domingo, 19 de mayo de 2013

Capitulo 4



Choi sabía que, respecto a ____, no iba a poder confiar en sí mismo. Pero también sabía que por nada del mundo consentiría que otro investigador se hiciera cargo del caso.

En aquel instante ____ sentía correr la adrenalina por sus venas, una reacción natural después de haber pasado toda la tarde haciendo unas fotos que verdaderamente le habían llenado el alma. Al contrario de lo que le ocurría con su trabajo temporal en un estudio fotográfico especializado en retratos, disfrutaba plenamente del tiempo que pasaba en el parque. Incluso una parada de rutina en la esquina de la tienda de alimentación no había conseguido privarla de la excitación que sentía haciendo lo que más amaba. Y, si no se equivocaba en sus intuiciones, había hecho exactamente las fotos adecuadas. Perfectas.

Sujetó como pudo las bolsas de comida mientras sacaba las llaves del apartamento de un bolsillo de su poncho; tuvo algún problema para hacerlo, dada la cantidad de pliegues que tenía. Regalo de su querida abuela, aquel poncho le había permitido antaño ocultar su cámara al resto de su familia, que no había comprendido sus inclinaciones artísticas más de lo que la habían comprendido a ella. Había tenido que huir a una enorme ciudad como era Nueva York para poder estar sola, adquirir experiencia de la vida y descubrir a la verdadera _____ Montgomery. Sus gustos, sus metas, su futuro. Pero, irónicamente, esa decisión de irse a vivir sola no la había ayudado a cumplir sus objetivos. Había terminado viviendo de la cuenta personal que le habían abierto desde que era niña, sin dejar de esforzarse por emular a su familia porque, inconscientemente, había buscado una aprobación que jamás recibiría.

Sólo cuando su hermano Logan se casó, recientemente, con la mujer más pragmática y realista que había conocido en toda su vida, ____ tomó conciencia de que lo que ella realmente quería era lo mismo que su hermano: una vida de su propia elección.

Una vez más la ironía entraba en escena. Aunque ____ se había separado del selecto club al que siempre había pertenecido, había seguido manteniendo el contacto con sus amigos más cercanos. Como por ejemplo Cara Hill, una mujer a la que ____ quería tanto como respetaba por su incansable trabajo en CHANCES, organización solidaria que trabajaba con niños en situaciones desfavorecidas. Actualmente estaba elaborando un folleto explicativo, y había conseguido suscitar el interés de una revista de gran tirada para sensibilizar a la gente sobre la problemática social de los niños que atendía su organización.

Conseguir respaldo financiero era su objetivo principal, y Cara había confiado en una fotógrafa desconocida, que no era otra que su amiga ____, para que capturara en sus instantáneas la triste realidad en la que se movían esos niños. ____, por supuesto, había aceptado encantada la propuesta.

Logró encontrar la llave en el preciso momento en que una de las bolsas se le cayó de las manos para estrellarse en el suelo.

Tu: Han debido de ser los huevos —gruñó entre dientes.

TOP: ¿Otra fiesta echada a perder? —pronunció una voz masculina a su espalda.

El instinto le dijo a ____ que aquella voz tan sexy pertenecía a su nuevo vecino. Cerró los ojos, presa de una sensación que ya había experimentado con anterioridad cuando lo vio por primera vez desde la ventana de su apartamento, mientras descargaba sus cosas del maletero de su Mustang negro. Su vecino, Paul Biggs, agente de inversiones, se había marchado de viaje de negocios después de advertirle que, durante su ausencia, un nuevo inquilino ocuparía su apartamento del otro lado del pasillo. Y su nuevo vecino había resultado ser un hombre terriblemente sexy, con sus vaqueros ajustados y su camiseta desteñida que dejaba traslucir un torso maravillosamente esculpido.

Armándose de valor para enfrentar aquel primer encuentro, ____ dejó el resto de sus bolsas en el suelo y se volvió. Y aunque ya lo había atisbado una vez por la ventana, de lejos, e incluso le había sacado un par de fotos, descubrió que aquello no tenía nada que ver con la experiencia de verlo de cerca. Estaba apoyado en la pared, cuyo color gris contrastaba con su cabello negro y brillante, que parecía suplicar a gritos que lo acariciaran…

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