domingo, 29 de septiembre de 2013

Capitulo 24

TOP: Tenías razón. Sí que puedo —pronunció, levantándola de la camilla para tumbarla en la cama—. Dado que no me enteré hasta esta mañana de que era tu cumpleaños, no he tenido tiempo de prepararme. No quiero que te lleves una decepción.
Sabía que su tiempo de estar juntos tenía que llegar a su fin, pero se negaba a renunciar a ____ sin oponer resistencia. Por el momento no había nada que pudiera hacer para evitarlo; sin embargo, lo primero que haría al día siguiente sería desenredar aquel cúmulo de mentiras. Mientras tanto, se concentraría en ella con la esperanza de que algún día llegara a perdonarlo. Y de que pudiera existir un futuro para su relación.
Tu: Tú nunca podrías decepcionarme.
Si supiera lo muy falsa que era aquella frase… TOP tuvo que obligarse a dejar de pensar en sus propias mentiras. Los grandes ojos castaños de ____ buscaron su mirada, llenos de emoción y necesidad, cautivándolo.
Tu: No quiero regalos. Sólo te quiero a ti.
TOP: Entonces estábamos pensando en lo mismo, corazón —porque lo que le tenía reservado era un regalo procedente de lo más profundo de su ser—. Pero necesito tu cooperación. Y también tu confianza.
Tu: La tienes —declaró sin vacilar.
«Así de fácil», pensó TOP. «Y así de complicado». Estaba a punto de demostrarle lo que se sentía al perder el control… de la misma manera que ella le había hecho perder el suyo. Se inclinó para besarla ligeramente en los labios, y ____ le echó los brazos al cuello, atrayéndolo hacia sí.
TOP: No, no —pronunció, apartándole las manos y colocándoselas a los costados.
____lo miró curiosa. TOP le abrió la sábana en la que todavía seguía envuelta, desnudándola por delante y revelando sus senos a su hambrienta mirada. Quería que no olvidara jamás ese cumpleaños. Comenzó a lamerle un pezón, humedeciéndole la punta y la aureola. Olía y sabía tan maravillosamente bien… Sólo el hecho de concentrarse en su placer podía capacitarlo para conservar el control, y se detuvo un momento para soplar ligeramente sobre la zona que acababa de bañar en saliva.
____ emitió un gemido estrangulado, que lo hizo temblar de deseo. Le pasó luego una mano por el cuello en un intento de atraerlo hacia sí, diciéndole sin palabras lo que necesitaba…
TOP: Me estás obligando a hacer algo que no quiero, corazón.
Tu: ¿Y eso? —inquirió ella, con voz ronca de deseo.
 

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