martes, 8 de abril de 2014

CAPITULO 41



Tu: ¿Viste mi foto? —_____ sacudió la cabeza—. No importa. Emma le ha estado enseñando mi foto a más hombres de los que puedo recordar. Continúa.
TOP: Desde el momento en que vi tu foto, quedé seducido. Me dije que debía retirarme, no aceptar el caso, pero no pude.
Tu: El dinero.
TOP: Mi madre, el dinero y tú. Los tres factores mezclados. Ahora mismo mi madre necesita más cuidados de los que yo puedo pagarle. Necesitaré aceptar un buen número de casos en poco tiempo, casos que normalmente no aceptaría, para poder financiarle una residencia con atención personalizada.
Inesperadamente, ______ le puso una mano en el brazo, haciéndolo estremecerse.
Tu: La quieres. Eso puedo comprenderlo.
TOP: No estoy seguro de que puedas. Creciste en una mansión. Yo crecí en el otro polo del espectro social. Sólo ahora puedo entender que, a pesar de la miseria, tuve suerte. Porque yo tuve amor y tú no —le cubrió la mano con la suya—. Tú tuviste que complacer en todo a tu padre, y aun así no conseguiste su amor. Un amor que te merecías, y que habría debido ser incondicional. Pero tenías dinero. Y criados — TOP suspiró profundamente—. Y mi madre fue uno de ellos. ¿Puedes imaginar lo que es eso? Una mujer que había pasado toda su vida trabajando en casa, de repente se encuentra sin dinero.
Así que tiene que hacer lo único que sabe: hacer de ama de casa para los otros. Y esos otros no eran tan generosos como suponía.
_____ sintió un escalofrío al recordar la actitud de su padre para con sus criados, recriminándoles siempre hasta el detalle más nimio.

TOP: Y yo siempre supe lo mal que la trataban —continuó —, y que ella lo soportaba todo para mantenerme. Pero hasta años después no pude hacer absolutamente nada por evitarlo.
_______ vislumbró el dolor que se dibujaba en sus rasgos y sintió una punzada de compasión tanto por él como por su madre, a pesar de que no la conocía. Comprendía su frustración cuando sólo había podido asistir al sufrimiento de su madre, sin poder hacer nada, impotente. Comprendía, también, que todo lo que ahora hacía era para compensar y remediar las cosas que no había sido capaz de cambiar en aquel entonces.
Pero aquello pertenecía al pasado, mientras que ______ era el presente. Y ella había sido la única que había pagado el desagravio de TOP.
Tu: Puedo entender por qué aceptaste el caso. Lo que no consigo entender es por qué, en el preciso instante en que nuestra relación se tornó tan íntima, no me lo contaste todo.
TOP: Ahí fue cuando se enredaron las cosas —se pasó una mano por el pelo—. Le había prometido a Emma absoluta discreción. Al haber aceptado el caso, mi ética profesional era lo primero. Sé que suena estúpido, pero es la verdad —al ver que seguía escuchándolo sin interrumpirlo, prosiguió—: También estaba lo del ataque y las amenazas. Si te hubiera contado que estaba trabajando para Emma, me habrías expulsado de tu vida. No me habrías permitido acercarme a ti lo suficiente para asegurarme de que estabas a salvo. Y no podía asumir un riesgo que afectaba a tu vida.
Tu: Porque Emma te estaba pagando para mantenerme a salvo.
TOP: ¡No! Porque me preocupabas demasiado para dejarte vagar por las calles sola y sin protección —replicó, suplicándole con los ojos que lo creyera.
______ lo miró fijamente, ansiando que la estrechara entre sus brazos y no la soltara nunca más. Pero por mucho que quisiera creerlo, no podía pasar por alto el hecho de que a TOP le habían pagado por el interés que había demostrado por su vida. En último término, había sido contratado por un miembro de su familia, al que por otra parte quería más que a nadie, para que durmiera con ella. Y eso dolía.

Tu: A ver si lo entiendo. No me lo dijiste porque le debías lealtad a Emma. Y porque querías protegerme de cualquier amenaza en la calle.
TOP: Así es.

_______ dio otra patada a la arena, sin importarle lanzarla contra los pies de TOP.

Tu: Pues no, no es así. Porque tú recibías dinero de mi abuela y tenías una responsabilidad hacia ella. Aceptaste el dinero para tu madre, con la que te sentías responsable. Tú, tu madre y mi abuela. Todos estabais en ese escenario… todos menos yo.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario