Emma: No pensaba dejar pasar otro cumpleaños tuyo sin visitarte —la miró de cerca, examinándola con atención—. Estás preciosa. Te haría falta engordar un poco, pero sigues siendo la ____ de siempre.
Observó a su vez a su abuela, admirada.
Emma seguía conservando su majestuosa y hermosa apariencia de siempre, con su cabello blanco recogido y su elegante vestido de diseño, inmaculado a pesar del largo viaje a Nueva York.
Tu: Tienes un aspecto maravilloso, abuela.
Emma: Pues claro que sí —sonrió la anciana—. Y puedes dar gracias a Dios de que tú lleves mis genes. Pero estás eludiendo mi pregunta, jovencita. ¿Quién más tiene la llave de tu apartamento?
_____ tomó a su abuela de la mano y la llevó a sentarse al sofá.
Tu: Tenemos que hablar de un montón de cosas —de repente aquellos meses de silencio le parecieron una carga, y ansió desahogarse con la única persona con la que podía hacerlo.
Emma no le echaría nada en cara, porque ella misma la había educado para ser independiente y tomar sus propias decisiones. Pero cuando conociera a TOP, a buen seguro que lo sometería a una especie de proceso inquisitorial. ____ esperaba o bien poder advertir antes a TOP, o bien poner a su abuela sobre antecedentes para reducir el impacto de su interrogatorio.
Tu: Hay un hombre de por medio —empezó a decir ____, decidida a no ocultarle nada—. Le amo.
Como si hubiera sido a propósito, en aquel momento se oyeron unos golpes en la puerta, seguidos del ruido de una llave en la cerradura. Era TOP. Aquél era el momento menos oportuno de todos. No había tenido tiempo de informar a Emma de lo más básico, ni de poner a TOP sobre aviso.
Emma: Supongo que es él, ¿no? —inquirió Emma.
Tu: Pues sí, y procura comportarte, por favor — ____ sabía que, cuando quería, Emma podía ser la interlocutora más desagradable del mundo.
Emma: Yo siempre me comporto. ¿Se trata del vecino que conoció tu hermano?
Tu: Sí —se apresuró a responder ____. Sólo esperaba que su hermano hubiera sido discreto.
TOP: ¿_____? —La voz de TOP resonó en el apartamento, mientras se acercaban sus pasos—. Tenemos que hablar.
Emma: Parece que todo el mundo aquí necesita hablar —comentó la anciana con una carcajada.
Tu: Sssshhh — ____apretó los dientes. Aunque no podía estar más contenta de ver a su abuela, estaba empezando a lamentar aquella sorpresiva visita.

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