domingo, 19 de mayo de 2013

Capitulo 7



«Me gustaría llegar a conocerte mejor, ____». TOP recordó aquellas palabras que había pronunciado mientras descargaba un puñetazo contra la pared. ¿En qué diablos había estado pensando para haber dejado hablar a su instinto en vez de a su cerebro? Había pasado los cinco últimos días observándola de lejos, pero aun así había subestimado el impacto que acababa de sufrir de resultas de su primer encuentro. Solamente había querido mostrarse amable para empezar a ganarse su confianza, pero en lugar de ello se había sentido abrumado, desbordado. Sus luminosos ojos castaños le habían cautivado al instante.

La adrenalina había empezado a circular por sus venas desde el mismo momento en que escuchó su tierna voz y se vio envuelto en su fragante perfume. Se había retirado, pero no lo suficientemente a tiempo. Ni siquiera una ducha helada había logrado atenuar el efecto que le había producido _____ Montgomery.

Era un pequeño consuelo, pero al menos había realizado un progreso sustancial en su misión, y eso que apenas había transcurrido una semana. Cuando Emma le telefoneara para escuchar de sus labios su informe diario, lo cual se produciría en unos cinco minutos, sería capaz de anunciarle que ya había conocido a su nieta.

TOP paseó por el apartamento, pensativo. No había necesidad de que la anciana supiera que se había dejado seducir y cautivar por sorpresa. La descripción que Emma le había hecho de _____ no le había hecho justicia, y estaba absolutamente convencido de que si no llevaba cuidado, acabaría enamorándose perdidamente de su nieta: una mujer procedente de un mundo completamente distinto del suyo y, además, el objeto de su investigación.

La ética laboral de TOP era muy rígida.

Trabajaba duro, mantenía a su madre, ahorraba siempre que podía y se aseguraba de que sus clientes quedaran contentos para que pudieran solicitarle nuevos servicios. Y era esa ética la que no le permitía enredarse con la nieta de una cliente. Lo que tenía que hacer era concentrarse en su trabajo, en el que había adelantado ya mucho. Conocía la rutina habitual de ____. No sólo sabía que tenía un trabajo a tiempo completo en un estudio de fotografía, sino también que dedicaba el tiempo de la comida y los fines de semana a frecuentar un parque que hacía frontera con una serie de barrios muy deprimidos de la ciudad.

TOP conocía bien aquellos barrios: se había criado en uno de ellos y sabía lo muy tentadora que podría resultar _____ para los delincuentes de aquel entorno. No le había importado en absoluto poner a Emma al tanto de lo que hacía su nieta para ganarse la vida, pero se contenía de revelarle el resto. Necesitaba investigar un poco más en otros aspectos de la vida de ____ para descubrir por qué frecuentaba aquella zona de la ciudad, con cámara en mano. Cuanto antes consiguiera aquella información, antes terminaría con el caso… evitando así que su corazón se viera dañado por una mujer que, indudablemente, terminaría por cansarse de su nueva vida.

Porque tal vez _____ Montgomery había conseguido independizarse, pero más tarde o más temprano echaría de menos a la familia que había dejado atrás y ansiaría volver a su antiguo y cómodo estilo de vida. La lujosa decoración de su apartamento demostraba que no había renunciado por completo a su pasado. Y TOP no la envidiaba por pertenecer a aquel mundo. Simplemente no tenía ninguna intención de salir perdiendo cuando la novedad de aquella forma de vida perdiera todo interés para ____.

_____ salió de la oscura estación de metro. La libertad que sentía al caminar a cielo abierto, disfrutando deleitada de la caricia de la brisa y del sol en la cara, era maravillosamente estimulante. Pasó al lado de la casa cerrada que antaño había sido un restaurante, saludó al puñado de niños que siempre solía ver en sus visitas al parque y rodeó la esquina que llevaba a su zona de juegos y deportes preferida.

Como era habitual a la hora de la comida, las canchas de baloncesto estaban llenas de chicos, y se detuvo frente a la verja de hierro forjado. Cerrando los dedos en torno a los fríos barrotes de metal, se dedicó a observar los partidos. Los rebotes de la pelota contra el aro se mezclaban con la algarabía de voces masculinas. Todos los jugadores iban vestidos con camisetas blancas, de modo que no resultó extraño que llamara su atención el único que iba de gris… y que no era otro que TOP. No podía equivocarse: era él, con aquella melena negra al viento mientras corría y aquel cuerpo que había memorizado desde el primer día que lo vio.

No sabía qué podía estar haciendo allí, y decidió averiguarlo. Pero no antes de haber inmortalizado aquel instante en una foto. Hacía una semana entera que no lo veía, y no tenía intención de dejar pasar la oportunidad de darse un verdadero festín viéndolo, admirándolo a placer. Enfocó la cámara, pero en aquel preciso instante todo el mundo dejó de jugar y se acercó al banco para tomarse un descanso… todo el mundo excepto TOP y un solitario jugador que permanecía bajo el aro.

A pleno sol, TOP se enjugó el sudor de la frente con el dorso del brazo. Un gesto típicamente masculino, pero no había nada de típico en TOP. Su poderosa presencia y la sensualidad de sus movimientos lo diferenciaban de los demás hombres. Y _____ estaba apreciando todo eso mientras se disponía a fotografiarlo.

Capitulo 6



Tu: ¿Y bien? —Se inclinó hacia él, colocándose peligrosamente cerca de la tentación—. ¿Qué es lo que pretendes, si se puede saber?

TOP: Me gustaría llegar a conocerte mejor, ____ —sonrió.

Tu: Me parece bien —repuso, devolviéndole la sonrisa.

... Le gustaba su descaro. Estaba demasiado harta de hombres contenidos e hipócritas.

TOP le había dejado saber a las claras quién era y qué era lo que quería. Y le había insinuado que se encontraba disponible… Se humedeció los labios resecos con la punta de la lengua, observando fascinada cómo seguía su movimiento con los ojos. De repente, sin previo aviso, TOP desvió la mirada y se apartó.

Aquella súbita retirada le resultaba tan inesperada como incomprensible, pero en cualquier caso ____ soltó un suspiro de alivio: al menos había podido recuperar el aliento. Con las manos en los bolsillos, pasó de largo a su lado y contempló su pequeño apartamento.

TOP: ¿Tiene un único dormitorio?

Tu: Sí.

Observó entonces la zona del comedor, decorada con lujosas alfombras orientales y exquisitas piezas decorativas de porcelana.

TOP: Es muy bonito.

Tu: Gracias —había decorado el apartamento cuando todavía vivía de la cuenta que le habían abierto sus padres. Pero aunque quería satisfacer el deseo de TOP de llegar a conocerla mejor, no iba a entrar en explicaciones ahora, sobre todo cuando tan poco sabía de él, así que se dirigió hacia la cocina—. Bueno, he de vaciar las bolsas de comida y…

TOP: ¿____? —Cuando ella se volvió para mirarlo, le preguntó—¿Pasa algo malo?

«Nada aparte de sentirme terriblemente desconcertada por tu rápido cambio de actitud», respondió en silencio. Pero si los sentimientos de
TOP eran tan inquietantes y desenfrenados como los suyos, eso era algo que podía comprender muy bien.

Tu: Oh, no —mintió—. Me he quedado un poco pensativa, nada más. Me alegro de haberte conocido, TOP.

TOP: Lo mismo digo

Vaciló por un instante, pero de pronto extendió una mano para acariciarle delicadamente una mejilla. Otro súbito y desconcertante cambio de registro. Fue un contacto fugaz, pero tan abrasador como electrizante.

TOP: Nos vemos, ____.

Tu: Adiós.

Salió del apartamento caminando con una gracia elegante y sexy que ella no pudo menos que admirar. La puerta se cerró a su espalda y ___ se abrazó, abrumada y asombrada por las sensaciones que aquel hombre acababa de despertarle. TOP parecía reclamar a gritos aquella parte de su persona que ella había reprimido durante todo el tiempo que había vivido bajo las rígidas reglas de su padre.

Recordaba muy bien la única ocasión en que se había escabullido de la casa familiar para ir a reunirse con sus amigas en un bar. Eso era algo que su padre le había hecho pagar con creces, ya que había llamado a los padres de sus amigas para que castigaran a sus hijas, asegurándose al mismo tiempo de que ninguna de ellas le dirigiera la palabra o la viera durante un tiempo. El juez había satisfecho su objetivo. ______ nunca había vuelto a rebelarse.

Pero en su atractivo vecino estaba descubriendo la oportunidad de hacer eso mismo sin padecer tan penosas consecuencias…

Capitulo 5



_____ tragó saliva. ¿De dónde había sacado una ocurrencia semejante? Nunca antes se había sentido tentada a acariciar el cabello de un hombre, pero aquel hombre era completamente distinto de cualquier otro que hubiera conocido. Emanaba una cruda sexualidad que parecía despertar algo primario y elemental en su interior. Algo que jamás había sabido que existía… hasta ahora. Era pura testosterona envuelta en un paquete que decía «no te enredes conmigo». Con lo cual resultaba todavía más tentador…

TOP: Me parece que necesitas que te echen una mano. Soy Choi Seung Hyun pero me dicen TOP, soy su nuevo vecino —su profunda voz la sacó de sus reflexiones.

Tu: ______ Montgomery —consciente de que la había sorprendido observándolo, le tendió la mano.

TOP: Estaba hablando metafóricamente —TOP se echó entonces a reír… con una cálida y vibrante risa que convirtió todas sus terminaciones nerviosas en puro fuego. Lejos de dejarse intimidar por su comportamiento demasiado formal, se apresuró a estrecharle la mano—. Yo también me alegro de conocerte.

Un torrente de calor fluyó entre ellos a través de aquel contacto. TOP se aclaró la garganta y se apresuró a retirar la mano, dejando que ____ se preguntara si se había sentido tan afectado como ella.

TOP: ¿Puedo ayudarte con esas bolsas?

Tu: No, gracias. Ya me arreglo yo sola.

TOP: Bueno, mi madre me educó para no dejar jamás desasistida a una dama, y además… —añadió con una lenta sonrisa—… me gusta ayudar a las mujeres bonitas —sin esperar su respuesta, se agachó para recogerle las bolsas.

_____ se volvió hacia la puerta, con la llave en la mano. Consciente de su impresionante presencia a su espalda, abrió y entraron al apartamento.

TOP: ¿Dónde las dejo? —inquirió él.

Tu: Ahí mismo, sobre el mostrador de la cocina —señaló el minúsculo pasillo que llevaba al espacio de la cocina.

TOP depositó allí las bolsas, huevos rotos incluidos.

TOP: ¿Estaba o no en lo cierto? ¿Has echado a perder otra fiesta?

Evidentemente se refería a la cena colectiva de la noche anterior, que había celebrado en su apartamento. Una vez que ___se dio cuenta de que su trabajo para CHANCES le permitía hacer maravillosas instantáneas de niños, había empezado a repartir copias entre sus padres y familiares, a los que solía invitar una vez por semana para tomar un café y regalarles las fotos. Era lo menos que podía hacer por ellos.

Tu: No se trata de ninguna fiesta. Todavía no he celebrado ninguna. Y lo de anoche no fue ni mucho menos tan escandaloso como tú pareces sugerir…

TOP: Vaya, y yo que creía que me había perdido una buena juerga —la curiosidad iluminó sus rasgos mientras le sostenía la mirada

Tu: Sólo invité a unas cuantas amigas. ¿Serviría de consuelo para tu ego si te dijera que el cartero perdió la invitación que te envié? —bromeó ____, sonriendo.

TOP: No —se echó a reír de nuevo—, pero sí me ayudaría que celebraras una fiesta de bienvenida en mi honor.

Tu: Yo… hum, creo que algo podría hacerse al respecto.

Por mucho que disfrutara con esas bromas, aquel encuentro la estaba afectando demasiado. Aspiró profundamente. Su aroma masculino la seducía y excitaba a la vez. Su vida, que apenas hasta el día anterior había estado presidida por la rutina y la preocupación, gozaba ahora de chispa y encanto.

Y de inspiración, añadió en silencio mientras lo contemplaba. Choi Seung Hyun representaba todo aquello que más la intrigaba del sexo opuesto, y no tenía nada que ver con el tipo de hombres que la habían cortejado allá, en la casa de sus padres: tipos de traje y corbata, fríos y estirados. Por lo demás, desde que se trasladó a Nueva York no se había preocupado demasiado por entablar relaciones con hombres. Sobre todo después de un par de experiencias tan desastrosas como aburridas.

Nada en TOP parecía aburrido. No había nada en él, desde su seductor aroma a su abrasador contacto, que no pudiera disfrutar. ¿Por qué no aprovecharse de aquel descubrimiento? Profesionalmente, ____ ya había empezado a desarrollarse.

A un nivel más personal, sin embargo, se había acostumbrado tanto a rechazar pretendientes y ofertas a salir, todo en beneficio de su trabajo, que tenía la sensación de que sus encantos femeninos se estaban oxidando por falta de uso. Pero gracias a TOP eso estaba a punto de cambiar.

Tanto si lo supiera como si no, aquel hombre acababa de convertirse en la segunda etapa de su proceso de conocimiento de sí misma

Capitulo 4



Choi sabía que, respecto a ____, no iba a poder confiar en sí mismo. Pero también sabía que por nada del mundo consentiría que otro investigador se hiciera cargo del caso.

En aquel instante ____ sentía correr la adrenalina por sus venas, una reacción natural después de haber pasado toda la tarde haciendo unas fotos que verdaderamente le habían llenado el alma. Al contrario de lo que le ocurría con su trabajo temporal en un estudio fotográfico especializado en retratos, disfrutaba plenamente del tiempo que pasaba en el parque. Incluso una parada de rutina en la esquina de la tienda de alimentación no había conseguido privarla de la excitación que sentía haciendo lo que más amaba. Y, si no se equivocaba en sus intuiciones, había hecho exactamente las fotos adecuadas. Perfectas.

Sujetó como pudo las bolsas de comida mientras sacaba las llaves del apartamento de un bolsillo de su poncho; tuvo algún problema para hacerlo, dada la cantidad de pliegues que tenía. Regalo de su querida abuela, aquel poncho le había permitido antaño ocultar su cámara al resto de su familia, que no había comprendido sus inclinaciones artísticas más de lo que la habían comprendido a ella. Había tenido que huir a una enorme ciudad como era Nueva York para poder estar sola, adquirir experiencia de la vida y descubrir a la verdadera _____ Montgomery. Sus gustos, sus metas, su futuro. Pero, irónicamente, esa decisión de irse a vivir sola no la había ayudado a cumplir sus objetivos. Había terminado viviendo de la cuenta personal que le habían abierto desde que era niña, sin dejar de esforzarse por emular a su familia porque, inconscientemente, había buscado una aprobación que jamás recibiría.

Sólo cuando su hermano Logan se casó, recientemente, con la mujer más pragmática y realista que había conocido en toda su vida, ____ tomó conciencia de que lo que ella realmente quería era lo mismo que su hermano: una vida de su propia elección.

Una vez más la ironía entraba en escena. Aunque ____ se había separado del selecto club al que siempre había pertenecido, había seguido manteniendo el contacto con sus amigos más cercanos. Como por ejemplo Cara Hill, una mujer a la que ____ quería tanto como respetaba por su incansable trabajo en CHANCES, organización solidaria que trabajaba con niños en situaciones desfavorecidas. Actualmente estaba elaborando un folleto explicativo, y había conseguido suscitar el interés de una revista de gran tirada para sensibilizar a la gente sobre la problemática social de los niños que atendía su organización.

Conseguir respaldo financiero era su objetivo principal, y Cara había confiado en una fotógrafa desconocida, que no era otra que su amiga ____, para que capturara en sus instantáneas la triste realidad en la que se movían esos niños. ____, por supuesto, había aceptado encantada la propuesta.

Logró encontrar la llave en el preciso momento en que una de las bolsas se le cayó de las manos para estrellarse en el suelo.

Tu: Han debido de ser los huevos —gruñó entre dientes.

TOP: ¿Otra fiesta echada a perder? —pronunció una voz masculina a su espalda.

El instinto le dijo a ____ que aquella voz tan sexy pertenecía a su nuevo vecino. Cerró los ojos, presa de una sensación que ya había experimentado con anterioridad cuando lo vio por primera vez desde la ventana de su apartamento, mientras descargaba sus cosas del maletero de su Mustang negro. Su vecino, Paul Biggs, agente de inversiones, se había marchado de viaje de negocios después de advertirle que, durante su ausencia, un nuevo inquilino ocuparía su apartamento del otro lado del pasillo. Y su nuevo vecino había resultado ser un hombre terriblemente sexy, con sus vaqueros ajustados y su camiseta desteñida que dejaba traslucir un torso maravillosamente esculpido.

Armándose de valor para enfrentar aquel primer encuentro, ____ dejó el resto de sus bolsas en el suelo y se volvió. Y aunque ya lo había atisbado una vez por la ventana, de lejos, e incluso le había sacado un par de fotos, descubrió que aquello no tenía nada que ver con la experiencia de verlo de cerca. Estaba apoyado en la pared, cuyo color gris contrastaba con su cabello negro y brillante, que parecía suplicar a gritos que lo acariciaran…

Capitulo 3



TOP: Muy ingenioso —comentó—. Pero supongo que se habrá dado cuenta de que ya tengo una casa donde vivir, Emma.

Emma: Por supuesto —la anciana esbozó una mueca, como si fuera tardado en comprender. Luego, sin previo aviso, le tomó una mano mirándolo con una tácita plegaria en los ojos que lo conmovió todavía más—. Necesito saber que ____ está a salvo, satisfecha y realizada, antes de que me muera. Y usted sólo puede averiguarlo si se acerca lo suficiente a ella y lo comprueba por sí mismo. Tengo entendido que es usted es el mejor.

Sabía que lo estaba manipulando descaradamente, pero aun sí no podía negarse. Además, sus motivos le parecían tan sinceros y tan puros que tenía por fuerza que aceptar. ¿Qué daño podía suponer para nadie que llegara a intimar con aquella joven lo suficiente como para asegurarle a su abuela que todo estaba en orden? Podría darle a aquella anciana la tranquilidad de espíritu que necesitaba, y conseguir al mismo tiempo el dinero para la atención requerida por su madre.

Emma: ¿Y bien? —inquirió Emma.

Choi miró la fotografía una vez más. Diablos, si se había dejado impresionar por una simple foto… ¡sólo el cielo sabía cómo reaccionaría cuando la viera en carne y hueso! Emma le dio una cariñosa palmadita en la rodilla.

Emma: Tranquilo. Todos los hombres reaccionan así cada vez que la ven.

Choi se preguntó si supuestamente le habría dicho aquello para que se sintiera mejor.

Emma: Intuyo que podrá darse cuenta ahora de por qué ____ necesita que alguien vele por ella, sobre todo desde que vive sola y es más vulnerable que antes.

Choi dudaba que ____ fuera tan ingenua como la había pintado Emma. De todas formas, comprendía muy bien la preocupación de la anciana; más de lo que debería haber hecho con cualquier otro cliente y lo suficiente para empujarlo a apartarse del caso. Miró fijamente aquellos persuasivos ojos castaños, consciente de que no podía negarse.

El amor de Emma por ____ era una razón, a la que había que añadir la de sus propias necesidades económicas. Pero había otra más, un motivo mucho más elemental. Si se negaba, Emma contrataría a otro investigador privado para que se acercara a su nieta.

CAPITULO 2



En su profesión, Choi estaba acostumbrado a observar a mucha gente en la realidad y en fotografías. Estaba acostumbrado a formarse opiniones sobre las personas por pura intuición. Raramente se equivocaba en sus impresiones y nunca se dejaba engañar por una cara bonita. Y siempre había sido capaz de mantenerse distante. Hasta ahora. 

Aquella mujer era lo suficientemente bella como para abrumar sus sentidos y excitar su libido (deseo sexual). Sus ojos reflejaban una riqueza de sentimientos y de ocultos secretos que ansiaba desvelar. Aquella misión, que había estado a punto de rechazar, de repente se había convertido en otra que no podía resistir, que se imponía por sí misma.

Emma: Hace unos años _____ se trasladó a Nueva York —le informó Emma—. Ella siempre ha vivido de la cuenta que sus padres le abrieron nada más nacer. Siempre sin un trabajo permanente, sin una pareja estable —subrayó esas últimas palabras antes de mirar apreciativamente a Michael de arriba a abajo.

TOP: Pero… ¿qué le sucede ahora a _____ para que usted haya decidido contactar conmigo así, de repente?

Emma: Ha dejado de retirar dinero de su cuenta y ha decidido ganarse sola la vida.

TOP: A mí me parece que ésa es una decisión admirable —comentó TOP.

Emma: Bueno, claro que lo es. Fue así como la eduqué yo, al fin y al cabo: para que fuera una persona autónoma e independiente. Y lo logró, de sobra. Abandonó Hampshire para escapar al agobiante control de su padre, Edgar, que es mi hijo. Le llamamos «el juez», ya que ése es su oficio —se echó a reír, irónica—. Ese hombre no tiene ni idea de lo que significa una familia; en la suya, imparte justicia como si estuviera en un tribunal. Aunque tengo que admitir que, con el matrimonio de su otro hijo Logan y el bebé que acaba de tener, está aprendiendo un poco… Pero ______, de cualquier manera, no se ha quedado a contemplar sus progresos.

TOP: Entonces… ¿usted quiere que _____ vuelva a casa? —le preguntó Seung Hyun.

Emma: No si ella vive segura y feliz en Nueva York. Ya lo ve; eso es todo lo que me importa. Pero no me llega ninguna información de ella porque no me dice absolutamente nada —la anciana se pasó un dedo por los labios imitando el cierre de una cremallera—. Lo único que me dice es que está bien y que no tengo que preocuparme —de repente resopló de furia—. ¿Cómo puedo no preocuparme cuando va por ahí con una cámara colgada del cuello, prestando más atención a sus fotografías que a cualquier otra cosa?

TOP: Es una persona adulta —se sintió obligado a recordarle.

Emma: Las mujeres como ella son asaltadas todos los días en Nueva York. Ella jura y perjura que ha hecho un curso de autodefensa, como si eso bastara para tranquilizarme. Yo sé que me oculta cosas. Piensa que así yo, que soy ya muy vieja, estoy más tranquila. Pero se equivoca. No se da cuenta de que tenerme en la ignorancia es algo fatal para mi débil corazón.

Choi asintió, comprensivo. Su propio padre había muerto de un ataque cardíaco cuando él sólo tenía ocho años. Lo recordaba como un hombre bueno, con un corazón de oro. El problema era que ese corazón había sido tan débil que había muerto conduciendo a casa de regreso de su trabajo como director de un departamento comercial, no dejándole a su familia nada más que un poco de dinero en el banco y ningún seguro. Su madre se había visto entonces obligada a trabajar en lo único en que tenía experiencia: en actividades domésticas, sólo que en esa ocasión trabajando en las casas de los demás.

Emma: No se equivoque —añadió la anciana, devolviéndolo a la realidad—. Yo me alegro de que ____ esté por fin preparada para enfrentarse sola con el mundo. Eso le dará la oportunidad de divertirse y recuperar todo el tiempo que le hizo perder su padre, pero, al mismo tiempo, esa clase de libertad total y explosiva me asusta. A pesar de que está a punto de cumplir los treinta, ____ ha vivido protegida durante demasiado tiempo. Y yo la conozco. Ahora que ha decidido mantenerse firme, su orgullo no le permitirá llamarme a mí o a su hermano si llega a meterse en problemas. Necesito saber que se encuentra realmente bien.

Choi la miró conmovido. Era sencillamente imposible que le negara a aquella anciana la tranquilidad de espíritu de la que tan necesitada estaba. Su evidente amor por su nieta era lo que iba a sellar aquel acuerdo.

Emma: Me he tomado algunas pequeñas libertades —señaló ella, sonriendo— bajo la suposición de que iba a aceptar usted el caso…

TOP: ¿De qué libertades se trata, señora… —inquirió, y de inmediato se corrigió—Emma?

Emma: _____vive en Murray Hill, en un apartamento de una sola habitación de la Tercera Avenida. Después de una larga conversación con la propietaria, he conseguido reservar para usted el apartamento que está justo enfrente. Al parecer el hermano de la casera vive allí y durante el mes que viene estará fuera en viaje de negocios —su sonrisa se amplió—. Así que su buen amigo James Callahan se ha ofrecido, muy amablemente, a trasladarse a su apartamento para cuidárselo durante su ausencia —se inclinó para recoger de la mesa un juego de llaves, que hizo tintinear delante de sus ojos.

CAPITULO 1



Choi Seung Hyun miró con el ceño fruncido la taza de porcelana china servida en bandeja de plata que tenía delante de sí. Incapaz de introducir uno de sus largos dedos en el agujero del asa, alzó la delicada taza abarcándola con toda la mano. De no haber sido por su anciana anfitriona, no le habría importado lo más mínimo rechazar el té. Pero Emma Montgomery había anunciado que era la hora del té, y por lo que Choi había podido ver, no iba a conseguir sacarle ninguna información relevante mientras no hubiera compartido con ella aquel diario ritual.

Nunca había entendido a los ricos, y su experiencia con ellos jamás le había dejado una impresión positiva. Su madre se había ganado la vida fregando suelos y Choi, desde que era un niño, había sido muy consciente de lo mal que siempre la habían tratado. Tan pronto como pudo ganar por sí mismo algún dinero, había procurado alejarla de aquellas ingratas tareas y del abuso verbal que solía acompañarlas. Resultaba irónico.

A la mayor parte de los clientes que habían contratado sus servicios como investigador privado les sobraba el dinero. Y a Choi no le importaba cobrárselo con largueza. Con ese dinero no solo pagaba sus propias facturas, sino el coste de la plaza en el cómodo complejo residencial privado que le había regalado a su madre. Lo consideraba una especie de compensación por los muchos años de esfuerzo que le había dedicado.

La anciana que se hallaba frente a él era un cliente potencial. Se había puesto en contacto con Choi a través de una persona de su círculo social, para la cual había trabajado durante el año anterior. A primera vista, Emma Montgomery le parecía una persona tan tenaz como encantadora. Mientras que otros clientes intentaban esperar hasta el final del trabajo para pagarle.

Emma le había pagado el viaje y las dietas desde Corea del Sur a Hampshire, Massachusetts, solamente para que pudiera entrevistarse con ella.
Le había ofrecido además una suculenta cantidad que jamás antes nadie le había pagado por un solo caso, prometiéndole que cubriría enteramente sus gastos fueran los que fueran, sin hacerle preguntas. Y todo eso antes de explicarle para qué había requerido sus servicios.

Choi no solamente estaba intrigado, sino inclinado a aceptar.

El dinero que le había prometido le permitiría trasladar a su madre a una residencia en la que pudiera contar con atención individualizada. Dado el deterioro que estaba sufriendo en la vista ya no podía vivir sola, o al menos tendría que disponer de una ayuda constante. Si eso significaba transigir con manías como una hora fija para tomar el té con todo ese complicado ceremonial, lo soportaría encantado.

Miró a su anfitriona.

Aquellos penetrantes ojos castaños lo miraban a su vez por encima del borde de la taza, como diciéndole

«Espera, no tengas prisa».

Choi se resignó a alzar su taza para tomar otro sorbo

Emma: Mi nieta necesita alguien que la cuide —le informó de repente la anciana.

Choi estuvo a punto de atragantarse con el té, y de paso tirar la taza al suelo. No debía de haberla oído bien. ¿Le estaba ofreciendo todo ese dinero por atender a una niña?

TOP: ¿Perdón?

Emma: Quizá no me haya expresado bien. Mi nieta está en proceso de encontrarse a sí misma y necesita que alguien la vigile.

Choi dejó la taza sobre su plato, antes de que finalmente se le acabara por caer.

TOP: Creo que la han informado mal, señora Montgomery —hubiera o no dinero de por medio, no estaba dispuesto a ponerse a cuidar críos.

Emma: Llámeme Emma —le ofreció ella, sonriendo.

TOP: Emma. Soy un investigador privado, no un niñero. Por cierto, ¿qué edad tiene su nieta?

Emma recogió entonces un retrato de una mesa, y se lo enseñó. La mujer de la fotografía no era ninguna niña. Tenía el cabello rubio como la miel, unos cálidos ojos castaños y un rostro tan fino y delicado como la porcelana china que había estado a punto de tirar al suelo. Una oleada de deseo barrió a Choi, acelerándole el corazón.

Emma: Tiene casi treinta años y es una verdadera belleza, ¿no le parece? —le preguntó Emma, orgullosa.

TOP: Sí, —se movió incómodo en su asiento—… en efecto

SIPNOSIS



CUANDO EL INVESTIGADOR PRIVADO CHOI SEUNG HYUN ASUMIÓ EL ENCARGO DE VIGILAR Y PROTEGER A LA RICA HEREDERA _____ MONTGOMERY, CREYÓ QUE SERÍA UNA MISIÓN FÁCIL. PERO PRONTO DESCUBRIÓ QUE LA MARAVILLOSA ____ REPRESENTABA UNA SERIA AMENAZA PARA SU LIBIDO(DESEO SEXUAL). NO LE PREOCUPABA PODER MANTENERLA A SALVO DE CUALQUIER AMENAZA, PERO... ¿QUIÉN PODRÍA PROTEGERLA DE ÉL?