___ bajó la cámara y la dejó sobre la cómoda. Estaba sudando y el corazón le latía a toda velocidad, consecuencia tanto de haber estado observando a TOP como de sus cavilaciones sobre el día que se avecinaba. Se desperezó, arqueando la espalda; tenía algunos músculos doloridos después del ataque que había sufrido el día anterior. Se estremeció al recordarlo y decidió que debía recuperar el coraje. Era lo que se imponía.
No podía vivir en Nueva York con miedo a pasear por la ciudad, ni dejar de frecuentar el barrio donde había hecho algunas amistades y encontrado una mina de fotografías perfectas para el folleto de CHANCES. Tenía que volver a aquel barrio, y la primera vez pensaba hacerlo sin cámara. Necesitaba enfrentarse con el problema que tenía, no buscarse más. Y necesitaba ir sola.
Para cuando salió del edificio, TOP todavía tenía el coche lleno de jabón. Así que cuando pasara de largo saludándolo con la mano él no podría hacer nada para detenerla. Pero bastó una sola mirada para que todas sus intenciones se disolvieran como jabón en el agua.
Se había quitado la camisa y lo primero que vio fue su espalda desnuda. Los músculos de sus hombros se tensaban y distendían mientras fregaba el coche con un trapo. ___ no podía seguir caminando y alejarse de él, por mucho que quisiera hacerlo. TOP era un misterio debajo de su exterior de tipo duro. Le había dicho que trabajaba como investigador privado. Una enigmática profesión para un hombre enigmático, un hombre al que admiraba por su capacidad de regresar a los barrios deprimidos como aquél en el que se había criado. Se necesitaban agallas para volver a las raíces; ___ lo sabía muy bien, pues aun seguía huyendo de las suyas. Se detuvo detrás de él.
Tu: ¿Trabajando duro?
TOP se volvió, apoyando una mano en el espejo retrovisor.
TOP: No creo que a esto se le pueda llamar trabajar. Sólo estoy disfrutando de mi día libre.
Tu: Sé lo que quieres decir —hacía una mañana luminosa. ___ pensó que aunque había tenido intención de pasar su día libre haciendo fotos en el parque, también podía permitirse relajarse durante unas horas.
TOP: ¿Adónde vas?
___ sabía que le preocupaba que fuera al parque sola. Apreciaba su preocupación, pero no quería discutir. Además, ya había decidido aplazar su salida, así que alzó las manos a modo de burlona rendición.
Tu: A ningún sitio del que tengas tú que preocuparte —«por el momento», añadió para sí. Rodeó el coche, deslizando una mano por el guardabarros—. Buen trabajo. ¿Ya has empezado con el interior?
TOP: Aún no.
Tu: Permíteme que te ayude —le dijo, arremangándose la camiseta.
TOP: ¿Y tus manos? —le tomó una de ellas, y su cálido contacto la hizo estremecerse.
Tu: Llevo las vendas.
Seguía sin soltarle la mano. _____ no sabía si él era consciente de ello, pero ella sí. Y junto a las deliciosas sensaciones que le suscitaba, una ola de determinación se alzó en su pecho. Había pasado su infancia y adolescencia reprimiendo sus deseos para representar el papel de «chica buena». Pero finalmente había soltado amarras y, gracias a TOP, tenía la oportunidad de probar la experiencia de ser..«mala». Dado que aquella oportunidad tenía un límite de tres semanas, debía obrar con audacia. Así que aspiró profundamente y acarició con el pulgar la callosa palma de TOP.
TOP retiró la mano con un gesto de sorpresa, y se volvió luego hacia el coche.
TOP: Vale, ayúdame si quieres. Si es que estás segura de poder hacerlo.
Tu: Lo estoy.
TOP: Entonces a trabajar —le señaló el montón de artículos de limpieza que estaban en el suelo.
_____ se agachó para recoger un trapo seco y un frasco de líquido limpiador y subió al coche. Aunque había dejado la puerta abierta, se vio envuelta por el aroma de TOP, tan sexy y penetrante. La química sexual, algo que nunca antes había llegado a comprender, estaba funcionando. Y, como había llegado a ser habitual siempre que estaba cerca de él, empezó a arder por dentro.
¿Qué podría acabar con el rígido control de un hombre como TOP?, se preguntó mientras limpiaba el parabrisas. Se atrevió a mirarlo por la ventana y, para su diversión, lo sorprendió observándola. No era la primera vez que sucedía y, al cabo de algunos minutos, se dio cuenta de que tampoco fue la última. Finalmente bajó del coche.
Tu: Hace mucho calor. Todavía estamos en primavera, pero debe de hacer casi treinta grados.
TOP: Un día perfecto para lavar un coche —comentó desde el otro lado, donde estaba limpiando los tapacubos.
Tu: Aja. Una chica puede agarrar una buena sudada si no toma precauciones —haciendo acopio de coraje, se fue enrollando el borde de la camiseta para hacerse un nudo bajo los senos, como si fuera una especie de top—. Así está mejor —comentó, abanicándose con una mano.
TOP la miró detenidamente de arriba abajo, tal y como ella había esperado. Luego se quitó las gafas de sol.
tu: ¿Interesante? —le preguntó ___ con una sonrisa.
Vio que tensaba la mandíbula. Habría jurado incluso que aquel rígido control suyo se estaba resquebrajando.TOP aspiró profundamente.

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