TOP: Porque me estás distrayendo con esas manos tuyas, y ha llegado la hora de que descubras lo que significa sentirse absolutamente indefenso… como me sentí yo cuando te fuiste hoy al parque.
Se había preocupado terriblemente. Habría sido capaz de cortarse un brazo con tal de que nada le sucediera. El único motivo por el cual todavía no se lo había echado en cara no era otro que aquella inesperada celebración de cumpleaños. Se estiró a un lado para abrir el cajón de la mesilla y sacar el par de pañuelos de cuello que había guardado allí antes.
____ abrió mucho los ojos, pero no protestó. De hecho, parecía estar gozando de cada instante. TOP le alzó una muñeca y empezó a hacerle un ligero masaje con las dos manos.
TOP: Quiero que me des el visto bueno para hacer esto.
Tu: Te lo doy.
Casi podía leerle el pensamiento, y de repente ansió poder ser todo aquello que ella creía que era. Ató la punta de un pañuelo a una de las barras de la cabecera de bronce y le aseguró la otra a la muñeca, antes de hacer lo mismo con la otra mano.
TOP: ¿Estás cómoda?
Tu: Excitada —murmuró.
TOP: De eso se trata.
Al mirarlo, comprendió que le estaba diciendo la verdad. No había ninguna otra persona en el mundo en quien confiara tanto como para entregarle su cuerpo, su corazón y su alma. Con las manos atadas de aquella forma, nunca se había sentido más vulnerable ante nadie. Ni más excitada.
Tu: Necesito que hagas algo por mí.
TOP: Me temo que no estás en situación de pedir favores —repuso con una sonrisa.
Tu: Desnúdate. Una vez que estemos los dos desnudos, podrás hacer conmigo lo que desees.
TOP se desabrochó el botón superior de la camisa y se la sacó limpiamente por encima de la cabeza para dejarla caer al suelo. Los pantalones siguieron el mismo camino, de modo que finalmente quedó ante ella completamente desnudo. Desnudo y excitado.
Tu: ¿No llevas ropa interior?
TOP: Sé de cierta persona que me ha mantenido demasiado ocupado como para ponerme a pensar en cosas tan básicas como lavar la ropa.
____ se echó a reír, pero no podía apartar la mirada de su erección. Aunque habían hecho el amor más de una vez, su tamaño y fortaleza seguían asombrándola. Los pezones se le endurecían, y su sexo comenzó a humedecerse. No había nada que pudiera hacer para esconder aquellas femeninas reacciones a su mirada, en el caso de que hubiera querido hacerlo. Y no quería porque abrirse a él de todas las formas imaginables era su única oportunidad de retenerlo junto a sí cuando todo terminara.
Se había preocupado terriblemente. Habría sido capaz de cortarse un brazo con tal de que nada le sucediera. El único motivo por el cual todavía no se lo había echado en cara no era otro que aquella inesperada celebración de cumpleaños. Se estiró a un lado para abrir el cajón de la mesilla y sacar el par de pañuelos de cuello que había guardado allí antes.
____ abrió mucho los ojos, pero no protestó. De hecho, parecía estar gozando de cada instante. TOP le alzó una muñeca y empezó a hacerle un ligero masaje con las dos manos.
TOP: Quiero que me des el visto bueno para hacer esto.
Tu: Te lo doy.
Casi podía leerle el pensamiento, y de repente ansió poder ser todo aquello que ella creía que era. Ató la punta de un pañuelo a una de las barras de la cabecera de bronce y le aseguró la otra a la muñeca, antes de hacer lo mismo con la otra mano.
TOP: ¿Estás cómoda?
Tu: Excitada —murmuró.
TOP: De eso se trata.
Al mirarlo, comprendió que le estaba diciendo la verdad. No había ninguna otra persona en el mundo en quien confiara tanto como para entregarle su cuerpo, su corazón y su alma. Con las manos atadas de aquella forma, nunca se había sentido más vulnerable ante nadie. Ni más excitada.
Tu: Necesito que hagas algo por mí.
TOP: Me temo que no estás en situación de pedir favores —repuso con una sonrisa.
Tu: Desnúdate. Una vez que estemos los dos desnudos, podrás hacer conmigo lo que desees.
TOP se desabrochó el botón superior de la camisa y se la sacó limpiamente por encima de la cabeza para dejarla caer al suelo. Los pantalones siguieron el mismo camino, de modo que finalmente quedó ante ella completamente desnudo. Desnudo y excitado.
Tu: ¿No llevas ropa interior?
TOP: Sé de cierta persona que me ha mantenido demasiado ocupado como para ponerme a pensar en cosas tan básicas como lavar la ropa.
____ se echó a reír, pero no podía apartar la mirada de su erección. Aunque habían hecho el amor más de una vez, su tamaño y fortaleza seguían asombrándola. Los pezones se le endurecían, y su sexo comenzó a humedecerse. No había nada que pudiera hacer para esconder aquellas femeninas reacciones a su mirada, en el caso de que hubiera querido hacerlo. Y no quería porque abrirse a él de todas las formas imaginables era su única oportunidad de retenerlo junto a sí cuando todo terminara.

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