martes, 8 de abril de 2014

CAPITULO 39



TOP: ¿A qué ha venido eso?
Emma: Te pareces demasiado a Logan, maldita sea. No dejes que las cosas te sosieguen. Tienes que luchar por lo que quieres. Yo podría ayudarte y…
TOP: No, gracias. Puedo arreglármelas solo.

TOP dudaba que pudiera vencer en aquella empresa, pero definitivamente tendría un último cara a cara con _____ antes de verse expulsado de su vida. Al menos ella se merecía comprender los motivos de sus actos. Incluso aunque las explicaciones no consiguieran aliviar el dolor producido por su engaño. Se levantó del sofá.

TOP: ¿Puedo hacer algo por usted antes de que me vaya?
Emma lo miró con una expresión mezcla de preocupación y cariño.
Emma: Decirme que mi nieta está bien.
TOP: Está bien —le apretó una mano—. O al menos lo estaba hasta esta noche —se dijo que había llegado la hora de poner las cartas boca arriba—. No habrá ningún informe más, ni escrito ni oral.
Emma asintió, comprensiva.
Emma: Ya no quiero saber ningún detalle. Ahora comprendo lo equivocado que ha sido todo esto.
TOP: Me alegro, porque no podría suministrarle más informaciones sobre _____ y vivir al mismo tiempo en paz conmigo mismo. Pero sí puedo devolverle el dinero que me adelantó para esta misión y…
Emma: absurdo. Tú hiciste tu trabajo y yo siempre pago los servicios que contrato.

TOP se dijo que aquél era precisamente el problema. Si aceptaba el dinero de Emma, ______ nunca creería que el interés que había mostrado por ella había sido real, nada que ver con el apellido y la fortuna de los Montgomery. Corría incluso el riesgo de que no le creyera de todas formas.
Porque TOP había hecho realidad el mayor de sus miedos y probablemente había destrozado la autoestima que tanto trabajo le había costado adquirir. Hasta hacía poco había estado tan seguro de que volvería a su privilegiado estilo de vida, una vez agotado el carácter novedoso de su independencia… Pero ahora sabía que nunca abandonaría la vida que se había ganado a pulso. Una vida que él había amenazado con sus engaños.

Emma: Mira —insistió Emma—, no tiene sentido que sigamos discutiendo sobre esto. Ahora mismo tendrías que estar hablando con ______, así que te sugiero que salgas ya a buscarla.
TOP: Dígame antes una cosa.
Emma: ¿De qué se trata?
TOP: ¿Por qué ha aceptado, como futuro compañero de su nieta, a alguien que no pertenece a su mismo nivel social? ¿Alguien que no podría desagradar más al padre de _______?
Emma: Muy sencillo. Porque tú la haces feliz.

TOP se dijo que quizá había conseguido hacer eso una vez. Pero ya no. Aun así, le resultaba imposible enfadarse o disgustarse con Emma Montgomery por muchos trastornos que le hubiera causado. En lo más profundo de su ser abrigaba un corazón de oro.
Como _______. Y TOP había roto ese corazón. Sólo esperaba que pudiera deshacer parte del daño que le había infligido. Si no, dispondría del resto de su vida para lamentar las consecuencias

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