Miró por la ventana una vez más. TOP estaba hablando con el portero. Con la cadera apoyada en el Mustang, vestido con su vieja camiseta sin mangas, parecía el «chico malo» del que se había enamorado.
Emma: No es el engaño del que él te hizo víctima lo que te impide bajar ahora mismo a buscarlo, ¿verdad? —le preguntó Emma—. Logan y tú son iguales. Nunca llegué a darles unos azotes, a pesar de que bien se los merecían —un malicioso brillo fulguró en sus ojos—. Pero ése quizá fuera un buen castigo para tu TOP…
_____ no pudo evitar reírse, a pesar del dolor que sentía.
Tu: En efecto, abuela. No es esa mentira lo que me retiene.
Lo había superado la noche anterior. Yaciendo despierta en la oscuridad, recordando el tiempo que TOP y ella habían pasado juntos, rememorando sus caricias. _____ sabía en lo más profundo de su corazón que seguía siendo el hombre decente y honesto que ella había creído que era. Un hombre con demasiadas responsabilidades y con demasiada gente a la que dar cuenta de sus actos.
Emma lo había colocado en una posición insostenible: ya se lo había hecho antes a Logan y a Catherine. Pero Emma no se había dado cuenta de que TOP tenía una madre enferma que anteponer a sus propios sentimientos. A la luz del día, _____ podía incluso respetar su decisión de guardar silencio con tal de asegurar la salud y el bienestar de su madre.
También recordaba la intimidad que habían compartido, y mientras ella le había entregado su cuerpo, también le había dado su corazón. El problema era que TOP no había sentido lo mismo.
Tu: Él no me quiere, abuela. Sólo se divirtió conmigo. Me aprecia, pero no me ama.
Emma: ¿Y cómo sabes eso? ¿Cómo puedes estar tan segura?
_____ se tragó el nudo de emoción que sentía en la garganta.
Tu: Porque sabe que lo amo, y él no me ha dicho lo mismo.
Pero se dio cuenta de que, realmente, ella tampoco se lo había dicho. El corazón empezó a latirle acelerado en el pecho. Emma arqueó una ceja, un gesto con el que ______ se había familiarizado con los años. Un gesto que significaba que su abuela tenía todas las respuestas, mientras que _____ o Logan o quien fuera no tenían ninguna.
Emma: ¿Desde cuándo los hombres expresan sus sentimientos con palabras? —inquirió Emma.
Tu: Es verdad — _____ miró otra vez por la ventana. TOP todavía seguía conversando con el portero. No lo había perdido… todavía. E incluso sin escuchar lo que Emma tenía que decirle, ya había puesto un pie fuera de la puerta… porque ella tampoco había puesto sus sentimientos en palabras, y ahora sabía por qué.
Era una cobarde. Podía dejar que TOP se marchara y culparlo por sus mentiras, o aceptar su explicación y actuar. Se prometió que, antes de que los regaños de su abuela le estallaran en la cara, le diría a TOP que lo amaba. Si aun así optaba por marcharse, ella se retiraría sin pronunciar una palabra más.
Emma: No todo el mundo se muestra tan abierto en expresar sus sentimientos como yo —pronunció Emma.
Tu: Es un buen eufemismo —rió _____.
Emma: Y no todo el mundo es tan frío e insensible como tu padre. Puede que nunca te haya dicho que te quiere, pero lo hace a su manera arrogante y prepotente de siempre. No lo disculpo por comportarse como un asno, pero es cierto que te quiere. Y si tú te enfrentaras a él, es posible que acabara reconociéndolo. O quizá no, y tú te quedarías frustrada y vulnerable. Tal y como te has sentido durante la mayor parte de tu vida.
_____ parpadeó para contener las lágrimas. Su abuela acababa de describir su mayor miedo: que TOP la rechazara de la misma manera que la habían rechazado sus padres. Por eso, en vez de ignorar la mentira, había dejado que se interpusiera entre ellos. Porque resultaba más fácil culpar a TOP que exponerse a un rechazo por su parte.
Pero gracias a TOP había descubierto a la mujer llamada ______ Montgomery. Había aprendido que tenía una innata sensualidad, una profunda capacidad para amar y un inmenso sentido de la honestidad. ¿Cómo podía exigirle la verdad a TOP cuando no estaba dispuesta a exigírsela a sí misma?
Emma: El sexo opuesto se caracteriza precisamente por reprimir sus sentimientos. Nunca los expresan por miedo a resultar heridos. Somos nosotras, las mujeres, quienes tenemos que dar el primer paso. ¿Dónde estaríamos ahora si Eva no hubiera mordido la manzana? Ciertamente no nos divertiríamos tanto, ¿verdad? —Emma le hizo un guiño a ______ —. Bueno, ¿qué estás esperando?
_____ abrazó emocionada a su abuela.
Tu: Tengo que irme.
Emma: Ya es hora.
Mientras _____ corría hacia la puerta, la voz de su abuela resonó a su espalda.
Emma: ¿Te dije ya que se niega a aceptar mi dinero?
______se echó a reír, sintiéndose más esperanzada que unos segundos antes, y salió al pasillo.

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