Tu: ¿Te vas a alguna parte?
Al oír el dulce sonido de la voz de ______, se volvió rápidamente. Vio que llevaba unos vaqueros cortos y una camiseta. Pero se había anudado los faldones de la camiseta entre sus senos, como había hecho el otro día, descubriendo su vientre plano y acentuando sus curvas. La boca se le quedó seca al mirarla.
Tu: Te he preguntado si te vas a alguna parte —insistió, cruzando los brazos sobre el pecho.
No estaba seguro de si pretendía ser provocativa, pero el efecto era el mismo.
TOP: Me iba a casa.
Tu: Ah. Nunca me dijiste dónde estaba tu casa.
TOP: En The Village —no tenía ningún deseo de charlar de cosas insustanciales con ella como si fueran dos desconocidos. El hecho de estar frente a ____ y no ser capaz de tocarla le recordaba sus numerosos errores, y lo que podría haber sido su relación si no los hubiera cometido. Así que se volvió hacia el coche, alejándose de ella y de los recuerdos que le evocaba… hasta que ______ lo agarró de la muñeca.
Tu: ¿Huyendo otra vez?
TOP reconoció el desafío de su voz. Si ____ quería retrasar su marcha, algo tendría que decirle. Y él pretendía quedarse y escuchar hasta la última palabra. El habitual flujo de gente seguía entrando y saliendo del edificio
TOP: ¿Y si hablamos de esto en un lugar más… discreto? —bromeó, repitiendo la misma pregunta que le había hecho el día en que _____ le estuvo ayudando a lavar el coche.
Tu: Claro —respondió con una sonrisa, y se volvió ágilmente para subir al coche, agitando su graciosa cola de caballo. Fue un movimiento tan seductor que lo encendió todavía más. Aquélla era la _____ que le gustaba ver: feliz, alegre, radiante.
_____ abrió la puerta del coche, abatió el asiento del conductor y se instaló atrás. TOP se encontró con su mirada y sonrió antes de sentarse al volante y arrancar. Como era de esperar, salió del aparcamiento para rodear el edificio y detenerse en el callejón trasero, donde habían aparcado la otra vez. Más rápido de lo que hubiera creído posible, apagó el motor y se sentó atrás, a su lado.
Tu: Vaya, quizá estuviera equivocada —dijo ella—. Tal vez no estabas huyendo de nuevo, después de todo —en sus ojos había un brillo mezclado de esperanza e incertidumbre.
TOP le deslizó un dedo bajo la barbilla para obligarla suavemente a que lo mirara.
TOP: No más juegos, _____. Estoy aquí y no me voy a ir a ninguna parte. No hasta que me hayas dicho lo que tienes que decirme, y quizá ni siquiera lo haga después.
Tu: Entiendo —asintió. La voz le temblaba ligeramente.
Ansiando borrar esa expresión de vulnerabilidad de su rostro, se acercó todavía más a ella.
TOP: Ya me tienes solo para ti, princesa. Y ahora, ¿qué es lo que vas a hacer conmigo? —el pulso se le aceleró tanto que por un instante creyó que ______ también podría oírlo.
Tu: ¿Hablabas en serio cuando me dijiste que tú no te comprometías con nadie?
Su pregunta la tomó por sorpresa.
TOP: Hablaba en serio en aquel entonces. Pero no sabía que yo…
Tu: ¿No sabías que tú qué? Te amo, TOP♥, y ése es un sentimiento demasiado intenso como para que lo sienta uno solo —le confesó, y se quedó sentada muy quieta, absolutamente inmóvil, con los ojos muy abiertos.
Hasta ese momento no fue consciente TOP de la desesperación con que había ansiado escuchar aquellas palabras. Ahora que lo había hecho, era como si el mundo hubiera recobrado su sentido.
TOP: No sabía que yo también me había enamorado de ti —sacudió la cabeza—. Sí, me enamoré. En lo más profundo de mi ser lo supe nada más verte en aquella foto. Pero no podía permitirme sentir esas cosas, al igual que no podía permitirme revelarte la verdad. Pero debí haberlo hecho. Porque desde el principio tú fuiste mucho más importante para mí que este maldito caso, que Emma, incluso más que mi madre. Y eso ya es decir mucho.
Le acarició los labios con los suyos. Fue el tacto levísimo de una pluma, un pequeño beso de consuelo que bastaba sin embargo para excitarlos, para hacerlos desear mucho más.
tu: Hablando de tu madre, tienes que aceptar el dinero de Emma. Y no me discutas esto si no quieres que te vuelva a hacer pasar un mal trago. Y otra cosa: ¿cuándo voy a conocerla?
_____ contuvo el aliento y esperó. No cabía ya ocultar nada. Había vencido su propio miedo pero todavía no sabía si podría retirarse con el corazón intacto. Lo esperaba, pero necesitaba una prueba.
La tuvo cuando TOP la levantó en vilo y la sentó en su regazo, tal y como había hecho aquel día. _____ se acomodó debidamente sobre sus muslos y en seguida sintió la fuerza de su erección presionando entre sus piernas, excitándola.
TOP: Antes tenemos que arreglar algunas cosas.
Tu: Supongo entonces que no te irás a ninguna parte.
TOP: Corazón, nada ni nadie podría separarme de ti. Ni ahora ni nunca —se inclinó hacia ella para enjugarle una lágrima.
Tu: Eso me hace muy feliz.
TOP: ¿Siempre lloras cuando eres feliz?
_____ se echó a reír.
Tu: Quédate por aquí y lo comprobarás…

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