martes, 12 de noviembre de 2013

Capitulo 35



Tu: Por favor, compórtate un poco, abuela…

Emma: De acuerdo. Bueno, siéntense de una vez. ¿Me permitirán o no que disfrute de un joven amor como el vuestro?

TOP: Señora Montgomery…

Emma: Llámame Emma —lo interrumpió la anciana—. De verdad que me alegro muchísimo de verte aquí. Si le caes bien a mi nieta, con eso es suficiente para mí. _____, abre una botella de vino.

____ empezó a sospechar. Había contado con la aprobación de Emma, aunque sólo fuera por respeto al buen juicio de su nieta. Pero también había esperado que lo acribillara a preguntas antes de darle su pleno visto bueno.

Y la molestaba que su abuela se mostrara tan complaciente. No porque quisiera ver a TOP sometido a un proceso inquisitorial, sino porque no conseguía comprender por qué Emma no se mostraba más insistente e inquisitiva.

Tu: ¿Por qué no charláis un rato los dos y se conocen un poco mientras yo intento encontrar una botella de vino decente? —se le ocurrió que, quizá si los dejaba solos, Emma podría hablar con más libertad. Y quizá entonces desaparecería la molesta sensación que ella misma estaba sintiendo en el estómago.

Emma: Buena idea —asintió la anciana—. Toma asiento, TOP.

____ suspiró de alivio: todavía había esperanza para ella. TOP se sentó lentamente a su lado, como si estuviera a punto de enfrentarse a un pelotón de fusilamiento en vez de a una abuela de ochenta y cinco años.

Tu: No te dejes intimidar por ella, TOP —le aconsejó antes de desaparecer en la cocina.

_____ se dedicó a buscar una botella de vino en los armarios, sin éxito, y al cabo de un rato se levantó para echar un vistazo al salón por la puerta entreabierta. Emma y TOP ya se habían abismado en una conversación. Parecían dos conspiradores.

Sin saber por qué retornó la molestia que antes había sentido, a modo de mal presagio. Cuando volvió a reunirse con ellos, se hizo de repente el silencio. Un silencio tan extraño a un carácter como el de Emma que _____ sintió un estremecimiento.

Tu: No hay vino.

Emma se encogió de hombros.

TOP: Supongo que las dos tendrán que hablar de un montón de cosas, así que…

Pero _____ lo detuvo poniéndole una mano en el hombro.

Tu: Por favor, no te vayas.

TOP se vio nuevamente obligado a sentarse con Emma.

TOP: Tu abuela me ha dicho que en alguna ocasión le gustaría ver mi Mustang.

Tu: ¿Ah, sí?

Emma: Sí. Adoro los coches antiguos.

_____ entrecerró los ojos, sospechando de inmediato.

Tu: ¿Desde cuándo? A ti te gustan los nuevos, último modelo. Cuanto más rápido, mejor. ¿No es eso lo que dijiste cundo el juez se negó a jubilar su viejo Lincoln? Le dijiste que podía enterrarse en él —musitó.

Emma: Bueno, sí, pero tu padre es un papanatas. El coche de TOP sí que debe de tener carácter, y…

Tu: Si apenas conoces a TOP, ¿cómo puedes decir una cosa así? —con las manos en las caderas, se encaró con su abuela—. Desde que entró por esa puerta, todavía no le has hecho ni una sola pregunta indiscreta. Eso no encaja para nada contigo, porque lo haces incluso con la gente a la que conoces bien. Tú no conoces a TOP, así que debería ser pasto de tus preguntas y… —de repente se interrumpió.

Se quedó helada. Recordó de pronto las técnicas casamenteras que su abuela había utilizado con Cat y Logan. Imposible. Su abuela y TOP no podían conocerse de antes.

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