lunes, 17 de junio de 2013

Capitulo 11

___ le entregó las llaves a TOP para que abriera la puerta del apartamento. Estaba demasiado cansada para hacerlo ella y, además, le escocían terriblemente las magulladuras que tenía en las palmas de las manos. No estaba preparada para analizar detenidamente la prueba que había tenido que pasar ese día: el asalto del que había sido víctima antes de que TOP ahuyentara a su agresor. De repente recordó la amenaza que había recibido: «Mantente alejada de ese barrio, o de cualquier otra». Cuadró los hombros. No iba a ceder a ninguna amenaza sólo porque se hubiera llevado un susto de muerte.

____ procedía de una familia compuesta por personas voluntariosas que lograban lo que se proponían, costara lo que costara. Esa tal vez fuera su única virtud. Decidió que, después de curarse esos arañazos, se desembarazaría de TOP. Su fuerte presencia la tentaba a apoyarse demasiado en él, a perder la independencia que había empezado a ganarse a pulso. TOP entró y se hizo a un lado para dejarla pasar. Estaba despeinado y hacía bastante que no pisaba una peluquería, pero aun así seguía siendo el hombre más guapo que había conocido en su vida… Al diablo con su independencia. Apoyarse en TOP no le haría ningún daño. De hecho, eso era algo que probablemente le encantaría, y evidentemente la compañía de TOP hacía parecer mucho menos real la amenaza de peligro.

Tu: Puedes dejar las llaves y la cámara encima de esa estantería.

TOP: Tienes que curarte esas heridas —al ver que asentía, le preguntó—: ¿Dónde tienes el antiséptico?

Que alguien cuidara de esa forma de ella era una novedosa experiencia, lo cual probablemente aumentaba su atractivo. A excepción de su abuela, nadie de su familia la había hecho sentirse querida y valorada por lo que era. Su madre lo había intentado, pero siempre había fracasado por la intervención de su padre. Y salvo su hermano Logan, ningún hombre de su familia la había hecho sentirse mimada o apreciada. De hecho, su padre, con sus imposibles exigencias y expectativas, había conseguido rebajarle la autoestima e incrementar su inseguridad. Pero TOP la había ayudado a levantarse y la había llevado hasta su coche, haciéndola sentirse a salvo, segura. Después de haberlo visto con los chicos en el parque y de la preocupación que le había demostrado, ahora estaba segura de que no solamente se sentía atraída hacia él desde un punto de vista sexual. TOP le suscitaba una inmensa gama de sentimientos, y ninguno de ellos platónico: todos eran bien sólidos y reales.

TOP: ¿___? El antiséptico.

Tu: Está en la cocina. En el armario, a la izquierda del microondas.

TOP rebuscó en el armario y encontró un frasco de antiséptico para los arañazos, algodón, pomada con antibiótico y un curioso paquete de vendas, que examinó con atención

TOP: ¿Vendas para niños? ¿De colores y con dibujos? —inquirió, extrañado.

Tu: Bueno, tenía que comprar material de botiquín para casa y… —se ruborizó—… eso era lo único que tenían en la tienda.

TOP se echó a reír, suavizada de repente su expresión, y un delicioso hoyuelo se dibujó en su mejilla derecha. En un impulso, ___ extendió una mano para tocárselo. Sintió el tacto cálido de su piel, áspera por la barba de varios días. TOP suspiró profundamente y ella dejó caer la mano.

TOP: No juegues con fuego, ___. A no ser que quieras…

Tu: ¿Quemarme? —le sostuvo la mirada—. Admito que me gusta la idea. Siempre tuve que ser una niña buena, nunca crucé ninguna calle sin un adulto al lado y jamás jugaba con cerillas. Estoy harta de ser buena. Quiero jugar con fuego.

Algo en él la impulsaba a mostrarse atrevida, a perder el pudor: era un sentimiento muy placentero. TOP apoyó entonces delicadamente las manos en sus caderas. Y antes de que ella pudiera adivinar lo que pretendía, la alzó en vilo y la sentó en el mostrador de la cocina.

TOP: Primero vamos a ver esas manos y ese cuello.

___ sonrió.

tu: Sí

primero le permitiría que le curara las magulladuras. Así tendría oportunidad de preguntarle quién era y a qué se dedicaba. Se moría de curiosidad.

TOP: Enséñame las palmas de las manos —TOP necesitaba desesperadamente distraerse de la proposición tan tentadora como inocente que había recibido unos minutos antes.

___ hizo lo que le pedía. TOP se lavó antes las manos en el fregadero y le limpió cuidadosamente los arañazos con algodón empapado en antiséptico.

Tu: Se te dan bien estas cosas. ¿Tienes mucha práctica?

TOP reconoció aquel intento de ___ por distraerse del dolor que debía de estar sintiendo, al tiempo que procuraba sacarle alguna información.

TOP: No tuve hermanos pequeños a los que curar y cuidar, si es eso lo que me estás preguntando.

Con los pulgares le extendió cuidadosamente la pomada por las palmas de las manos. El impulso de besárselas resultó abrumador. Sentía la necesidad de envolverla en sus brazos y protegerla de todo daño: algo que no tenía nada que ver con el caso que le habían encargado…

Tu: ¿Qué me dices de los niños? —le preguntó ella.

Sorprendido por aquella pregunta tan directa, TOP le presionó una mano sin darse cuenta, arrancándole un gemido de protesta.

TOP: Perdona. ___, si quieres saber algo, sólo tienes que preguntármelo.

Tu: Supongo que tienes razón —reconoció, azorada.

TOP: Digamos que necesitas ensayar más tu talento para la investigación —rió él.
 

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