martes, 12 de noviembre de 2013

Capitulo 32



_____ salió a toda velocidad del estudio. No sabía por qué, pero sentía la imperiosa necesidad de volver a casa… casi como temiendo que no estuviera TOP si no se daba la prisa suficiente. Así que corrió, prometiéndose que tan pronto como lo viera, tan pronto como lo tuviera delante, pronunciaría aquellas dos palabras que temían la mayoría de los hombres. La palabra con la que ella misma temía ahuyentarlo.
Sin embargo, no estaba dispuesta a dejarse llevar por el miedo. Antes de conocer a TOP, había querido salir de su caparazón, de la protección y de la falsa seguridad que le habían ofrecido el apellido y el dinero de los Montgomery. Se había despojado de todas aquellas trampas, pero hasta que se encontró con TOP no llegó a descubrir la esencia de la mujer que llevaba dentro. A ____ Montgomery no le impresionaban ni la posición social ni el dinero, así como tampoco se dejaba influir por las apariencias. Le interesaba más lo que había en el corazón de una persona que lo que llevaba en su cartera, y era la sinceridad lo que valoraba por encima de todo.
Si encontraba tan atractivo a TOP no era sólo por su inherente sensualidad, aunque tenía que admitir que era su apariencia lo que le había deslumbrado al principio. TOP representaba la antítesis de todo aquello con lo que había crecido… porque era un hombre abierto, honesto y verdadero. Incluso cuando le había confesado su aversión al compromiso, había confiado lo suficiente en ella como para decirle la verdad.
Y antes de nada, lo que ____ le debía era precisamente la verdad. Lo amaba y tenía toda la intención de revelarle sus verdaderos sentimientos. Incluso aunque eso le costara perderlo para siempre.
Entró en su apartamento, sorprendida al encontrar la puerta abierta.

Tu: ¿TOP? —aunque le había dejado su llave para que recogiera el equipo de Marcus, no podía imaginárselo siendo tan poco cuidadoso como para dejar el apartamento abierto—. ¿Todavía sigues aquí?

****: ¿Qué, si sigo todavía aquí? Acabo de llegar ahora mismo. Ha sido el viaje más largo del mundo. Por supuesto, si tu padre no me hubiera retirado el carné de conducir, a mis ochenta y cinco años, habría conducido yo. Imagínate lo aburrido que es estar tres horas sentada en una limusina mientras el chófer va a noventa todo el rato.

Tu: ¿Abuela? —inquirió _____, corriendo hacia el salón.

Emma: ¿Qué otra persona tiene la llave de tu apartamento? —le preguntó Emma, de pie en el centro de la habitación, con los brazos bien abiertos.

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