Tu: ¡TOP! —gritó su nombre, alzando las caderas.
Una inmensa satisfacción asomó a sus ojos un instante antes de agarrarla de los hombros para hundirse nuevamente en ella. A partir de entonces nada pudo detener el clímax que tanto habían estado demorando. Mientras se movía en interior, hacia dentro y hacia fuera, cada embate la hacía sentir más, ansiar más… Hasta que el orgasmo estalló como una explosión, destrozando todo aquello que creía seguro y fiable y dejándola más expuesta y vulnerable que nunca.
Pero no estaba sola. TOP estaba con ella, estrechándola entre sus brazos y alcanzando su propio orgasmo en aquel preciso instante, con igual intensidad que el suyo. Cuando las convulsiones de ____ empezaron a atenuarse, sin desaparecer por completo, TOP le apartó el cabello de la cara y la besó en los labios. No fue un beso suave ni tierno, sino posesivo y exigente que la emocionó hasta hacerla llorar.
Finalmente se derrumbó en sus brazos, tan agotado como ella.
TOP: Feliz cumpleaños, ____ —le murmuró al oído.
«Te amo», pensó ella, pero se guardó aquellas dos palabras en lo más profundo de su corazón, intuyendo que TOP no querría escucharlas.
TOP desató los nudos de los pañuelos, liberándola. Le dio un masaje en cada muñeca, dándose cuenta por primera vez de la magnitud de la confianza que ____ había depositado en él. ____ valoraba sobre todas las cosas su independencia y su libertad, y aun así le había permitido que le hiciera aquello… sin hacerle preguntas.
TOP: ¿Estás bien?
Tu: Nunca he estado mejor —se acurrucó en su regazo.
TOP se relajó, lleno de una felicidad tan inmensa que le daba miedo. El, un hombre que no necesitaba a nadie, necesitaba a aquella mujer tanto como el oxígeno para respirar. No era algo fácil de admitir. Y no veía ninguna solución a la vista… excepto la verdad. Y eso era algo que todavía no estaba preparado para revelar. No mientras no hubiera arreglado antes algunas cosas, y celebrado el cumpleaños que le había prometido a ____: un cumpleaños que nunca olvidaría… por buenos motivos, y no malos.
TOP: ____, tenemos que hablar.
Tu: No es necesario hablar —deslizó una mano por su vientre plano, descendiendo cada vez más.
Su erección parecía estar conforme con ella. De nuevo volvía a desearla.
TOP: No cuando se trata de tu seguridad. Hoy has corrido un gran riesgo. Un riesgo enorme.
Tu: Tienes razón. Lamento haberte preocupado tanto y te agradezco que fueras a buscarme. ¿Sabes? He pensado mucho últimamente. Me he liberado de mi familia, del dinero y de los compromisos que entrañaba. Para conseguirlo, necesitaba demostrarme a mí misma que podía ser independiente. Lo único que lamento es haberte asustado a ti en el proceso.
TOP: Bueno, supongo que eso puedo perdonártelo —bromeó, besándola en el pelo.

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