bañar en saliva.
____ emitió un gemido estrangulado, que lo hizo temblar de deseo. Le pasó luego una mano por el cuello en un intento de atraerlo hacia sí, diciéndole sin palabras lo que necesitaba…
TOP: Me estás obligando a hacer algo que no quiero, corazón.
Tu: ¿Y eso? —inquirió ella, con voz ronca de deseo.
 

Capítulo 23

El teléfono sonó en el mismo momento en que TOP entró en su apartamento. La visita que le había hecho a su madre le había levantado el ánimo; algo normal, ya que parecía que no había nada que pudiera minar la moral de aquella mujer. El aparato sonó una vez más. El hecho de saber que probablemente se trataba de Emma amenazaba con echar a perder su mejorado estado de ánimo, pero, por otra parte… ¿qué sentido tenía retrasar lo inevitable?
TOP—descolgó el auricular.
Emma: ¡Buenas tardes! —la alegre voz de Emma resonó al otro lado de la línea, alta y clara.
TOP: Hola, Emma —deliberadamente omitió cualquier frase que incluyera la palabra «bueno».
Emma: ¿Se acostó muy tarde anoche?
TOP: ¿Significa esa pregunta que me estuvo llamando esta mañana?
Emma: Sí. Quería advertirle que Logan pretendía hacerle a ___ una visita sorpresa, pero supongo que lo descubrió de la peor manera posible, ¿verdad?
TOP: ¿Perdón?
TOP estaba a punto de ahogarse en su propio sentimiento de culpa. La anciana no podía conocer lo que estaba pasando entre ____ y él. Si era así, le quitaría el caso y el apartamento en un santiamén. Y, evidentemente, una vez que Logan estaba al tanto de las actividades nocturnas de ____, existía la posibilidad de que Emma también lo estuviera…
Emma: Estuve llamando desde las nueve. No estaba en casa anoche, ni a primera hora de la mañana, ni durante toda la tarde… Ha estado muy ocupado. De todas formas supongo que sabrá que Logan y Cat hicieron una aparición repentina… porque sigue vigilando de cerca todos los movimientos de ____, ¿verdad?
TOP: Por supuesto — sacudió la cabeza—. Quiero decir, sí, sé que ha venido su nieto.
TOP se había sentido con libertad de visitar a su madre sabiendo que Logan y Cat mantendrían entretenida a ____ durante todo el día. No había tenido que preocuparse de que se le ocurriera ir al parque o meterse en otro lío con el hermano mayor de Kurt.
Emma: Logan es un hombre maravilloso —comentó Emma—. Me costó un poco que se relacionara con Catherine, pero tengo que reconocer que estuve a la altura de ese desafío.
TOP: Por supuesto.
Emma: ¿Qué hay de ____?

Al escuchar ese nombre, a TOP se le contrajo el estómago de necesidad, de anhelo. Y de una culpa inmensa. No tenía ganas de revelar ninguna información sobre la vida privada de ____ a Emma. A su cliente. A la persona a la que debía lealtad. No quería informar a Emma de que ____ tenía muchas amistades, o de que sacaba fotografías para un folleto solidario, un trabajo admirable. Ni siquiera quería revelarle que era feliz. Aquello le parecía una traición de la peor especie.
Pero ya había aceptado un adelanto para sus gastos en la misión, había comenzado a vivir en un apartamento cuya renta pagaba Emma y había puesto a su madre en una lista de espera para conseguir atención personalizada, en una residencia mucho más cómoda que la que tenía. Profesionalmente hablando, le había prometido a Emma el mejor de los servicios. Pero, a un nivel personal, a su madre le había prometido todavía más. Estaba obligado para con las dos. Negándose a plantearse dónde podía encajar ____ en un escenario semejante, se concentró de nuevo en la conversación con su abuela.
TOP: Ya casi he terminado con la misión. Tengo toda la información necesaria para que se quede tranquila por lo que respecta a su nieta. Sólo necesito un día o dos más para rematarlo todo —«para acechar al atacante del parque e informar a la policía de sus actividades», añadió TOP para sí. Una vez que la policía empezara a vigilar a aquel tipo, su trabajo habría tocado a su fin—. Cuando llegue ese momento, le entregaré un informe definitivo.
De repente Emma profirió un extraño sonido, como si se ahogara, y empezó a toser.
TOP: ¿Se encuentra bien? —le preguntó.
Emma: Sí —siguieron unos segundos de silencio, durante los cuales la anciana debió de beber unos tragos de agua—. Perdone. Lo que quería decir es que estoy impresionada por la rapidez con que ha ejecutado su trabajo.
TOP se imaginó en aquel momento a ____ yaciendo desnuda bajo su cuerpo. Emma no sabía ni la mitad de lo que había pasado.
TOP: Gracias.
Emma: No necesito un informe escrito. Con su palabra me vale.
TOP: Se lo agradezco, pero siempre cierro mis casos así. Bueno, me ha encantado trabajar para usted. Como ya le he dicho, dentro de un par de días le entregaré en persona toda la información necesaria.
Colgó el auricular y se dedicó a ordenar todo lo posible el apartamento. Pero su mirada vagaba incesantemente hacia la puerta, como si pudiera ver lo que estaba sucediendo al otro lado del pasillo, en el piso de enfrente. Le desgarraba el deseo de volver a ver a­­ ____. De repente, el teléfono sonó de nuevo.
TOP: Creía que ya habíamos terminado… —pronunció nada más descolgar.
*******: Te has equivocado de persona, hombre.

TOP: Hola, León.
TOP escuchó atentamente el motivo de la llamada de León y maldijo entre dientes. La punzada de culpa que antes había experimentado adquirió otro significado. ____ había vuelto al parque. Aquel carácter tan independiente que tenía la iba a llevar a la tumba… sobre todo si algo le había sucedido. Colgó violentamente el teléfono y salió del apartamento a toda velocidad.

Cuando llegó, TOP se encontró con la escena que León le había descrito: un enjambre de gente arremolinada frente a un edificio, con un coche de policía aparcado delante. Estaba sudando de miedo. Y no dejó de sudar hasta que logró ver a ____, sana y salva. Sin embargo, muy a pesar suyo, todavía no logró acercarse a ella.
*****: Hey, hombre.
Al escuchar aquella voz, se volvió hacia el chico larguirucho y avispado a quien debía eterna gratitud.
TOP: ¿Qué ha pasado, León?
León: A tu chica se le da muy bien meterse en problemas. Se presentó de pronto con su cámara colgada al cuello, preguntando a todo el mundo cosas como si alguien había visto a Bobby, cuando todo el mundo sabe que Bobby no quiere que le vea nadie. Y luego sacó a su hermano pequeño, cuando todo el mundo sabe que Bobby tiene a Kurt para que le haga los recados, si sabes lo que quiero decir…
TOP: Aparentemente nadie quiere acercarse demasiado a Bobby — musitó una maldición.
León: Así es —asintió León—. Como te estaba diciendo, esa chica se quedó sola con Kurt y luego fue Bobby quien se quedó a solas con ella.
TOP: ¿Qué sucedió? —inquirió, con un nudo en el estómago.
León: Hubo suerte. La señora Ramones conoce bien a su hijo y avisó a la poli.
TOP: Antes de que alguien resultara herido…
León: Sí, y antes de que me vean por aquí, me largo ahora mismo…
TOP: Ya nos veremos en las canchas, León.
Luego se concentró en ____. La multitud ya se había dispersado y los agentes de policía estaban subiendo al coche patrulla cuando TOP se acercó al viejo edificio. No pretendía recriminarla en público, pero cuando estuvieran a solas…
TOP: Hola, ____.
Tu: ¡TOP! —Se levantó rápidamente de donde estaba sentada—. ¿Qué estás haciendo…?
TOP: No importa.

Evidentemente estaba sorprendida de verlo. Y evidentemente también percibió en seguida su sombrío humor, porque retrocedió un paso con gesto inseguro y volvió a sentarse. Le lanzó una inocente sonrisa a la que TOP, en otras circunstancias, habría sido incapaz de resistirse.
Tu: ¿Conoces a la señora Ramones? —miró a la señora que se encontraba su lado—. Es la madre de Kurt. ¿Te acuerdas de Kurt? ¿El niño de la foto que te enseñé?
TOP: Recuerdo la foto —pronunció entre dientes—. Encantado de conocerla, señora Ramones —estrechó la mano de la mujer, deteniéndose en la expresión cansada y llorosa de su rostro prematuramente envejecido.
La señora le explicó que ____ se había presentado en su casa, con la foto incriminadora en la mano. Con el mayor tacto posible ____ le había presentado la prueba de que su hijo mayor estaba enredado en asuntos de drogas, explicándole que la idolatración que le profesaba Kurt podía acarrearle serios problemas. Luego se había llevado a Kurt a comprarle un helado. Fue de regreso a casa cuando se encontró con Bobby Ramones.
Tu: Pero la policía estaba esperando, y yo les había entregado la foto. Tienen a Bobby detenido —dijo____—. En cuanto a Kurt, hay un programa escolar que le servirá de gran ayuda para salir adelante.
Seguía nerviosa después de lo sucedido, lo cual no era de extrañar. TOP, por su parte, acababa de aprender algo trascendental sobre ella. Dejando a un lado su carácter imprudente, ____ tenía un gran corazón… y por eso la amaba.
Fue en aquel preciso instante cuando tomó conciencia de su amor por ella. La miró con los ojos muy abiertos y expresión temerosa, como si todavía quisiera echarle en cara que hubiera corrido un riesgo tan grande, a la vez que ansiaba estrecharla entre sus brazos y sentir que estaba a salvo. Podría luego decirle lo orgulloso que se sentía de ella y…
Pero no haría nada de eso. Porque no tenía ningún derecho sobre ____ Montgomery. No cuando su relación entera estaba basada en una gran mentira… su mentira. Un engaño que sólo él podría corregir. Y lo corregiría. Tenía que hacerlo si quería dar una oportunidad a su futuro.
Sabiendo que no podía hablar con ____, no mientras aquel doloroso nudo en la garganta amenazara con ahogarlo, TOP se volvió hacia la madre de Kurt.
TOP: Si me necesita para algo, llámeme —sacó de su cartera una tarjeta de presentación y se la entregó—. Tengo algunos contactos con servicios sociales que tal vez puedan servirle cuando liberen a su hijo. Intentaré que Bobby consiga un trabajo decente.
La mujer lo abrazó, emocionada. Y TOP también se emocionó. Aquella mujer le recordaba demasiado su origen. Pero era como si los recuerdos de su triste pasado no le dolieran ya, simplemente estaban allí, existían. Y TOP tenía la sensación de que era a ____ a quien tenía que agradecérselo. Por comprenderle. Por haberle aceptado como la persona que antaño había sido.

TOP: ¿Lista para irnos? —le tendió la mano a ____.
Lo miró con expresión insegura, hasta que finalmente aceptó su mano y dejó que la ayudara a levantarse.
Tu: Si estás pensando en gritarme, te advierto que tengo los oídos muy sensibles —le advirtió.
TOP se echó a reír, aunque su estado de ánimo no era precisamente de lo más desenfadado.
TOP: Tienes muchas cosas que son muy sensibles —le murmuró al oído—. No esperaba que tus oídos no lo fueran. Pero, no te equivoques, vas a tener que escuchar lo que tengo que decirte.
____ alzó los ojos al cielo, pero no dijo nada.

Tu: Le encontraron cocaína a Bobby Ramones. Con los cargos de posesión y tráfico de droga, me temo que va a estar encerrado una temporada —le comentó____.
Vio que TOP seguía tensando la mandíbula. No había abierto la boca durante todo el trayecto en metro y, en aquel momento, cuando se encontraban frente al edificio de apartamentos, ____ esperaba aligerar un poco el ambiente antes de que cada uno se metiera en su piso. Suponía que aún no había asimilado la repentina aparición de su hermano y, evidentemente, había empezado a retraerse de nuevo. Por lo demás, todavía estaba demasiado furioso con ella.
TOP: No te engañes con Bobby. Si confiesa y le da a la policía alguna pista sobre el pez gordo, no tardará en regresar a las calles y tú volverás a estar como antes —el humor de TOP no podía ser más sombrío.
Tu: Si hubieras estado por aquí, yo te habría avisado de que tenía intención de ir al parque —le comentó____, tentando su suerte y cruzando los dedos.
No era necesario que supiera que había tenido que enfrentarse a aquel asunto ella sola. No había tenido más remedio. Por muy asustada que se hubiera sentido, era algo que había tenido que resolver sin ayuda. Para demostrarse que era capaz de cuidarse a sí misma y de intervenir en el mundo sin el dinero o el respaldo de la familia Montgomery y Sin la ayuda de TOP.
TOP: No me mientas —añadió sin soltarle la mano, mientras la guiaba hacia la entrada del edificio—. Y tampoco te mientas a ti misma diciéndote que esto ya ha terminado. Porque no terminará hasta que yo no me asegure de ello.
Percibiendo la necesidad que sentía de estar al control de la situación, ____ asintió.
TOP: De acuerdo.
El silencio se prolongó entre ellos mientras subían en el ascensor, y ____ renunció a intentar encontrar una forma de arreglar las cosas mientras él no se tranquilizara. Porque TOP seguía paralizado de miedo por dentro al pensar lo cerca que había estado ella de sufrir algún daño. Hasta que la adrenalina no dejara de correr por sus venas, no tenía nada más que decir. De repente, cuando dobló la esquina del pasillo, se detuvo en seco.
Un desconocido se encontraba frente a la puerta del apartamento de _____, con una maleta en la mano, un equipo de música en el suelo y una camilla plegable apoyada contra la pared.
Tu: ¡Marcus! —exclamó ____ con una mezcla de sorpresa y deleite, y se apresuró a lanzarse a sus brazos.
Marcus: No me digas que te has olvidado de la tradicional sorpresa de cumpleaños de tu abuela —el hombre fingió un tono ofendido.
TOP se aclaró la garganta.
TOP: ¿Y qué sorpresa es ésa, si se puede saber?
Marcus: Oh, Marcus Taylor, masajista. A su servicio —se volvió hacia él, tendiéndole la mano.
Masajista. Una intrusión que en absoluto necesitaba TOP. De todas formas le estrechó la mano, seguro de una cosa: de que no podría soportar el pensamiento de que aquel hombre tocara a ____. No le importaba que ese tipo se ganara la vida con sus manos, ni lo muy profesional que pudiera ser. No iba a ponerle las manos encima a ____.
TOP: ¿Cuánto le pagan por una sesión? —le preguntó mientras se llevaba una mano a la cartera.
Tu: ¡TOP! —le recriminó ____, ofendida, en el mejor tono indignado de los Montgomery.
Ignorando aquella protesta Marcus citó una suma verdaderamente astronómica, y sólo por una hora de trabajo.
TOP: Voy a proponerle algo —le dijo mientras contaba el dinero que tenía y se lo iba entregando billete a billete—. La señorita y yo queremos estar solos. Seré yo quien le haga ese masaje. Esto debería cubrir el alquiler del material y algo más. Tómese la tarde libre, haga el favor.
____ asistió a aquel diálogo, o más bien monólogo, con la boca abierta.
Marcus: ¿____? —Marcus se volvió hacia ella, desorientado.
A modo de incentivo adicional, TOP añadió un último billete de cien dólares al fajo que ya le había dado.

Marcus: Vaya, lo cierto es que me viene muy bien para comprarle a mi novia el anillo de compromiso del que se ha encaprichado… —comentó el hombre, algo avergonzado.
TOP: Al menos lo empleará en un buen fin —repuso.
Miró a ____. Sus cálidos ojos castaños se habían oscurecido de placer y se echó a reír. Con una risa cantarina, contagiosa. TOP pensó irónico que disponía de otros medios para salirse con la suya, pero aquél era sin duda el más efectivo. Y, por lo que se refería a su cartera, el sacrificio valía la pena.
TOP la había echado del dormitorio mientras se preparaba. En aquel instante ____ paseaba nerviosa de un lado a otro del salón, hirviendo de expectación y deseo. No se hacía ilusiones. Aún seguía furioso, pero al menos había sentido celos de Marcus. Lo suficiente para sobornarlo.
Se estremeció, consciente de que por mucho que amara su recién conseguida independencia, también la encantaba la posesiva actitud de TOP. Siguió esperando mientras él se encargaba de su sorpresa de cumpleaños, incapaz de creer que se hubiera olvidado del ritual de Emma. Cada año desde que cumplió los dieciocho, Emma había enviado a su masajista particular a su nieta a modo de regalo especial, con el lema «si cuidas bien tu cuerpo, lo demás vendrá solo». Como ____ padecía de jaquecas desde que era niña, generalmente provocadas por la tensión de vivir bajo las reglas de una familia tan estricta y con tantas y constantes discusiones, Emma había insistido en que siguiera aquel particular método de cura. Lo que había empezado como una forma de terapia se había convertido en un regalo de cumpleaños del que ____ disfrutaba plenamente… y que ansiaba recibir todos los años.
TOP: Venga —la llamó de pronto TOP —. La camilla ya está lista. Te deje la sábana encima de la cama. Saldré cuando te hayas cambiado.
____ sintió un delicioso cosquilleo en su interior mientras entraba en el dormitorio. ____ se había metido en el cuarto de baño a esperar allí a que se desvistiera, tal y como habría hecho Marcus. Se desnudó, ignorando los estremecimientos que la recorrían. Porque sabía que aquello no iba a ser un simple masaje…
Envuelta en la sábana, se tumbó boca abajo en la camilla.
Tu: Ya está —gritó, y apoyó la cabeza en los brazos, esperando.
La puerta del cuarto de baño se abrió.
TOP: ¿Qué música prefieres? —le preguntó.
Tu: Mmm… la cascada —nada la relajaba más que el lejano estruendo de la cascada acompañado de unos acordes de violín.
TOP puso en el equipo la cinta adecuada y bajó la intensidad de las luces hasta dejarlas en penumbra. A los pocos segundos ____ reconoció el exquisito aroma del aceite de coco. Estaba cada vez más expectante. Por fin las grandes y cálidas manos de TOP empezaron a hacer su trabajo, comenzando por los pies y trazando lentos círculos en sus plantas, relajando músculos que no sabía que tenía. La tensión empezó a abandonar poco a poco su cuerpo…
Prosiguió con los tobillos y las pantorrillas, tomándose su tiempo antes de llegar a los muslos… donde la relajación cedía su turno a la excitación sensual. Sus largos dedos resbalaban por la cara interior de sus piernas ascendiendo cada vez más, explorando lugares que ningún masajista se habría atrevido a tocar.
Tu: No estoy muy segura de que esto responda a la definición habitual de «masaje».
TOP: Bueno, pensé que podríamos forzar un poquito las reglas —deslizó un dedo por su húmedo sexo, arrancándole un gemido—. Al fin y al cabo, mañana es tu cumpleaños —se acercó más, hasta abanicarle el oído con su cálido aliento—. A no ser que tú tengas alguna objeción.
Tu: Ya te dije que durante demasiado tiempo siempre fui una buena chica.
La acarició íntimamente una vez más antes de retirarse y romper todo contacto, ____ se estremeció, frustrada.
TOP: Tranquila —le dijo él con una voz ronca que consiguió inflamarla aun más.
____ alzó la cabeza a tiempo de ver cómo se untaba nuevamente los dedos de aceite. Un brillo de pasión y deseo fulguraba en sus ojos. ¿Eran imaginaciones suyas o había creído distinguir un violento dolor en aquella mirada, una desesperación que no creía posible?
Sabía que TOP no había planificado aquella intimidad. De hecho, desde la llegada de su hermano, probablemente lo que había planificado era retirarse, retraerse de nuevo. Aquel interludio debía de ser su manera de aligerar la tensión que había vivido antes, cuando ella estuvo en peligro. ____ también era consciente de que su propia y abrasadora necesidad era, en cierta medida, un desahogo de miedo y adrenalina.
Volvió a sentir las manos de TOP en sus caderas y sus nalgas, acercándose de nuevo a aquel inexplorado territorio de su cuerpo. Una inesperada punzada de gozo y alegría la atravesó al ver la satisfacción que brillaba en sus ojos. Tal vez la desesperación que antes había vislumbrado en su mirada se debía a la necesidad que sentía de aprovechar al máximo el poco tiempo que le quedaba.
Ese descubrimiento la impulsó a querer ofrecerle todo lo que tenía. Todo y más. De esa manera, cuando abandonara su vida, jamás olvidaría a ____ Montgomery. Lo miró con avidez, devorándolo con los ojos.
Tu: Sólo he sido mala contigo —una seductora sonrisa se dibujó en sus labios.
En esa ocasión TOP deslizó los dedos todavía más profundamente dentro de su sexo, en una caricia lubricada por el aceite de coco y por su propia y femenina humedad.
TOP: ¿Qué tal?
Tu:No está mal… pero puedes hacerlo mejor.

Capitulo 22

____ se despertó con un estremecimiento, dándose cuenta de que se había separado de TOP en algún momento de la noche. Se habían quedado dormidos abrazados, exhaustos, encima del edredón, pero cuando perdió el contacto con su cálido cuerpo instantáneamente percibió el cambio.
TOP: ¿Estás bien? —le preguntó él.
Tu: Sí. Sólo tengo un poco de frío —eso era mejor que admitir que había echado de menos su contacto corporal A TOP le habría parecido algo ridículo, ya que había dormido a su lado durante las últimas horas. Lo último que quería era asustarlo con sus reacciones.
Aunque estaba oscuro, las luces de la calle se filtraban en la habitación y ____ pudo admirar su maravilloso cuerpo. Se estremeció de nuevo, en esa ocasión porque al mirarlo había tomado conciencia de lo afortunada que era al haber conocido a TOP. Era un hombre tan bondadoso y cariñoso como sexy, que la había aceptado tal cual era, sin tener en cuenta su apellido o su dinero.
TOP: ¿____? Acabo de preguntarte si querías que nos metiéramos bajo el edredón —su voz interrumpió sus reflexiones.
Tu: Oh, sí. Pero hay algo que quería hacer primero —se estiró para recoger las fotos que estaban sobre la mesilla de noche.
TOP: ¿Es que ya no estás cansada?
Tu: Tengo mucha resistencia. Con sólo que descanse un poco ya estoy recuperada. A no ser que tú prefieras dormir…
TOP: Corazón, creo que en cuestión de aguante puedo estar a tu altura —replicó—. ¿Qué era lo que tenías en mente? ¿Acaso es… lo que me estoy imaginando? —inquirió con voz sensual.
____ encendió la lámpara de la mesilla y se volvió para mirarlo.
Tu: Quitarte esos pensamientos de la cabeza… al menos por el momento —había retirado el edredón y se había reunido con TOP en la cama, olvidándose de lo muy sola que se sentiría una vez que él no estuviera a su lado.
TOP: ¿Qué es lo que tienes ahí?
____ bajó la mirada al álbum que tenía en la mano, súbitamente avergonzada. Lo que en la oscuridad le había parecido una buena idea, no le parecía ya tanto con las luces encendidas. A oscuras se le había ocurrido que a TOP le gustaría ver las fotografías que había sacado en el parque. Había pensado que así comprendería lo que la arrastraba como un imán a reunirse siempre con aquellas madres trabajadoras y sus niños en el parque. Que estaría interesada en ella y en la pasión que la guiaba. Pero a la cruda luz de la lámpara, ____ podía ver su situación tal cual era.

Aquello era una simple aventura. Una aventura apasionada, desde luego, pero al fin y al cabo una intrascendente relación a corto plazo. Y un hombre que le había dejado claro que no estaba interesado en ninguna relación que entrañara un compromiso, tampoco estaría interesado en conocer en profundidad a ____ Montgomery.
Incluso aunque ____ hubiera cometido la estupidez de enamorarse de él.
De repente se quedó asombrada. Sí, se había enamorado de TOP. Apretó el álbum de fotos contra su pecho.
Tu: Oh, no es importante.
TOP: Lo dudo —delicadamente le quitó el álbum de las manos y abrió la cubierta—. Son tus fotos.
____ sólo pudo asentir en silencio.
TOP: En tus ojos puedo ver lo muy especiales que son para ti.
Tu: Forman parte de mi ser. Demuestran que puedo conseguir lo que me proponga —se encogió de hombros—. Qué tontería, ¿verdad?
TOP: No es ninguna tontería. Tampoco lo son las cosas que tú deseas, y eso es algo, por cierto, que me gustaría saber. ¿Qué es lo que deseas?
La pasión todavía brillaba en sus ojos y la respuesta brotó por sí sola.
Tu: ¿Aparte de ti?
TOP: Aparte de mí —sonrió.
Tu: ¿Has oído hablar alguna vez de la organización solidaria CHANCES?
TOP: Vagamente.
Tu: Se ocupa de los niños desfavorecidos. Me han contratado para hacer las fotos de su nuevo folleto, además de un reportaje para la revista Town and Country. Espero poder mostrar a mi familia y amigos cómo es la vida real, esa dura realidad que desconocen, y recaudar al mismo tiempo dinero para una buena causa —se echó a reír, algo avergonzada.
TOP: Me gustaría verlas —un brillo de admiración se dibujó en los ojos de TOP.
Tu: La mayor parte de las fotos son de críos. Adoro a los niños, y capturarlos en fotografía disfrutando de la vida, ajenos a los problemas de su ambiente… bueno, creo que no hay nada más bonito que eso.
TOP: ¿Alguna vez has pensado en tener hijos?
Tu: Sí, en varias ocasiones —desvió la mirada. Lo cierto era que le habría encantado tener una familia. Una familia unida y cariñosa, por completo distinta de la que ella había sufrido.
En aquel preciso instante se dio cuenta de que quería tener aquella familia con TOP. Con el hombre que no contraía compromisos. Tragándose el nudo de emoción que sentía en la garganta, volvió a mirar el álbum de fotos.
Tu: Echa un vistazo a éstas —cambió deliberadamente de tema—. Les he dado copias gratis a los padres para que ellos también puedan disfrutar de las imágenes de sus hijos. Y eso es todo —señaló el libro—. Es una especie de amplio muestrario de la vida.
TOP: Mi madre te comprendería tan bien… —le comentó, acariciándole el cabello—. Amaba la vida. Incluso cuando peor nos iban las cosas económicamente hablando, cuando se pasaba todo el día fregando suelos para vivir, seguía valorando y apreciando las cosas pequeñas. Las mariposas en primavera y los cristales de nieve en invierno.
La atrajo hacia sí, y ____ se acurrucó contra su pecho. Tanto si lo supiera como si no, acababa de abrirle una ventana al interior de su alma. Colocó una mano sobre su pecho desnudo, sabiendo que TOP había escogido aquella oportunidad para abrirse porque había percibido la dificultad que, de pronto, ella había sentido de mostrarle aquellas fotos.
Tu: Y ahora tu madre no puede ver aquellas cosas que tanto amaba…
TOP: Sólo ve sombras —sacudió la cabeza. Una fugaz expresión de dolor atravesó su rostro.
Tu: TOP, necesitas tener en cuenta que la vida continúa para ella de muchas maneras. Me refiero a todas esas cosas que lleva dentro, en su interior. Aquí —se dio un golpecito en el pecho, cerca del corazón—. Y aquí —se señaló la cabeza—. Incluso aunque nunca más vuelva a ver una puesta de sol, siempre la acompañará el recuerdo de su imagen.
TOP la miró fijamente. Lo primero que asomó a sus ojos fue la sorpresa, seguida de la gratitud.
TOP: Debí de haber imaginado que lo comprenderías.
Tu: No sé por qué pudiste pensar que no lo haría —le tomó una mano—. Hasta ahora sólo hemos hablado de tu madre, pero… ¿y tu padre? Nunca te he oído hablar de él.
TOP: Era un buen hombre. Murió cuando yo tenía ocho años, de un ataque al corazón.
Tu: Lo siento. Y yo que me he estado quejando de que mis padres me ignoraban… Al menos los tenía conmigo…
TOP: No digas eso. Un niño tiene derecho a esperar amor y cariño por parte de sus padres —le apretó la mano, y ____ se dio cuenta de que no sólo estaban compartiendo confidencias, sino también consuelo. Era una maravillosa sensación.

Había transcurrido mucho tiempo desde la última vez que había podido sincerarse con alguien. Durante su adolescencia, siempre había contado con el consuelo y el apoyo de Logan. Su pobre hermano había pasado demasiadas noches dándole masajes en las sienes para aliviarla de las jaquecas producidas por las incesantes discusiones entre sus padres. Discusiones al otro lado de las paredes, discusiones que creían que nadie más podía oír: porque el matrimonio Montgomery jamás discutía en público, ya que exteriormente siempre ofrecía una imagen perfecta. Cuando ____ creció, sin embargo, ya no tuvo a nadie en quién apoyarse.
Ahora tenía a TOP. Apoyó la cabeza en su hombro advirtiéndose al mismo tiempo de que no se acostumbrara demasiado a ello, pero su corazón parecía negarse a enfrentarse con la verdad. Hasta que se separaran, él era suyo.
Tu: No estoy diciendo que tuviera una vida perfecta, pero comprenderás que he sido un poco ridícula al hablarte de mansiones y coches lujosos, de criados… —se interrumpió, suspirando—. Por mucho que suene a tópico, el dinero no puede comprar la felicidad.
TOP: Yo no creo que hayas sido ridícula. Creo que has recorrido un largo camino para madurar. Pero has llegado hasta aquí y deberías sentirte orgullosa —señaló el álbum y comenzó a mirar las fotos, admirado.
____ ya no estaba preocupada por lo que pudiera pensar TOP de sus fotos, si las aprobaría o no: ya lo sabía. Aprovechando aquel momento para reflexionar sobre la conversación que acababan de tener, comprendió que contaba tanto con su aprecio como con su respeto. La aceptaba tal cual era, sin secretos ni escondites. Y allí, en aquellas fotografías, estaba todo ante su vista.
Absorto en la contemplación de las fotos, TOP pensó que a esas alturas sabía ya más cosas sobre ____ de lo que debería. Sabía no sólo lo que la encendía y excitaba, sino también lo que motivaba sus actos. En aquellas instantáneas del parque, con los niños balanceándose en los columpios empujados por sus padres, o las madres sosteniendo a los críos en brazos, estaba descubriendo muchísimas cosas de ella. En realidad ____ quería todo aquello que no había tenido durante su infancia y adolescencia: una verdadera familia. Pero, mientras tanto, estaba intentando ayudar a la gente que más lo necesitaba, y no con dinero, sino con algo mucho más valioso. Estaba regalando a toda aquella gente de vida dura y sacrificada recuerdos que atesorar. El tipo de recuerdos que jamás se habían permitido el lujo de poseer.
Tu: Hoy es domingo —la suave voz de ___ cortó sus reflexiones—. Hoy querrás visitar a tu madre, ¿no?
TOP: Sí. A eso de las cuatro. Generalmente me quedo a cenar con ella —le habría encantado que ____ lo acompañara, pero no podía pedírselo. Con ello sólo le estaría asegurando un mayor dolor y decepción para cuando tuvieran que separarse.

También tenía que pensar en su madre: su batalladora madre que quería verlo casado y que incluso había recurrido a sus vecinas para recabar información acerca de sus hijas solteras. No había forma de que pudiera presentarse con____. Su madre había perdido la vista, no la inteligencia. Sacaría las conclusiones acertadas sobre ____, y luego TOP tendría que explicarle por qué había tenido que dejarla marchar… con lo que recibiría una buena reprimenda por su impropio comportamiento.
En aquel instante contempló una fotografía tomada en un soleado y luminoso día, en la que destacaban los rostros felices de los niños del parque. No había ni rastro de tristeza ni desilusión en sus expresiones.
TOP: Es increíble lo diferente que parece el parque visto a través de tus ojos.
La miró. ____ se había ruborizado: estaba resplandeciente de orgullo por su trabajo. TOP pasó la página siguiente del álbum. En la fotografía ya no se veía el parque, sino una avenida en sombras. En el centro de la imagen había un chiquillo de aspecto travieso saludando a la cámara, pero fue una mancha roja en el trasfondo lo que más llamó su atención. Cuidadosamente sacó la foto del álbum.
Tu: ¿Qué estás haciendo?
TOP: Observándola de cerca —acercó la instantánea a la luz—. Vaya, es curioso…
Tu: ¿Qué pasa?
Sentada a su lado, ____ se apoyó en él para mirar la foto por encima de su hombro. Sus senos desnudos le rozaban la espalda. Sólo entonces se dio cuenta TOP de que estaban allí los dos, desnudos, hablando de sus vidas, compartiendo su pasado con toda comodidad. Como había visto hacer a sus padres en cierta ocasión, de niño, cuando una mañana entró en su habitación sin llamar. Como una veterana pareja de casados.
Tu: ¿Y bien? ¿Qué es? —insistió ella.
TOP se obligó a concentrarse de nuevo en la fotografía.
TOP: Si no me equivoco, se trata del mismo tipo que te atacó. ¿Cuándo tomaste esta instantánea?
Tu: El día del ataque.
TOP: Llevaba la misma camiseta roja raída. Fue en lo primero que me fijé después de oír tu grito. El fogonazo del rojo. Fíjate bien en lo que tiene en las manos.
Tu: Es difícil verlo — ____ se acercó más—. Vi a Kurt, el niño pequeño, salir de la zona de juegos sin que su madre lo advirtiera. Le gusta irse detrás de su hermano mayor.
TOP: ¿Lo encontró?
Tu: No. Siempre se esfuma. Por lo que me dijo su madre, hace lo mismo en el colegio. Bueno, el caso es que seguí a Kurt hasta la avenida que está detrás del parque. Se volvió, me vio siguiéndolo y comprendió que lo habían pillado. Él sabía que yo iba a llevarlo con su madre, pero aquella expresión suya me pareció única, así que le saqué la foto.

TOP: Y captaste mucho más que el rostro travieso de un niño. Parece que tu atacante lleva en la mano una bolsa de polvo blanco.
Tu: Déjame ver —tomó la foto—. Yo no acierto a verlo. ¿Cómo puedes tú…?
«Pura intuición», se dijo TOP. Siendo un adolescente había sido testigo de demasiadas situaciones semejantes, y había tenido mucha suerte de no haber caído él mismo en aquellas tentaciones.
TOP: Ya te dije que yo crecí en un barrio como éste. Esta foto es problemática.
Tu: Eso explica lo de la nota —susurró ____.
TOP: ¿Qué nota? —le preguntó, súbitamente tenso.
____ suspiró profundamente y se estiró para sacar una arrugada nota de papel de la papelera que estaba debajo de la mesilla. Después de entregarle la carta, se acurrucó contra él y le dio un beso en el cuello.
TOP: No intentes distraerme, ___. ¿Cuándo recibiste esto?
Tu: Esta tarde. Kurt me lo entregó cuando estaba sentada en la zona de juegos. Es tan inocente…
TOP musitó una maldición.
TOP: ¿Y aun así tomaste el metro esta noche?
Tu: Si te tranquilizas un poco y recuerdas bien, no llegué a salir de la estación. Di una vuelta completa… porque durante todo el tiempo sabía que tú me estabas siguiendo. Estaba a salvo.
TOP: ¿Tienes alguna idea de lo que significa esta foto? —blandió la fotografía en el aire.
Tu: Que el hermano mayor de Kurt está metido en líos de drogas, y que Kurt está viendo demasiadas cosas para su edad.
TOP: Eso también. Pero también quiere decir que tú tomaste constancia de algo ilegal en una película fotográfica. Ellos lo saben, y no quieren correr el riego de que decidas hacer algo en contra suya. En otras palabras: eres un objetivo viviente —vio que se estremecía al escuchar aquellas palabras—. No deseo asustarte, sólo quiero que lleves cuidado.
Tu: Bueno —deslizó las manos por su cintura—, me temo que has conseguido ambas cosas. Así que es una suerte tenerte a ti para que me protejas.
TOP: Recuerdo muy bien que antes rechazaste mi ayuda…
Tu: Soy una persona independiente, no estúpida. También conozco mis limitaciones.
TOP era consciente de la enorme confesión que acababa de hacerle­ ____, después del esfuerzo que le había costado alcanzar su independencia. No era una persona que pidiera fácilmente ayuda. Incluso se había resistido a sus intentos de protegerla durante la semana anterior.

TOP: ¿Sabes lo que me gusta de ti?
Tu: ¿Qué? —los ojos de ____ brillaron de curiosidad.
TOP: Que eres una mujer muy inteligente.
Tu: ¿Porque admito que te necesito?
TOP sacudió la cabeza. No era tan sencillo.
TOP: Porque estás deseosa de comprometer la independencia que tan duramente te has ganado hasta que resolvamos este asunto. Mañana me dedicaré a hacer algunas preguntas en el parque mientras tú trabajas allí. Con un poco de suerte, para la hora de la comida ya tendré algunas respuestas.
Tu: ¿Cómo sabías que pretendía bajar al parque?
TOP: Porque te conozco.
Tu: ¿Y no vas a intentar disuadirme?
TOP: ¿Serviría de algo? —le preguntó, encogiéndose de hombros.
Tu: De nada —rió ella.
TOP: Por eso lo mejor que puedo hacer es bajar allí antes, vigilar el terreno y echarte un ojo. León, el chico de la cancha de baloncesto, tiene un montón de contactos. Descubriré algo. Tú procura tomar alguna precaución mientras estés allí.
TOP se dijo que lo que había empezado como una simple indagación de información para su abuela acababa de convertirse en algo mucho más personal: una cruzada particular para mantener a salvo a ____.
____ apoyó las manos sobre su pecho, deslizando las palmas por sus tetillas.
TOP: ____, esto es serio.
Tu: Lo sé. Y mi detective privado se encargará de hacer frente a la amenaza. Mientras tanto, seré yo quien se encargue de ti.

Un timbre insistente sacó a TOP de su sueño. Envuelto en el calor de____, no tenía deseo alguno de moverse. Unos golpes sistemáticos no tardaron en acompañar al timbre de la puerta. A su lado, ____ gruñó.
Tu: ¡Fuera!
TOP: Vaya, eres una persona de mal despertar, ¿eh? —TOP se inclinó para besarla en una mejilla—. ¿No vas a abrir tú?
___ no contestó, como si hubiera vuelto a quedarse completamente dormida. TOP se rió entre dientes, dándose cuenta de que incluso le gustaba aquel mal humor matutino suyo. Se puso los vaqueros.
TOP: ¿Seguro que no quieres abrir tú? Los vecinos podrían murmurar.
A modo de respuesta, ___ se tapó los oídos con la almohada. TOP no dejó de reír mientras se dirigía hacia la puerta… hasta que echó un vistazo por la mirilla. En el umbral había una joven y atractiva pareja, muy bien vestidos los dos: los reconocía porque había visto fotografías suyas en el apartamento de ____. El hombre miraba preocupado su reloj mientras la mujer llamaba de nuevo.

Si antes TOP había tenido muy pocas ganas de abrir la puerta, muchas menos tenían ahora. Miró hacia el dormitorio.
****: Vamos, abre, ____—exclamó una voz masculina al otro lado de la puerta—. Soy yo, Logan. El portero nos dijo que estabas aquí…
TOP gruñó. No tenía elección.
Logan frunció el ceño con expresión sombría cuando la puerta se abrió de par en par y descubrió a TOP, descalzo y vestido únicamente con unos vaqueros.
TOP, por su parte, tampoco parecía muy complacido con la situación. No tenía hermanos, pero sabía sin lugar a dudas que si hubiera estado en el lugar de Logan, le habrían entrado ganas de matarlo. Aunque su hermana fuera ya una persona adulta…
****: Oh —la mujer fue la primera en hablar. Era rubia e iba vestida con unos vaqueros y una camiseta negra—. Me llamo Catherine, soy la cuñada de ____. Y éste es su hermano, Logan… —al ver que no decía nada, le dio un codazo en las costillas—. Y tú deja de fruncir el ceño. ____ es una mujer adulta: tiene tanto derecho como nosotros a vivir su vida —se dirigió de nuevo a TOP—. ¿Y tú eres…?
TOP sonrió. Otra vez se encontraba con un miembro de aquella familia que le caía bien desde el primer momento.
TOP: soy TOP Vecino de ____—se dijo que bastaba con aquel mínimo de información, sobre todo cuando los detalles eran demasiado elocuentes…
Después de saludar a Catherine, le tendió la mano a Logan. Tras vacilar durante algunos segundos, el hermano de ____ acabó por estrechársela, reacio.
Logan: Pero esto no significa que acepte la situación —musitó.
Tu: Entonces menos mal que no necesito tu permiso —la voz de ____ resonó a espaldas de TOP.
Se volvió para mirarla, vestida con una larga bata azul. Mientras la veía saludar ambos con un cariñoso abrazo, TOP sintió un nudo de emoción en la garganta: aquel gesto ilustraba lo mucho que amaba, y era amada, por su familia. Y la gran cantidad de cosas a las que había renunciado yéndose a vivir sola a Nueva York. Y también lo convencido que estaba de que, finalmente, ____ terminaría volviendo a la vida que había dejado atrás. Un día muy cercano. Incluso aunque ella misma aún no se hubiera dado cuenta de ello.
A TOP le había sido concedida aquella única noche. La claridad del día no tardaría en llegar.
Tu: ¿Qué estáis haciendo aquí? —le preguntó a su hermano.
Logan: ¿Creías que podías estar tanto tiempo sin comunicarte con nosotros y sin que supiéramos nada de ti?
Tu: Lo siento. La verdad es que me alegro de que hayáis venido.
Catherine: Además —añadió Catherine—, no queríamos perdernos tu cumpleaños.

TOP: ¿Cumpleaños? —repitió.
Logan: Sí, su cumpleaños. Mañana —Logan arqueó una ceja con gesto divertido y TOP captó en seguida su tácito mensaje: «¿Te has acostado con mi hermana y ni siquiera sabes que su cumpleaños es mañana? ¿Hasta qué punto conoces a ____?».
«Lo suficiente», se contestó TOP. Demasiado bien, y un detalle tan pequeño como la fecha de su cumpleaños no podía cambiar lo que había sucedido entre ellos. Pero sabía muy bien cuándo debía retirarse, y aquél era sin duda el momento más oportuno. Mientras ___ hacía pasar a Logan y a Catherine al apartamento, regresó al dormitorio para terminar de vestirse. Se negaba a pensar o a analizar sus sentimientos mientras no hubiera salido de allí.
Cuando abandonó el dormitorio los encontró a todos sentados en el salón. La habitación todavía estaba sembrada de velas, aunque el surtido de artículos de seducción ya había desaparecido.
Tu: Ven a hablar con Cat y con Logan, TOP—le invitó____—. Si tienes suerte, puede que te cuenten cómo llegaron a conocerse. Mi abuela escogió cuidadosamente a Cat, luego los hizo coincidir y se las arregló para encerrarlos juntos en un armario, en medio de una fiesta.
TOP: Por lo que me has contado de ella, tu abuela debe de ser algo fuera de lo normal.
Tu: Pues no sabes ni la mitad —palmeó el sofá, a su lado—. Anda, siéntate. Logan ya ha terminado su habitual sermón de hermano protector.
TOP vaciló, pero ____ no lo notó, o fingió no advertirlo. Su dulce risa flotó en la sala, desgarrándole el corazón. Sería ese sonido lo que más echaría de menos.
TOP: Tengo que marcharme —se preguntó si su excusa parecería tan falsa como lo era en realidad.
Tu: Oh, no. Todavía no. ¿Y si me visto y bajo a buscar algo para desayunar? —inquirió ____.
TOP suspiró profundamente. Negarse le estaba resultando cada vez más difícil.
TOP: ¿Y si bajara yo? Quédate tú aquí con Cat y Logan.
Resplandeciendo de alegría, ____ asintió con la cabeza; evidentemente suponía que TOP iba a quedarse a desayunar con ellos. Pero no lo haría. Abandonó el apartamento dando un portazo. Había entrado en la vida de ____ mediante una mentira. Además, se había acostado con, ella sabiendo que la estaba engañando y, en una hora, estaría informando sobre su vida a su abuela. No tenía ningún sentido socializar con su familia como si fuera un buen amigo o algo más. A ____ ciertamente no le gustaría la verdad cuando la descubriera… así como tampoco a su hermano.
Tu: ¿Dónde está el bebé? —le preguntó ____ a su hermano, minutos después de la brusca salida de TOP.

Logan: En casa con Emma, y deja de cambiar de tema. ¿Quién es ese tipo?
Catherine: ¿Quieres dejarle en paz? —le recriminó Catherine, solidarizándose con ____.
Logan: ¿Dejaste tú en paz a tu hermana Kayla cuando empezó a salir con Kane? —replicó él.
____ se dispuso a disfrutar de aquella discusión tan familiar, y a la vez tan inofensiva. Los había echado terriblemente de menos y les estaba muy agradecida por aquella visita: sólo deseaba que hubiera tenido lugar en otro momento. Por la forma en que TOP se había retirado, después de subirles el desayuno, ____ era consciente de que su sorpresiva aparición había echado a perder el calor y la intimidad de la noche que habían pasado juntos. Había replegado velas, y, en esa ocasión, no le resultaría tan fácil hacerle volver.
Después de su corta visita, ____dejó a Logan y a Cat en el hotel y finalmente se quedó sola. Se sentía inquieta y nerviosa. Todavía corría por sus venas la adrenalina liberada por la noche que había pasado con TOP, y a esas alturas del día no podía quedarse quieta en casa. Además, tenía que hablar con la madre de Kurt antes de que el crío siguiera los pasos de su hermano mayor.
En cuanto a su propia seguridad personal, se dijo que no tenía sentido preocuparse por eso. No cuando el futuro de un inocente niño como Kurt estaba en juego. Así que agarró su cámara y se dirigió a los bajos fondos

Capitulo 21


El vapor, mezclado con el excitante aroma a jazmín, llenaba el cuarto de baño. ____ no tenía necesidad de ningún afrodisíaco para encenderse con TOP, pero la seductora fragancia y el gel de baño estaban acentuando lo que ya había sido una extraordinaria experiencia.
Le habría gustado que aquello no tuviera nunca que terminar. Pero cuando el estremecedor clímax llegó a su fin y abrió los ojos, una sola mirada a la expresión asustada de TOP le confirmó que no había futuro para su relación. Y aunque no sabía exactamente por qué tenía, él tanto miedo a la intimidad y al compromiso, ____ era lo suficientemente perspicaz como para darse cuenta de que si no lo tranquilizaba y aceptaba ahora, perdería el poco tiempo que estuviera dispuesto a compartir con ella. Antes, con aquella desenfada retórica suya, había tenido que pronunciar las que quizá habían sido las palabras más difíciles de su vida. Pero aquellas palabras habían cumplido su objetivo: TOP todavía no se había apartado de su lado.
Pensaba utilizar sus patéticas dotes detectivescas para descubrir el origen de su fobia a los compromisos, pero todavía no: por el momento aún le tenía reservados algunos trucos.
Tu: Todo listo —se acercó a la puerta entornada del cuarto de baño y lo llamó. TOP se había ofrecido a apagar todas las velas para prevenir cualquier posible incendio. Sospechando que necesitaba un momento para recuperarse y estar a solas, ____ había aceptado.
Para cuando se reunió con ella en el cuarto de baño, ____ ya se hallaba bajo el chorro de agua caliente de la ducha. Parecía más relajado y tranquilo que algunos minutos antes. Por supuesto, ella pretendía despejar todas sus preocupaciones y aligerarle todavía más de aquella tensión.
Tu: El agua está en su punto. Vamos, entra —le dijo, decidida a mantener un tono desenfadado, juguetón.
TOP descorrió la cortina y entró en la bañera. ____ leyó en sus ojos el fuego de la pasión, un ardor que parecía revelarse en aquel instante en su plenitud. Extendió las manos y la tomó de la cintura.
TOP: No importa cuántas veces me ordene a mí mismo mantener las manos alejadas de ti; no puedo hacerlo —le confesó con voz ronca de deseo.
Tu: Dime otra vez por qué crees que debes mantener las distancias conmigo.
TOP se echó a reír.
TOP: No recuerdo habértelo dicho una primera vez.
____ no pudo reprimir una sonrisa ante su habilidad para escaparse cada vez que intentaba tenderle una trampa.
Tu: Pues dímelo ahora.
TOP: Ahora se me están ocurriendo cosas mucho mejores de que hablar.
____ no podía. Quería respuestas y las quería en el momento… hasta que TOP se inclinó sobre ella y comenzó a lamerle delicadamente el cuello, cerca del hombro. Se estremeció ante aquel inesperado asalto y empezó a temblar cuando él empezó a descender cada vez más, paladeando el agua que corría por su pecho y por la curva de un seno, hasta llegar al endurecido y sensible pezón. El curso de agua terminó su recorrido resbalando entre sus piernas, y fue entonces cuando todos sus sentidos se conmocionaron violentamente, a la vez. TOP la agarró con más fuerza de la cintura, y lo que antes había hecho con la lengua pasó a hacerlo con los dientes, mordisqueándole un pezón, llevándose la rígida punta a los labios y succionándola con fuerza.
Luego le hizo darse la vuelta y la sentó en la bañera, de cara al chorro de agua que ahora resbalaba por su espalda. Acto seguido se arrodilló frente a ella, separándole las rodillas y colocándose entre sus piernas. Acunándole un seno con inmensa ternura, casi con reverencia, le preguntó:
TOP: ¿Siempre estás tan receptiva?
____ echó la cabeza hacia atrás, apoyándola en la pared de azulejo. Había estado con hombres, durante las escasas veces que había hecho el amor. Pero no: se había equivocado. Con ellos sólo había mantenido relaciones sexuales. Con TOP sí había hecho el amor.
Incluso en aquel instante, cuando sus cuerpos aún no se habían fundido, se sentía más cerca de él de lo que se había sentido nunca con ningún hombre. Su receptividad, como la llamaba TOP, estaba en proporción directa con los sentimientos y emociones que le provocaba.
Tu: ¿Estás buscando una respuesta sincera?
Aquella réplica pareció sorprenderlo, y se apartó ligeramente.
TOP: De lo contrario no te lo habría preguntado.
____ se obligó a sonreír ante la disparidad de lo que él le estaba preguntando y lo que estaba dispuesto a su vez a darle.
Tu: Vaya. Yo te contesto sinceramente y tú evitas responderme. Si quieres saber mi opinión, no me parece un trato muy justo.
TOP: Eres una chica lista —sacudió la cabeza—. De acuerdo, te lo diré. Tú ahora me contestarás sinceramente, y yo responderé después a tu pregunta.
____se mordió el labio inferior y reflexionó sobre su oferta sabiendo que él estaba ganando tiempo, y que probablemente encontraría luego una excusa para eludir su pregunta. TOP todavía mantenía la mano sobre su seno, evitando estimularla directamente como antes pero seduciéndola y tentándola de todas formas.
TOP: Necesito una respuesta, antes de que se enfríe el agua y tengamos que salir.
Tu: Tú ganas —pronunció ella, tomando una decisión—. Te responderé. No, TOP. Nunca antes me he mostrado tan receptiva con ningún hombre. Nadie se había tomado tanto tiempo ni tanto trabajo conmigo para darme placer.
TOP: Pues deberían haberlo hecho.
____ sonrió al detectar su acusado tono de protección.
Tu: Eres el primer hombre que ha separado a____, la mujer, del apellido y el dinero de la familia Montgomery. El primer hombre ajeno a esa parte de mi vida que ha sacado lo mejor que hay en…
Pero no tuvo oportunidad de terminar, porque TOP se inclinó hacia delante y le selló los labios con los suyos cortando su respuesta, probablemente porque temía las implicaciones. Con el corazón acelerado, ____ comprendió que no había querido escuchar nada más.
Su beso fue breve pero dulce, y ___ alcanzó a saborear su sabor único. Su latido acelerado empezó a convertirse en una pulsante necesidad que atravesaba su sexo. Como si lo hubiera percibido, TOP se incorporó y volvió a sentarse pero detrás de ella. Rodeándole la cintura con los brazos, su miembro erecto presionaba y empujaba contra la parte baja de su espalda. El agua seguía cayendo frente a ____, estrellándose en sus rodillas y en su regazo, manteniéndola en calor.
TOP: ¿Estás cómoda? —le susurró al oído.
Tu: Sí, y curiosa también —respondió riendo.
TOP: Me gusta tu falta de inhibiciones.
Tu: Debe de estar relacionada contigo, porque jamás llegué a imaginarme a mí misma haciendo cosas… como ésta —añadió jadeando cuando TOP, sin previo aviso, le separó los muslos—. ¿Qué estás haciendo?
TOP: Confía en mí,____. Ahora respira profundamente y relájate.
____ hizo lo que le pedía, aspirando y espirando profundamente, sintiendo cómo su cuerpo se iba liberando de sus temores. Escuchando el fuerte pulso del corazón de TOP latiendo contra su espalda, se sintió maravillosamente reconfortada. «Confía en mí», le había pedido. Y lo estaba haciendo. Quizá más de lo que debiera.
TOP: ¿Mejor? —cuando ella asintió, le preguntó—: ¿Estás lista entonces?
Tu: ¿Para qué? —echó la cabeza hacia atrás, apoyándola contra su pecho.
TOP: Sigue apoyada en mí, corazón —la empujó hacia delante, lenta pero firmemente, hasta que el chorro de agua caliente fue cayendo en sus rodillas, en sus muslos, cada vez más arriba. Hasta que el agua cayó incesante y directamente sobre su sexo, resbalando por todos sus dulces pliegues y rincones.
Lo primero que sintió ____ fue una fuerte impresión, e instintivamente cerró las piernas, pero él se lo impidió.
TOP: Respira profundamente —le musitó su seductora voz al oído—. Relájate. Disfruta.
Mientras hablaba, le retiró las manos de la cintura y empezó a acariciarla íntimamente. Sus dedos se acercaban cada vez más allí, hasta que le separó los húmedos pliegues y deslizó un largo dedo en su interior. El áspero contacto de su piel se mezcló entonces con el agua y con su propia humedad, lubricando su acceso hacia dentro, hacia fuera… Comenzó a seguir aquel ritmo con todo el cuerpo, girando en torno a aquella violenta punzada de deseo, separando más las piernas para sentirlo más profundamente…
Tu: Sola no —la propia ____ no reconocía como suya aquella voz suplicante.
TOP: Los preservativos están en el salón, y no voy a dejar de acariciarte ahora…
Siguió acariciándola con el dedo, mientras le apartaba delicadamente los finos pliegues con la otra mano. El agua repiqueteaba y resbalaba en aquellas zonas íntimas que nunca antes había expuesto a la luz, y las olas de placer eran tan increíbles, tan enormes, que apenas podía conservar la cordura.
TOP: Cierra los ojos.
¿Acaso los había tenido abiertos? Ya no lo recordaba.
TOP: Siéntelo —incrementó la fricción—. Estoy dentro de ti, ____. Sólo yo, sin el preservativo ni nada que nos separe.
____ oía aquella fantasía, la sentía. La ola final la barrió por sorpresa y empezó a gritar; podía escuchar sus propios gritos mientras su cuerpo pivotaba en torno al de TOP, se retorcía, crepitaba, ondulaba sin cesar hasta la consumación definitiva.
Sólo entonces se dio cuenta de que había sido ella la destinataria de su fantasía, sin proporcionarle a su vez placer a él. Pero la noche aún no había terminado.

TOP la envolvió en una toalla y la tumbó sobre la cama. ____ se acurrucó contra su pecho y apoyó la cabeza en su hombro con un gemido satisfecho.
¿Había creído realmente TOP que no se sentiría afectado por su orgasmo? ¿Había creído que, al no hacerle el amor, podría guardar las distancias? ¿Había sido tan estúpido como para pensar que no se estaba enamorando perdidamente de la mujer a la que estaba engañando?
Después de arreglarle las almohadas, se dispuso a retirarse.
Tu: ¿Adonde vas? —el pánico teñía la voz de____, provocándole una nueva punzada de culpa y arrepentimiento.
TOP: A buscar una toalla. Te estoy poniendo el suelo perdido de agua —volvió al cuarto de baño y descolgó una toalla de la percha de la puerta. Luego se secó y recogió del suelo sus calzoncillos, con la vana esperanza de que aquella barrera de ropa le facilitara la contención que tanto necesitaba.
Cuando regresó a la habitación, ____ le estaba esperando tal y como la había dejado.
Tu: Perdona. No quería alarmarte antes. ¿Puedo pedirte algo? Sé que no debería, pero esto… esto ha significado tanto para mí que…
TOP: Puedes pedirme lo que quieras —le aseguró TOP, sin retractarse de una sola palabra. Se tumbó a su lado, aspirando deleitado su perfume.
«Lo que quieras», repitió para sí. Ansiaba sinceramente darle cualquier cosa que deseara.
TOP: ¿Qué es?
Tu: Quédate esta noche.
Al menos no le estaba pidiendo que se quedara toda la vida con ella. TOP sintió un nudo de emoción en las entrañas. Un compromiso para toda la vida. Lo único que nunca podrían llegar a compartir, por muy tentadora que le resultara esa perspectiva. Sacudió la cabeza para ahuyentar aquella fantasía.
TOP: Creo que podrá ser. Sí.
Tu: Gracias.
TOP: No hay de qué. Pero antes de que nos acostemos, tendremos que secarte —y le abrió la toalla en la que antes la había envuelto.
Tenía la piel enrojecida por el agua caliente y por el raspado de su barba; el maquillaje hacía tiempo que ya había desaparecido y la melena despeinada le caía sobre la frente y las mejillas. Y aun así era la mujer más hermosa que había visto jamás.
Tu: Hace frío —se estremeció.
TOP: Entonces déjame calentarte —se reunió con ella en la cama, tomó la toalla y empezó a secarle las piernas, subiendo desde los dedos de los pies.
Tu: Me estás mimando —murmuró ella.
TOP: Sí.
Tu: Y me gusta.
TOP: ¿Es algo a lo que estás acostumbrada? —le preguntó, imaginándose la vida llena de lujos que debía de haber llevado.
Tu: La verdad es que no, aunque me crié en una casa-mausoleo que llamábamos «La Finca», y teníamos incluso criados. Pero también teníamos a Emma.
El cariño y el amor que emanaba su tono eran inequívocos. Después de haber conocido a la anciana, TOP podía entender muy bien el afecto que le profesaba ____.
TOP: Tu abuela —dijo mientras pasaba a secarle los tobillos.
Tu: Mmm. Emma evitaba que nos maleducaran. No nos permitía aprovecharnos de los criados en nuestro propio beneficio. Logan y yo aprendimos a desenvolvernos solos.
TOP quería saber más cosas de su vida, y para ello siguió secándola con deliberada lentitud.
TOP: Siempre hablas de Emma y de Logan, pero no del resto de tu familia. ¿Y tus padres?
____ se medio incorporó para mirarlo, apoyándose sobre un codo.

Tu: Voy a responder a tus preguntas, porque después de todo lo que hemos compartido, quiero sincerarme contigo. Pero, no te equivoques, la próxima vez te tocará a ti.
TOP: De acuerdo —rió —, continúa.
Tu: Para mis padres lo único importante es el apellido Montgomery, el patrimonio, el dinero… sus hijos no. Se esperaba que fuéramos como mascotas entrenadas, listas para ser exhibidas cuando le conviniera a mi padre, el juez. El resto del tiempo nos ignoraba.
La tristeza y el dolor de la infancia de ____ resultaban evidentes en su voz. TOP sentía curiosidad por conocerla, pero no quería evocarle malos recuerdos que la deprimieran.
TOP: ¿Realmente fue todo tan malo?
Tu: Sí. Cuando tenía quince años, en el colegio, quise ser delegada de clase. Y decidí no decirle nada a mi familia hasta que ganara el puesto. Era mi manera de continuar con la tradición familiar de los Montgomery y, he de reconocerlo, ansiaba desesperadamente agradar a mi padre. Pero eso sólo fue otro fútil intento de buscar su atención.
TOP: ¿Qué pasó?
Tu: Alguien le habló de la competición y, cuando entré en el colegio, me encontré con que él ya había hablado con los profesores ofreciéndose a dar una conferencia sobre la manera más apropiada de conducir una campaña electoral de ese tipo. Y cuando el juez Montgomery habla, la gente le escucha.
TOP: ¿Ganaste la campaña?
Tu: Claro que sí, pero no por mis propios méritos. Porque mi padre el juez había convencido a todos los chicos presentes en la conferencia de que los Montgomery habían nacido para ser probos funcionarios públicos, y que un voto para ____ era un voto cívicamente responsable.
TOP se conmovió profundamente al imaginar la humillación que debía de haber sufrido delante de sus amigos y profesores. ____ había pasado toda su vida intentando complacer a un hombre imposible de complacer, y en el proceso se había perdido a sí misma. Pero se estaba recuperando de aquello, algo de lo cual él se sentía orgulloso.
TOP: Seguro que no toda la gente creyó a tu padre.
Tu: Quizá. Pero de todas formas votaron lo mismo. Mi padre recurrió a todas sus influencias. Como si no me hubiera considerado lo suficientemente inteligente como para ganar por mis propios méritos —explicó, emocionada.

TOP: Te entiendo —pronunció—. Y lamento de verdad haberte hecho revivir todo aquello al pedirte que me contaras esta historia.
Tu: No lo sientas —le dijo ____—. Si no hubiera querido que lo supieras, no lo habría compartido conmigo. Además, no todo fue tan malo. Tenía a Logan y Emma, que me querían por mí misma, por ser quien era. Y si conocieras a mi abuela, comprenderías lo que quiero decir.
TOP: La adoras, ¿verdad?
____ asintió. Con la punta de la toalla, TOP trazó entonces un sendero ardiente por la cara interior de sus muslos, haciéndola estremecerse.
Tu: TOP.
TOP: ¿Sí ,____?
Tu: Sé perfectamente lo que pretendes.
TOP: Eso espero.
____ dejó escapar un suspiro de frustración.
Tu: Te quieres librar de responder a mis preguntas.
TOP: Falso. Simplemente me estoy aprovechando de tu fantástico cuerpo desnudo —se sentó entre sus piernas y, sirviéndose de la toalla, empezó a acariciarla íntimamente.
Ante sus primeras caricias, ella comenzó a gemir. Excitado por aquel sonido ronco y seductor, TOP se tumbó a su lado, atrayéndola hacia sí.
____ sabía que había encontrado el paraíso en los brazos de TOP ya encontraría más tarde respuestas a sus preguntas. Por el momento sólo quería sentir la fuerza de su excitación presionando contra su muslo, presa de un deseo casi doloroso, y se preparó para la nueva oleada de placer que estaba comenzado a anegarla. Pero en esa ocasión no quería ser ella la única que disfrutara, así que alzó la cabeza para señalar los preservativos que descansaban en la mesilla de noche.
Lo miró a los ojos y descubrió un oscuro brillo en sus profundidades. Los siguientes segundos transcurrieron en un remolino de expectación mientras TOP se despojaba de los calzoncillos y se ponía un preservativo. Por fin se reunió nuevamente con ella, arrodillándose y separándole las piernas.
TOP: Incorpórate.
___ no podía ignorar la orden y se apoyó en los codos para levantarse.
TOP: Ahora mira.
Lo hizo, observando cómo se hundía suave y fluidamente en ella.
Tu: Es tan erótico… —susurró sin dejar de contemplar la íntima fusión de sus cuerpos. Aquello era un verdadero festín para sus sentidos.
TOP comenzó entonces a moverse, haciendo el amor con ella. Porque ___ estaba convencida de que era eso lo que estaban compartiendo. Amor